La Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), el mayor centro de investigación científica de América Latina, señaló este martes que Brasil vive el "mayor colapso sanitario y hospitalario de su historia" y pidió endurecer "con carácter de urgencia" las medidas para frenar los contagios.
De acuerdo con el último boletín del Observatorio Covid-19, en el sistema público de salud de 25 de los 27 estados de Brasil las tasas de ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) son iguales o superiores al 80 %, y en 15 regiones ya sobrepasó el 90 % de su capacidad, una situación "absolutamente crítica", según la Fiocruz.
Brasil es el actual epicentro global de la pandemia del coronavirus, y el segundo país del mundo con mayor número de muertes y contagios, solo superado por Estados Unidos. Teniendo el 3 % de la población mundial, Brasil acumula el 10 % de las muertes por el virus.
En el siguiente mapa interactivo se puede ver el avance de la ocupación de camas UCI desde julio de 2020 hasta la actualidad. El rojo marca un estado "crítico".
Este martes, el gigante suramericano registró un nuevo récord de muertes (2.840), con lo que el número de fallecidos ya supera los 282.000, mientras que los contagios pasan de los 11,6 millones de casos confirmados. Este dato implica la escalofriante cifra de un muerto 30 segundos.
"Un conjunto de indicadores, incluidos los promedios móviles de casos y muertes y las tasas de ocupación de las UCI, señalan una situación extremadamente crítica o incluso de colapso en todo el país. Con carácter de urgencia es fundamental ampliar e intensificar un conjunto de medidas no farmacológicas, que supriman o bloqueen la transmisión", precisó el informe.
Según el Observatorio, en 19 ciudades capitales, que son las que más concentran habitantes, las UCI ya sobrepasaron el 90 % de su capacidad y las muertes por la falta de cupo en una de estas unidades viene acelerándose en varias regiones del país como Sao Paulo y Río Grande do Sul, que este martes registraron récords de fallecidos en un sólo día con 629 y 502 óbitos, respectivamente.
En medio de esta crisis Bolsonaro acaba de reemplazar por cuarta vez a su ministro de Salud, designando al cardiólogo Marcelo Queiroga. En su primera alocución, Queiroga se encargó de aclarar que no piensa tomar medidas diferentes a las actuales. Señaló que solo ejecuta la política de Bolsonaro y llegó a elogiar la gestión de su predecesor en la cartera de Salud, responsable de la catástrofe por falta de oxígeno en Manaos y del desastre en la gestión de una vacunación que aún no termina de arrancar.
El negacionismo de Bolsonaro está llevando a Brasil a perder 3.000 vidas cada día, y la política de los gobernadores también es responsable. Joao Dória en San Pablo y Eduardo Leite Rio Grande do Sul, por ejemplo, abrieron toda la actividad sin ningún tipo de prevención hasta que se derrumbó el sistema de salud. Todas sus decisiones son guiadas por el beneficio de los grandes empresarios, que presionan por mantener la apertura económica total, por sobre la vida de las y los trabajadores y el pueblo brasileño.
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