Hace menos de un mes algunos Estados de Brasil empezaron a registrar una cifra escalofriante. Por primera vez en un siglo estaban registrando más cantidad de muertes que de nacimientos. Este fin de semana se conoció un informe que refleja el impacto de este dato sobre la esperanza de vida, y es verdaderamente demoledor.
La situación de la pandemia, agravada por el hambre, el desempleo y la falta de saneamiento básico, ya está reduciendo la esperanza de vida de los brasileños en más de tres años, sobre todo en los Estados más pobres, pero no solo ellos.
La región Nordeste es la más afectada en este sentido, con Amapá registrando un retroceso de 3,62 años en la esperanza de vida de la población, seguida de Roraima, con 3,43 y Amazonas con 3,28.
El Distrito Federal, a su vez, es el lugar más afectado: una reducción estimada de 3,68 años. En el estado de San Pablo la pérdida es de 2,17 años. El promedio general para todo Brasil es una reducción de casi 2 años: 1,94.
En San Pablo, la megalópolis más importante del país los indicadores de esperanza de vida bajaron por primera vez en 80 años. Según Seade (Fundación del Sistema Estatal de Análisis de Datos), “el rápido aumento de los niveles de mortalidad, con la expansión de la pandemia Covid-19 en todo San Pablo, afectó directamente los patrones demográficos de longevidad logrados, resultando en un retroceso al nivel de vida media observada hace siete años, entre 2012 y 2013 ".
Según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), será la primera reducción de este indicador desde 1940. Los datos aquí presentados están siendo estudiados por el Departamento de Salud Global y Población de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, dirigido por la investigadora brasileña Marcia Castro.
La política genocida de Bolsonaro y los militares y la demagogia de los gobernadores y todos los golpistas se están cobrando la vida de la población brasileña, especialmente de los trabajadores y los más pobres. |