Cada 2 de febrero desde 1997 se celebra el Día Mundial de los Humedales en conmemoración de la firma de la Convención sobre los Humedales de Importancia Internacional en Ramsar, Irán, el 2 de febrero de 1971. La firmaron dieciocho Gobiernos y a la fecha sigue siendo el único tratado ambiental mundial para un solo bioma.
Como cuenta la bióloga Natalia Gomiz, se trata de planicies de inundación permanente o intermitente, de agua dulce o salada, que pueden estar al nivel del mar o en altura. Además de su biodiversidad inherente, los humedales cumplen funciones indispensables para la vida: proveen agua, alimento y remedios naturales, controlan inundaciones, mitigan la crisis climática con su almacenamiento de carbono y regulan la temperatura, entre muchísimas otras.
Pese a su importancia para el sostenimiento de la vida en el planeta, los beneficios de los humedales no están garantizados para las futuras generaciones. Desde 1970, según el Informe Planeta Vivo 2020 del Fondo Mundial para la Naturaleza, el 75 % de la superficie terrestre que no está cubierta por hielo fue significativamente alterada, en gran medida para la producción de alimentos, y se ha perdido el 85 % de los humedales. Los amenazan industrias como la metalífera, la forestal, el agronegocio, la especulación inmobiliaria y otras actividades a gran escala.
Con este escenario, las redes sociales se poblaron de mensajes que desde diferentes latitudes reivindican la importancia de estos ecosistemas en el marco de una emergencia climática y ecológica cuyo impacto aún asombra a los especialistas.
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