El día de ayer, los dichos del ex delegado presidencial, Cristián Barra, pusieron en jaque “el accionar de las FFAA” en La Araucanía, quien manifestó en el diario El Mercurio, que a las Fuerzas Armadas les “falta voluntad”.
Sus declaraciones constituyen una ironía tremenda, cuando la militarización y represión al pueblo mapuche viene aumentado brutalmente.
Sin embargo, lo que muestra más claramente una acción como esta, donde un delegado del Ejecutivo se baja de su cargo en menos de 24 horas -luego de cuestionar al Ejército, e ir demasiado lejos en su amenaza de estado de sitio-, es que no existe un acuerdo en la derecha sobre cómo enfrentar esta nueva alza en la lucha del pueblo mapuche y en la recuperación de tierras.
Por un lado, los sectores más conservadores y reaccionarios que exigen una intervención militar directa en al Wallmapu, están enfrentados a los sectores de la derecha que no ven la existencia de un piso político para una acción como esa, y son conscientes de que no tienen la suficiente legitimidad para tomar la ofensiva con el estado de sitio.
Es desde ahí que Piñera reedita la política de los grandes acuerdos nacionales, buscando el piso político, la unidad de derecha y del régimen político, que hoy derechamente no existe y se encuentra profundamente dividido.
El Gobierno, tratando de reubicarse, salió rápidamente a defender el rol de las Fuerzas Armadas, el ministro de Defensa, Baldo Prokurica, aseguró que “la labor del orden público y seguridad corresponden a Carabineros y la PDI” y que la institución militar “tiene un rol definido durante el Estado de Excepción al cual se han apegado estrictamente, y que se aboca a labores de logística, planificación, equipamiento y de apoyo a las policías”. Así también, manifestó que, “todos hemos sido testigos del profesionalismo, entrega y abnegado servicio que han mostrado durante un año más de 30 mil efectivos de las FF.AA”.
Tales declaraciones no alcanzan a tapar las grietas que se vienen abriendo en la derecha: si bien, es cierto, Cristian Barra puso su cargo a disposición y su renuncia fue finalmente aceptada por parte del Ejecutivo, en el comunicado oficial del Gobierno, agradecen su gestión y no niegan ni cuestionan ninguna de sus declaraciones. ¿Seguirán insistiendo en una intervención militar? Esto puede generar aún más choques al interior de la derecha y del régimen político, pero por sobre todo, puede encontrar una derrota lapidante del Gobierno, si es que existiera una respuesta de masas similar a la que nació frente al estado de emergencia e intervención militar decretada el sábado 19 de octubre del 2019.
Ahora en su lugar, se designó de Asesora Presidencial en la Macrozona Sur a Loreto Silva Rojas, abogada y ex subsecretaria y ministra de Obras Públicas durante el primer gobierno de Piñera, además, esta fue designada en la Presidencia del directorio de la Empresa Nacional de Petróleo (ENAP), donde recordemos tuvo que dejar su cargo tras un grave caso de conflictos de intereses en la construcción del Puente Chacao, que terminó con el pronunciamiento de la contraloría.
La disputa está abierta, y desde algunos sectores de la derecha y empresarios, parecen no querer dar ni un paso atrás en mantener un discurso con el Estado de Sitio en la Araucanía, como así lo manifestó el diputado de RN Mellado, quien enfatiza el discurso de que los gremios “se pongan los pantalones” y se les entreguen amplias facultades a las fuerzas armadas en la zona.
Ni un peso más para la represión y devolución de todas las tierras
Hoy día, frente a la situación que se vive con el pueblo mapuche, desde sus legítimas reivindicaciones, debemos poner al centro una campaña contra el Estado de Sitio, que sectores de derecha y grupos de empresarios buscan mantener una zona mayormente controlada y militarizadas por las Fuerzas Armadas. Debemos solidarizar y salir en conjunto con la juventud, la clase trabajadora por las demandas históricas como la devolución de las tierras usurpadas en la perspectiva de su legítimo derecho a la autodeterminación, luego de siglos de opresión. No podemos seguir tolerando la cantidad de dinero invertido en represión y/o cuarteles, como el que se construirá en Pailahueque; es por esto que no debe haber ni un peso más para la represión.
¡Basta ya de militarización! ¡No al Estado de Sitio! ¡Devolución del territorio ancestral Ya!
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