El ministro de Trabajo Claudio Moroni confirmó esta semana que los empleadores podrán exigir el retorno a la presencialidad de trabajadoras y trabajadores que recibieron al menos la primera de la dosis de la vacuna contra el covid. La excepción será para los trabajadores de la salud, que deberán tener las dos dosis, y personas con enfermedades oncológicas o transplantadas.
Lo hizo a través de una nota. Allí se refiere a distintos decretos y resoluciones oficiales, como la 207/20, “la cual se dispensa del deber de asistencia al trabajo a los trabajadores y trabajadoras mayores de SESENTA (60) años, embarazadas y/o que se encuentren comprendidos en alguno de los grupos de riesgo definidos por la autoridad sanitaria, es complementada por la Resolución Conjunta del MINISTERIO DE SALUD y del MINISTERIO DE TRABAJO, EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL Nº 4/2021, que regula la posibilidad de convocar a los trabajadores, incluidos los dispensados, debidamente vacunados que podrán retornar a sus actividades luego de transcurrido el tiempo considerado necesario para la inmunidad”.
La aclaración surge tras pedidos de las patronales para que vuelvan a la presencialidad la mayor cantidad de trabajadores posibles, incluídos los grupos de riesgo.
La medida implica un peligro para muchos de estos trabajadores y trabajadoras. Recordemos que las vacunas, además de su escasez, tienen distintas eficacias en su primera dosis, que va desde el 65 % en adelante. Aunque en muchos casos pueda reflejarse en una menor gravedad de los casos, no está comprobado que no afecten la salud y la vida de quienes enferman, más aún si son grupos de riesgo, sean mayores de 60 años o tengan distintas enfermedades respiratorias o cardiológicas previas. |