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Durante nueve semanas consecutivas, los llamados a repudiar la corrupción bajo el gobierno de Otto Pérez Molina, encontraron eco generalizado entre la población guatemalteca, que de inmediato se identificó en el hartazgo al gobierno e inició protestas de decenas de miles.
El movimiento ha planteado la necesidad de la caída de distintos funcionarios de gobierno, incluyendo al presidente, pero él se niega a dejar el cargo, a pesar de que en su gestión no paran los escándalos de corrupción.
Esta negativa del presidente cuenta con respaldo de la Organización de Estados Americanos (OEA), que llamó a respetar las fechas electorales para aguardar el cambio de poder, con Otto Pérez al mando.
Tras la OEA está la presión de Estados Unidos para que la actual crisis no tenga una salida donde salga fortalecida la clase trabajadora y el movimiento de masas, sino las instituciones y el régimen político dominante.
El magisterio abre una discusión importante
El Sindicato de Trabajadores de la Educación y de la Asamblea Nacional del Magisterio, han planteado la necesidad de “la refundación del Estado” como salida a esta crisis política.
Esta es una reflexión importante que debe llevarnos a pensar qué significa esto y cómo puede llevarse a cabo.
Los maestros y el resto de los trabajadores, junto a las mujeres y la juventud, que participan en las protestas no necesitan campañas electorales para debatir sobre los grandes problemas del país, la pobreza, el desempleo, la falta de educación, la salud, la migración, la corrupción, la violencia, etcétera.
Una verdadera “refundación del Estado” no la puede traer las elecciones asentadas sobre el actual régimen corrupto y sí la determinación organizada de la clase trabajadora para tirar al gobierno y las instituciones que lo sostienen.
Esta alternativa implica realizar asambleas para sacar conclusiones de los logros e ir por más. Votar delegados democráticos y rotativos con mandato de base, para una verdadera representación. Y llamar a los miles de trabajadores y estudiantes en todo el país a impulsar una huelga general indefinida, que inicie el magisterio y hasta la caída del gobierno.
Contra la salida electoral, es necesario que los explotados y oprimidos, los desposeídos, las mujeres y la juventud tomen la palabra, que garanticen sus formas de representación independiente de los partidos patronales y no vuelvan a callar, ni permitan que este derecho sea usurpado.
Entonces se podrían tomar resoluciones a todos estos problemas, en una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, independiente de la clase política dominante. Que además resuelva la ruptura de ataduras económicas con los Estados Unidos, que imponen el saqueo de los recursos y la militarización centroamericana.
Otto Pérez busca legitimidad ante la Cumbre de Jefes de Estado
Pérez Molina ganó un respiro con el amparo de la Corte Constitucional y de inmediato lo aprovecha para legitimarse ante la 15 Cumbre de Jefes de Estado y del “Mecanismo de Tuxtla”, que inicia en Guatemala.
En esta reunión los presidentes de Centroamérica, Colombia y México discuten e intentan acordar agendas de proyectos como el Programa Mesoamericano de Cooperación, la Conferencia Regional de Migración, el Proyecto Mesoamérica y el Fondo de Infraestructura para Países de Mesoamérica y el Caribe.
Este encuentro es una iniciativa del gobierno mexicano, que busca diálogo político con los mandatarios de la región. Sin embargo, ningún acuerdo favorable vendrá para el pueblo de Guatemala, de la mano de Enrique Peña Nieto, quien está involucrado en la peor crisis de su gobierno por la masacre y desaparición de normalistas de Ayotzinapa.
Cuando además mantiene un ataque muy fuerte contra sus propios maestros, a quienes intenta imponer la reforma magisterial reprimiendo sus protestas. Al mismo tiempo que las instituciones policiales en México están involucradas con grupos del narcotráfico en los secuestros y crímenes contra migrantes centroamericanos a su paso por México.
Esta reunión de los gobiernos de la región, representantes de los intereses del empresariado y el imperialismo, planea nuevos ataques contra los trabajadores, la juventud y los sectores populares.
Frente a esto, es necesario que los jóvenes, la clase trabajadora, los jóvenes, los pueblos originarios y todos los sectores oprimidos de la región que han salido a las calles a cuestionar a sus gobiernos, tiendan lazos para coordinar las luchas más allá de las fronteras, en primer lugar con los pueblos centroamericanos que están en lucha y con México.
Sólo la unidad en la acción de los de abajo, aliados con los trabajadores estadounidenses, la comunidad afroamericana y la comunidad latina que residen en el gigante del norte puede parar esta nueva ofensiva imperialista que pretende expoliar todos los recurso de la región. |