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La Izquierda Diario
19 de marzo de 2021 Twitter Faceboock

El Círculo Rojo
El Ministerio de la Soledad: ¿remedio o síntoma?
Celeste Murillo | @rompe_teclas

¿Es la soledad o el capitalismo? Columna de Cultura en El Círculo Rojo, programa de La Izquierda Diario que se emite los jueves de 22 a 24 por Radio Con Vos, 89.9.

Link: https://www.laizquierdadiario.com/El-Ministerio-de-la-Soledad-remedio-o-sintoma

Japón creó un ministerio de la Soledad para responder a las consecuencias del aislamiento social y, sobre todo, a los suicidios.

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· La pandemia y el aislamiento dejaron en evidencia muchos problemas de nuestras sociedades: el tiempo que le dedicamos al trabajo, los lugares donde vivimos, cómo nos relacionamos.

· Un tema que estuvo en debate es la soledad. De hecho Japón creó hace algunas semanas el ministerio dedicado a ese problema. Es un intento de responder a las consecuencias del aislamiento social y en particular a los suicidios. En 2020, Japón registró 20.000 suicidios.

· ¿Qué encendió las alarmas? Un grupo social antes subrepresentado: las mujeres jóvenes. Durante 2020, los suicidios entre mujeres jóvenes crecieron casi el 15 %.

· Es cierto que en Japón hoy muchas mujeres viven solas, decidieron no casarse y no viven con sus familias. Pero lo que muestran encuestas oficiales es que las mujeres sintieron más las consecuencias de la pandemia en sus condiciones de trabajo, especialmente las menores de 40 años (casi un 30% dijo que su vida había empeorado).

· Entonces, el problema no es la soledad en sí misma, no es estar solos, es estarlo en ciertas condiciones: no tener trabajo o no saber si vas a seguir teniéndolo, si vas a llegar a fin de mes, si alguien te va a ayudar.

· Japón no es una excepción. Algo similar pasa en Europa. Ya tenía tasas altas de depresión y suicidio entre la juventud antes de la pandemia. En Francia, hay preocupación por la depresión entre las personas jóvenes, las más afectadas por el confinamiento y el escenario de incertidumbre pos-Covid.

· Aunque es un problema con muchas causas, la incertidumbre, el desempleo, la imposibilidad de empezar la vida adulta de forma independiente, la falta de perspectiva, se encuentran entre los motivos más sensibles.

·Hay otro aspecto de este problema que es la soledad en la vejez, muy presente también en la pandemia, relacionado -además de las condiciones de vida- con cómo envejecemos, si no hay una familia que “se ocupe”, la única alternativa es privada, cara y de calidad regular). ¿Por qué no hay otras formas de vivir la vejez? ¿Por qué no envejecemos con personas cercanas, con amigas o amigos?

· El ministro de la Soledad japonés dijo que espera “promover actividades que eviten la soledad y protejan los lazos entre las personas”. ¿Hay medidas que resuelvan este problema tan incrustado en la forma en la que se organiza esta sociedad? ¿Cómo se protegen los lazos entre las personas en un sistema organizado de forma tal que los destruye?

De qué hablamos cuando hablamos de soledad

· ¿Nos sentimos solos simplemente? ¿O nos sentimos solos frente a problemas que no podemos resolver solos? Como no saber si vas a poder seguir pagando el alquiler, cómo trabajo y cuido a mis hijos al mismo tiempo, quién va a pagar los remedios de mi mamá si no tengo trabajo.

· Esas cosas hacen que vivamos la soledad de diferente forma: no es igual tener o no trabajo estable, que otras personas dependan de vos, tener que hacer malabares para llegar a fin de mes, tener que cuidar.

· Sobre esos problemas reflexiona David Vincent, un historiador británico que publicó a principios de 2020 Una historia de la soledad. En una reseña, el intelectual Terry Eagleton rescata la idea de que la soledad puede ser positiva para un poeta de clase media pero no para una mujer pobre con hijos e hijas que cuidar.

· El libro de Vincent trabaja además sobre otra diferencia: una persona puede elegir estar sola pero nadie elige sentirse abandonado y desposeído. Y me parece que da en la clave de lo que rodea a la soledad en las sociedades capitalistas.

· Le dedicamos muchas horas de nuestro día a trabajar o a subsistir, las condiciones de vida de la mayoría son malas, el tiempo de ocio es poco y gran parte de ese ocio está mercantilizado, como casi todo.

· Un filósofo que se llama Zygmund Bauman, pensando en la vida moderna dijo que “la política deliberada de la ‘precarización‘ llevada adelante por los operadores del mercado de trabajo se ve auxiliada e instigada (y en sus efectos reforzada) por las políticas de la vida, sean éstas adoptadas deliberadamente o a falta de otras opciones. Ambas producen el mismo resultado: la descomposición y el languidecimiento de los vínculos humanos, de las comunidades y de las relaciones”.

· La precariedad como marca de época explica algo sobre la soledad también. Por cómo vivimos nuestras vidas y cómo nos relacionamos con otras personas.

· Vuelvo al ministro de la Soledad, su objetivo de “fortalecer los lazos humanos” y a la pregunta de si es posible hacerlo sin ir a las líneas de falla del sistema.

· Las tragedias sociales como el suidicio, que millones de personas se sientan solas y abandonadas, no tienen una solución individual, caso por caso. A contramano de esos escenarios sin futuro, de los ministerios distópicos de la soledad, las construcciones colectivas (cuando un grupo de gente se rebela contra lo naturalizado, cuando el abajo invisible se organiza o como los sindicatos que nacen en esos lugares donde los capitalistas juraron que nunca más habría organización como Uber o Amazon) son los únicos planos para pensar otra sociedad, donde lo que de forma a todo sean los lazos humanos y no las ganancias, donde todos podamos elegir estar solos y nadie se sienta abandonado.

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