La comuna de Antofagasta se encuentra en plena segunda ola de contagios, con el Hospital Regional colapsado y el personal de salud cansado, y luego de meses de una crisis sanitaria y económica a nivel nacional que dejó miles de trabajadores y trabajadoras con sus contratos suspendidos gracias a la ley de “protección” del empleo, teniendo que recurrir a sus propios fondos de cesantía para tener qué comer, además de miles de despidos no solo en la región de Antofagasta sino a nivel nacional.
Es así que a cerca de un año del inicio de la pandemia en Antofagasta, donde miles de familias se han visto perjudicadas, las y los estudiantes universitarios nos hemos enfrentado a la nueva modalidad online que las universidades han tenido que aplicar producto de la pandemia, la cual trajo consigo diversos problemas que demuestran la realidad de muchos estudiantes, como por ejemplo no tener las herramientas como un computador o internet para poder llevar a cabo sus estudios, otros producto de las suspensiones y despidos en sus familias, han tenido que congelar y salir a trabajar para poder llevar el pan a su mesa.
Con estos antecedentes, en plena pandemia y con alza de los contagios, la Universidad de Antofagasta subió considerablemente los aranceles de carrera del año 2021, como por ejemplo la carrera de Pedagogía en Lenguaje y Comunicación que subió 80 mil pesos en comparación con el año 2020, así mismo Pedagogía en Educación Física registró un alza de aproximadamente 100 mil pesos, Tecnología Médica aumentó también cercano a los 100 mil pesos, y entre otras como Odontología que aumentó en 164 mil pesos y Medicina que aumentó 174 mil pesos respecto al arancel 2020.
Este hecho generó un escándalo entre las y los estudiantes, quienes ya pagan millonarias sumas por estudiar y ante este hecho critican que esta alza se da en medio de una pandemia, donde muchos tienen que endeudarse para estudiar, y que además las dependencias de la universidad no están siendo utilizadas, abriendo incógnitas respecto a dónde va esta suma millonaria de aranceles.
Justamente esta alza de los aranceles millonarios de la educación viene a demostrar, una vez más que las ganancias de los empresarios del negocio de la educación valen mucho más que el derecho a la educación, puesto que miles de estudiantes deben endeudarse de prácticamente por vida con el CAE para poder estudiar, mientras otros simplemente no pueden pagar ni la matrícula la cual también sube cada año.
Este año de pandemia y crisis sanitaria hemos visto cómo ha aumentado la precarización de las vidas de miles de jóvenes y estudiantes, que han tenido que abandonar sus estudios y tomar los trabajos precarios de aplicaciones de delivery como PedidosYa, Rappi, entre otros, para poder tener qué comer, mientras la educación de mercado la cual es fiel herencia de la dictadura va cada año al alza, y mientras se burlan de los estudiantes al subir aún más aranceles millonarios impagables, o mientras autoridades apernadas a las distintas casas de estudio como la misma Universidad de Antofagasta y su rector Luis Loyola gana un sueldo millonario a costa de lucrar y de precarizar a miles de familias y estudiantes que intentar poder tener un título universitario.
Ante estos hechos conversamos con Ignacio Cortés, joven de 18 años que salió del Liceo Técnico de Antofagasta, quien se inscribió en la lista Trabajadoras y trabajadores revolucionarios, siendo así el candidato más joven a la Convención Constitucional. Ignacio, frente a estos hechos relacionados al problema del lucro de la educación y de su visión como estudiante nos comenta: “Esto nos muestra lo que es la Educación de mercado, donde jóvenes como yo que queremos entrar a estudiar a la universidad nos encontramos en una situación muy difícil para poder pagar estos aranceles millonarios, porque por ejemplo así como mi papá que hoy está sin pega, muchas otras familias de Antofagasta se encuentran en la misma situación”.
Además Ignacio se refiere no sólo al lucro de las universidades como un problema de la educación de mercado, sino también apunta a las pruebas estandarizadas para ingresar a la universidad como la que rindió este año, la Prueba de Transición Universitaria (PTU): “La educación de mercado no solo se muestra con el lucro que generan a través de aranceles millonarios, sino también con este sistema de pruebas segregadoras como lo fue la PSU y la actual PTU que lo único que aseguran es que quienes pueden pagar por mejor educación tengan más oportunidades de entrar a la Universidad, es por eso que debemos luchar por una educación gratuita y de calidad, no sexista y con acceso universal, sin ninguna restricción”.
También conversamos con Bastián Saavedra quien es un joven estudiante de Pedagogía en Lenguaje y Comunicación de la UA, trabajador de retail, parte de la juventud anticapitalista Vencer y actual candidato a Concejal por Antofagasta. Con Bastián conversamos acerca de su realidad como estudiante que tiene que trabajar para poder costear sus estudios, realidad que le toca a muchos otros jóvenes, frente a esto nos comenta: “Es indignante como nos cargan a los jóvenes y estudiantes universitarios con el alza de los aranceles cada año que pasa, por esto mismo es que muchos jóvenes tenemos que trabajar y estudiar al mismo tiempo, estar en trabajos precarios con sueldos que apenas sobrepasan los 120 mil pesos como los trabajos en el retail, o trabajos que no aseguran ningún derecho laboral, licencia, sueldo ni estabilidad laboral y además exposición riesgo de accidentes, tal como los trabajos de aplicaciones de delivery, por eso es que mientras muchos tenemos que intentar pagar nuestros estudios, muchos otros tienen que endeudarse con el CAE, negocio redondo para los bancos que lo que hacen es robarnos el futuro, nuestro trabajo y también el trabajo de nuestros padres”.
Por último Karla Peralta, estudiante de medicina, dirigente de la agrupación de mujeres y diversidad sexual Pan y Rosas, y candidata a Concejal concluyó: “Frente al escenario en que nos encontramos, con un proceso constituyente pactado desde el Frente Amplio hasta la UDI y hecho a la medida de los mismos de siempre, es más necesario que nunca darlo vuelta todo y terminar con los 30 años de saqueo empresarial, donde un grupo de millonarios empresarios de la educación se hicieron ricos a costa de nuestros derechos. Toda la rabia que nos da hechos como el alza de arancel o cada compañero que tiene que abandonar la universidad porque no tiene cómo pagarla, debemos transformarla esta rabia en ganas de darlo vuelta todo, retomando el camino de la rebelión de octubre, nuestra organización en cada lugar de estudio y la movilización junto a trabajadores, mujeres y pobladores, porque solo con nuestra fuerza podremos acabar uno de los pilares fundamentales de la herencia de la dictadura, la educación de mercado.” |