De esta manera, se detuvo por diez días otro incremento de hasta 5,2 % en las naftas y el gasoil que debía regir desde el 1 de marzo.
El 16 de enero último, la petrolera YPF dispuso un aumento de precios del 3,5 % promedio de sus combustibles, lo que incluye el ajuste diferencial por el incremento del componente impositivo de la nafta y el gasoil.
Este aumento incluyó el incremento del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC) del 7,7 % que entró en vigencia a partir del 15 de enero, según lo dispuesto por el Gobierno.
En diciembre, el Gobierno decidió una suba en los impuestos que pagan los combustibles. Se aplicó un aumento del 5,4 % desde el 15 de diciembre y del 7,7 % desde el 15 de enero. Esta sería la séptima suba desde agosto.
Las petroleras justificaron que el aumento de la semana pasada corresponde al mayor precio que tienen que pagar por los biocombustibles que utilizan.
Los precios de los combustibles inciden en el resto de los precios de la economía. Este año las consultoras económicas estiman una inflación cercana al 50 %. La suba de precios golpea el poder de compra de los trabajadores y los sectores populares.
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