Termómetros que no funcionan, barbijos que nunca llegaron, mascarillas que mucho menos; techos rotos y aulas sin ventilación. Esas son las condiciones que encontraron las y los docentes y auxiliares al regresar a las escuelas para el ciclo lectivo 2021.
El gobierno porteño decretó el comienzo de clases presenciales para el 17 de febrero, pero sin haber realizado una mínima obra edilicia ni mantenimiento durante todo el 2020 ni en lo que va del 2021: techos rotos, húmedos, inodoros que no funcionan, canillas que no abren, ventanas que no ventilan. Asi quieren que los estudiantes y las y los trabajadores de la educación vuelvan a las aulas, poniendo en riesgo sus vidas y las de sus familiares.
El lunes en la conferencia conjunta de Acuña y Trotta quedó claro que no hay grieta en la vuelta a clases presenciales: ningún gobierno garantizó ni garantiza las medidas, como tampoco garantizaron dispositivos y conectividad durante la cuarentena, para que el regreso sea seguro. La foto de marketing es “se vuelve como sea”, asi estén en riesgo miles de vidas. Y que los padres y madres vuelvan a trabajar, como quieren los empresarios.
En este contexto, ya fueron confirmados 10 contagios y el cierre de varias escuelas, como el Otto Krause, la escuela n° 12 del barrio de Nuñez.
Los docentes ya comenzaron a organizarse en reuniones y asambleas en las escuelas, al igual que familias como el colectivo Familias por un Retorno seguro y Vacantes para todxs, que vienen denunciando la responsabilidad de Soledad Acuña en no realizar el mantenimiento necesario en los establecimientos.
El jueves se llevarán a cabo una asamblea del sindicato Ademys, y durante la semana se realizan de UTE por áreas.
Desde los docentes del PTS, plantean la necesidad de luchar y unirse a las familias por condiciones seguras para la vuelta a los colegios, por conectividad para aquellos que no puedan asistir, por licencias para los padres o tutores de las y los alumnos, por licencias para los docentes que tengan familiares de la población de riesgo a cargo.
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