El Tribunal Constitucional es un organismo que se estableció dentro de la Constitución de 1980, en pleno Golpe Militar y que tiene como objetivo seguir perpetuando la herencia de la dictadura. Además de ser un órgano sumamente antidemocrático, pues cumple el rol de “tercera cámara”, que tiene el poder de declarar la inconstitucionalidad de un proyecto o ley a pesar de haber sido aprobado por el Congreso.
A lo anteriormente mencionado, se le suma que no son elegidos por la ciudadanía, más bien tres son designados por el Presidente de la República, el que actualmente tiene un 7% de aprobación, según la encuesta Criteria, cuatro son elegidos por el Congreso Nacional y tres son elegidos por la Corte Suprema, y la duración del cargo es de 9 años. Esto es una clara demostración de que es una institución creada para proteger los principios de la Constitución de la dictadura basados en la defensa de la propiedad privada y el monopolio de la fuerza.
Desde la vuelta a la “democracia” los partidos del régimen han seguido manteniendo este organismo y fortaleciéndolo como es el caso del Presidente Ricardo Lagos, quien le dio más atribuciones como la "acción de inaplicabilidad" (que antes estaba en manos de la Corte Suprema), aumentó el número de jueces designados por el Presidente, entre otros.
En la rebelión popular del pasado octubre se comenzaron a cuestionar más fuertemente los diferentes pilares de la dictadura, entre los cuales está el fin a las AFPs, institución creada por José Piñera, hermano del actual Presidente, donde el TC nuevamente le da el favor en su intento de frenar el segundo retiro de las AFP que se había propuesto desde la Cámara de Diputadas y Diputados, negándole con su votación, atribuciones al parlamento y sienta el precedente para que Piñera disponga de más autonomía para llevar adelante sus proyectos, que en la práctica ha significado leyes que benefician al empresariado y que ha fortalecen la represión.
Estando ad portas del inicio de un proceso constituyente que no va a resolver los problemas de fondo, que fue pactado por los políticos de la oposición con el gobierno, que está lleno de trampas, con un veto de ⅔ impiden tocar la propiedad privada, ese proceso llamado Convención Constitucional, no es el que la mayoría gritó en las calles, es por eso que es necesario seguir luchando para conquistar todas nuestras demandas, por la libertad de las y los presos políticos, por juicio y castigo a los violadores de los derechos humanos. También debemos eliminar el Tribunal Constitucional, organismo cuestionado y antidemocrático, defensor acérrimo de la dictadura y de sus cimientos. |