Este lunes, el informe del Ministerio de Salud indica que la ocupación de camas UTI está en un 74,5% en el AMBA y en un 65.8% a nivel nacional. Estas cifras, aunque importantes para un relevamiento de la situación general, al parecer no llegan a expresar del todo el grave agotamiento que viven hospitales y clínicas del país.
En Santa Fe, la propia ministra de Salud de la provincia, advirtió que la ocupación de camas de terapia intensiva alcanzó el 93%. En Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, trabajadores de salud denuncian que "el colapso es inminente", habiendo varios hospitales que están al 100%.
En el AMBA, la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva calcula, sobre una muestra parcial, que la ocupación llega al 95%, y el 64% son casos de coronavirus. Marcan un aumento desde la semana anterior, tanto en la ocupación de camas como en la demanda de respiradores.
Dentro de los porcentajes generales, que varían según los métodos de la estadística, está la realidad de instituciones que ya han llegado a su tope de asistencia.
El domingo falleció una enfermera del Hospital Penna porque en la Obra Social de la Ciudad de Buenos Aires ya no había camas de terapia ni respiradores para atenderla.
Tampoco hay camas UTI en el Sanatorio Méndez, donde espera ser atendida una docente de la CABA que, según se difundió en una campaña solidaria en redes sociales, se encuentra con un cuadro de gravedad.
Por otro lado, los trabajadores de la Clínica San Andrés, continúan reclamando al PAMI la reapertura de éste centro de salud que cuenta con equipamiento de alta complejidad, hoy día inutilizado.
Mientras tanto, la disputa entre el Gobierno Nacional y el porteño continúa, sobre una medida básica como es la suspensión de clases, por la que éste lunes se manifestaron los trabajadores de la educación en un contundente paro. Y las medidas de fondo para evitar el colapso sanitario -o dar respuestas a la crisis social y económica- continúan sin plantearse.
Frente a esto, el Ministerio de Salud de la Nación habla de la derivación de pacientes entre el sector público y privado. Y Alberto Fernández viene de recriminar un supuesto "relajamiento" en el sector de salud porque las camas UTI se utilizan para afrontar también otras patologías.
La unificación del sistema de salud público y privado, planteada por el Frente de Izquierda junto a trabajadores de la salud, es una decisión urgente a tomar frente a un principio de colapso del sistema sanitario. Se trata disponer centralizadamente de todos los recursos, poniendo a todo el sistema de salud en la órbita del Estado y bajo gestión de sus propios profesionales y trabajadores.
Éste lunes, el Presidente anunció un bono de tan solo $6.500 al personal de salud, como un intento de respuesta frente a la bronca del sector, que viene luchando en distintas parte del país contra el empobrecimiento de sus salarios y la precarización de sus condiciones de trabajo, con contundentes pasos en la organización como lo demuestran los "elefantes" de Neuquén.
“No queremos vivir de bonos, queremos un sueldo igual a la canasta familiar", expresó como respuesta, Natalia Aguilera, enfermera del Hospital San Martín de La Plata y referente de oposición a la conducción de ATE.
Y amplió: "El Gobierno recortó el presupuesto de Salud casi en un 10 % argumentando que durante el 2021 no íbamos a sufrir el impacto de la pandemia, porque tendríamos las vacunas. Hoy sólo el 12% de la población en Argentina pudo acceder al menos a una dosis y sólo un 1,7 % a las dos dosis, muy por detrás de lo esperado. Lo que anunciábamos que iba a pasar, ya está pasando, los hospitales están colapsados”.
Estos son dos grandes motivos que están llevando al límite al sistema sanitario. El ajuste del Presupuesto y de recursos en favor del FMI y la falta de voluntad para afectar los intereses de los laboratorios privados y garantizar la vacunación de la población.
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