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La Izquierda Diario
14 de abril de 2021 Twitter Faceboock

Pasado y presente de las huelgas y conflictos "salvajes"
Facundo Aguirre | @facuaguirre1917

Las luchas de trabajadores como los portuarios o los esenciales de la salud de Neuquén, traen el fantasma de lo que históricamente se conoce como huelgas y conflictos salvajes. Combates que ponen al desnudo la “santa alianza” entre empresarios, gobiernos y burocracia sindical.

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El bloqueo de las terminales portuarias por sus trabajadores, está poniendo en riesgo la exportación de carnes. Pero además denuncia abiertamente al gobierno, a quien acusan de haber “traicionado” a los trabajadores. Y a la burocracia sindical, a quien señalan como “oligarcas” que los entregaron. La primera línea de los esenciales de la salud en Neuquén, bloqueando la ruta a Vaca Muerta, es señalada con preocupación por los empresarios que tienen su aliado en la conducción de ATE Neuquén que acusó a los trabajadores de representar el “caos y la anarquía” poniendo en peligro la “institucionalidad”.

El conjunto de estas peleas y las conclusiones que se desprenden de las mismas las venimos siguiendo desde La Izquierda Diario. A partir de la lectura de estos artículos que hacen visible la realidad desde abajo y la emergencia de la lucha de clases, podemos encontrar elementos de lo que la historia de la lucha de los trabajadores se conoce como huelgas y conflictos salvajes.

Las huelgas del gato salvaje

En la historia de la lucha de clases, la huelga salvaje recibe su nombre de la Industrials Workers of the World (Obreros Industriales del Mundo), organización obrera que a principios del siglo XX organizó a los trabajadores sin calificación en los EE.UU., aquellos que no eran aceptados como miembros por la burocracia dirigente de la American Federation of the Labor-AFL. Los wooblies, tal como se conocía a los militantes de las IWW, utilizaban como símbolo el gato salvaje, diseñado por uno de sus dirigentes, Ralph Chaplin. A raíz de estas luchas se estableció el concepto de wild cat strike, huelga del gato salvaje.

El término "huelga salvaje" se utilizó originalmente para denominar aquellas luchas obreras que surgen desde abajo, espontáneamente, a espaldas de la burocracia sindical y recurren a la acción directa y métodos duros de combate. Con la consolidación de la burocracia como capa de la casta dirigente de los sindicatos, se ahoga la democracia sindical y el poder de negociación y mediación queda en manos de una dirección, que actúa como agente de las patronales contra los intereses de los trabajadores.

Lo que para la IWW simbolizaba lo no domesticado, por eso el gato salvaje, para la burguesía y la burocracia sindical es sinónimo de una huelga o conflicto ilegal. Aunque no haga falta decir que la legitimidad de las luchas funda una nueva legalidad a partir de su misma acción.

En las huelgas y conflictos salvajes la clase trabajadora ejerce, directamente, su derecho a la huelga y la movilización. Éstas son espontáneas, u organizadas por el activismo, son explosiones de un espíritu de resistencia que las burocracias reprimen. Son acciones directas en las que los obreros toman su lucha completamente en sus propias manos, dejando fuera, y a veces contra, a los burócratas sindicales.

Otra característica de estas huelgas y conflictos es que dan lugar a la dirección de instituciones democráticas de los trabajadores en lucha. Se crean comités de lucha o de huelga que representan la unidad de los trabajadores y el activismo, tomando en sus manos todas las tareas que la lucha reclama. Muchas veces ese papel es jugado por las comisiones internas y los cuerpos de delegados. La peculiaridad es que estas organizaciones sindicales de base, se subordinan al mandato y control de la asamblea general. En la historia de los trabajadores argentinos las huelgas y conflictos salvajes dirigidas por las comisiones internas y cuerpos de delgados, fueron un signo del ascenso de la clase obrera después del Cordobazo de 1969 y de las luchas de resistencia al Pacto Social, de la vanguardia obrera y el clasismo contra los gobiernos peronistas de Perón e Isabel entre 1973 y 1974.

Huelga y piquete

Una institución fundamental, junto a la asamblea, de las huelgas y el conflicto salvaje, es el piquete. El mismo representa el instrumento a partir el cual los trabajadores hacen efectivo su derecho de huelga y movilización. Tanto en el conflicto de la salud como de portuarios se recurre al bloqueo como forma de lucha, paralizando la circulación de las mercancías y el mismo se garantiza mediante el piquete. El discurso que condena los piquetes señalando que se está de acuerdo con el reclamo, pero no con la forma de expresarlo, es un llamado a les trabajadores a abdicar de un derecho conquistado y a llevar los reclamos a la vía muerta que quiere imponer la “santa alianza”.

El derecho al piquete para combatir a los rompe-huelgas y defenderse de la represión es una construcción histórica de la lucha de clases, una conquista democrática que se nos quiere arrebatar. La utilización del piquete como forma de bloquear la circulación de las mercancías tiene un gran arraigo en nuestro país porque fue la manera que los trabajadores desocupados a fines de los 90 encontraron para enfrentar al menemismo y los ajustes fondomonetaristas del gobierno de la Alianza.

La “santa alianza”

En las luchas obreras setentistas se acuño un terminó que es el de “santa alianza”, para expresar que el enemigo que enfrentaban los conflictos laborales era la unidad entre la patronal, la burocracia sindical y el gobierno que actuaban para desarmar y derrotar las huelgas y luchas salvajes. El Pacto Social y la legislación represiva que se dictó para poner coto a la lucha de clases prohibía las huelgas por salario y mediante la sanción de la Ley de Asociaciones Profesionales todo conflicto que enfrentara a la dirección sindical declarado en la ilegalidad. Aun así, la lucha de clases proseguía porque los trabajadores no estaban dispuestos a permitir que las patronales aumentaran su explotación y degradaran sus condiciones de vida, en respuesta el gobierno y la burocracia recurrían entonces a las patotas sindicales y las bandas fascistas de las Tres A para combatir la extensión del activismo.

La entrega de los trabajadores por parte de la burocracia, la connivencia de esta dirección con los empresarios y el gobierno, es señalada por las luchas de portuarios y les trabajadores de la salud neuquina. Los portuarios han ido más allá y señalan que el gobierno los “traicionó”. Es decir que el gobierno es identificado con sus cabezas y no solo con la intervención del Ministerio de Trabajo.

En este aspecto, el reconocimiento de que se enfrenta a una “santa alianza” donde los dirigentes sindicales y el gobierno hacen frente común con los empresarios, las huelgas y conflictos salvajes expresan un cambio embrionario en la conciencia de les trabajadores. Las huelgas y conflictos salvajes se convierten, con su extensión, en un factor político, planteándonos a los socialistas la tarea de ayudar para que se arrime a la comprensión de que nuestra clase tiene que conquistar su independencia política, y reconstruir la unidad de clase recuperando sus organizaciones para la democracia sindical y la lucha de clases.

En la historia de la lucha de clases nacional, en el marco de un ascenso revolucionario abierto por el Cordobazo, este tipo de conflictos dieron lugar a las coordinadoras interfabriles que en junio y julio de 1975 motorizaron la huelga general y obligaron a la burocracia sindical a recomponer momentáneamente el frente único obrero para enfrentar el ajuste fondomonetarista del Plan Rodrigo impulsado por el gobierno peronista de Isabel y López Rega.

La creciente crisis económica, social y sanitaria, el fantasma del hambre, el empobrecimiento creciente y la desocupación, la subordinación del gobierno del Frente de Todos a los mandatos del FMI y los grandes empresarios, son un marco potencialmente explosivo en donde la lucha de clases, en nuevas circunstancias y realidades, parece traer, germinalmente, una tradición y experiencia histórica que hacen a los combates del presente.

 
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