El gobierno de Sebastián Piñera mantiene hasta el día de hoy presos y presas políticas, personas arrestadas por manifestarse como millones lo hicimos en Chile. Más de un año en prisión y muchxs sin ni siquiera pruebas, o derechamente con montajes armados por Carabineros de Chile.
La fiscalía y el Estado persiguen a jóvenes como éstos porque quieren criminalizar la protesta social, que como bien sabemos, quienes eran parte de la primera línea cumplían un importantísimo rol para mantener a raya la represión de los pacos, que como también sabemos disparaban a quemarropa causando cientos de mutilaciones oculares. La juventud y las y los trabajadores que formaron parte de la primera línea lo hicieron para defenderse ante la represión.
La sentencia asegura que el 12 de noviembre del 2019 los jóvenes participaron de los hechos. Y tenemos que recordar que aquel día se realizó el paro nacional más importante desde la dictadura de Pinochet, con millones de trabajadoras, trabajadores y jóvenes en las calles, cortando avenidas con barricadas, caceroleando, e incluso parando sectores importantísimos de la economía como los puertos o los servicios públicos. Las acciones espontáneas de las masas no fueron solo de aquel día sino que se venían profundizando desde el comienzo de la rebelión, y para nadie debiese ser sorpresa que ante perdigones disparados a la cara, con lacrimógenas disparadas al cuerpo, o incluso usando los zorrillos y guanacos para atropellar a manifestantes, la respuesta sería defenderse.
Históricamente los pueblos en lucha cuando se movilizan y son reprimidos improvisan armas para evitar el avance de militares o policías. Piedras y molotovs son las más comunes, y de ninguna manera se pueden comparar con el armamento de guerra que utiliza carabineros.
Esta condena es ilegítima porque persigue y castiga a quienes se movilizaron contra la impune represión de carabineros, los asesinados, torturados y mutilados por pacos, contra el gobierno y por el fin de los 30 años de herencia neoliberal. Manteniéndolos más de un año encerrados sin poder ver a sus familias con pruebas que no existen y solo con carabineros de testigos, donde uno de ellos está implicado en el fraudulento Caso Huracán. |