Han transcurrido dos días enteros desde la sesión de la tercera asamblea en la que la participación tuvo un carácter histórico: transmisión en vivo con cerca de 3000 espectadores, más de 1400 registrados en la plataforma Dircord y cerca de 9000 participantes en una encuesta hecha por alumnos. Sin embargo las autoridades responden con un comunicado, que además de tener una fecha errónea, como si estuviera previamente elaborado -el cual corrigieron-, desconocen la problemática de los pagos e ignoran el gran movimiento estudiantil que existe.
La encuesta y la resolución fue clara, paro indefinido en solidaridad con los profesores, dignificación y basificación de su labor docente; así mismo se aprobó en lo general la destitución del director reelegido Manuel Martínez Justo, no obstante se está discutiendo la permanencia o no de esta demanda en distintas asambleas.
El comunicado oficial de las autoridades dejan en claro la línea de continuidad de esta administración: la organización estudiantil, como asambleas y paros, está prohibida. Pese a que hay voces que plantean que con la supresión de la destitución del director se aceptará el paro indefinido, la línea de las autoridades seguirá siendo la misma: “no hay ningún problema con los pagos de los docentes, así que no hay necesidad de parar.”
Las autoridades temen a que si ceden a cualquier demanda ante la organización estudiantil, estos seguirán avanzando y no los podrán detener, por eso es importante para ello no ceder nada, boicotear asambleas con bots, presionar en todo lados para para quitar todo elemento “radical” como la destitución del director; decir que son rumores y marcar línea a los docentes para que sí o sí continúen dando clases, pasando asistencia y aplicando exámenes, pese a que muchos docentes están inconformes con la administración o con el magro sueldo que reciben.
Las autoridades, las mismas que criminalizan y encarcelan a estudiantes como a Tania Elis de sociología, despiden a profesores como a Mario Alberto de Relaciones Internacionales, no tienen la última palabra. Son los estudiantes, los profesores y los trabajadores de la universidad quienes pueden poner un alto y hacer efectiva las demandas del movimiento docente y estudiantil. La organización, la solidaridad y la movilización torcerán el brazo de la rectoría y del director de la FES Acatlán. |