El Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) sufre actualmente una fuerte crisis, con riesgo de implosión en el corto plazo. En este contexto, las diferentes tendencias que componen el ala izquierda del partido podrían tener un rol muy importante que jugar, ofrecer una perspectiva a centenares de militantes que no comparten el último giro de la antigua mayoría, cristalizado en acuerdos electorales muy oportunistas con la Francia Insumisa para las elecciones regionales. Esta carta, aunque pública se dirige en especial al conjunto de militantes de la izquierda del NPA y en concreto a las corrientes L´Etincelle, Anticapitalisme et Révolution(A&R) y Démocratie Révolutionnaire (DR).
Camaradas,
Desde hace un tiempo es evidente que el debate sobre las presidenciales de 2022 va a concentrar buena parte de las discusiones que atraviesan al NPA en el contexto de la crisis que lo corroe desde hace años. No es una buena situación y habíamos advertido sobre los riegos de un aplazamiento del congreso al otoño; en la medida de que esto podía tener como consecuencia el hecho de deber zanjar la orientación y el candidato para estos comicios, antes de discutir la estrategia, el programa y el tipo de partido que necesitamos para el siguiente periodo.
Si bien es cierto que, en el seno del NPA, los debates internos normalmente se cristalizan alrededor de las decisiones electorales del partido, abordando en cada ocasión la cuestión de la independencia política al respecto de la izquierda institucional [1]. Esta inversión de los términos de la ecuación es particularmente perniciosa en el contexto actual. Ya que, permite a la dirección saliente evitar hacer un balance de su actividad; y que se elija a una nueva dirección representativa de la actual correlación de fuerzas, permitiendo a la antigua mayoría zanjar en los hechos y sin debate profundo una parte de los desacuerdos que recorren a la organización.
Es evidente que el hecho de presentar a las elecciones presidenciales a un camarada portavoz de unas listas comunes con la Francia Insumisa (LFI) es ya en gran parte una decisión de orientación y de perfil para los próximos años. Sobre todo, porque esta decisión unilateral de la antigua mayoría de imponer al partido estas listas constituye una política de compromiso con la izquierda institucional, que pone en tela de juicio las propias delimitaciones ya insuficientes en sí que definían al NPA desde su fundación. Nos referimos a la independencia de la izquierda llamada social-liberal, es decir el Partido Socialista (PS) y Europa Ecología-Los Verdes (EELV).
La antigua mayoría se ha comprometido a un giro político enorme, probablemente sin una vuelta atrás posible. Ya que, a diferencia de lo sucedido en otras ocasiones, no existe realmente un ala que se resista a esta política de liquidación del NPA en tanto que partido anticapitalista independiente en el seno del bloque de la antigua mayoría. Como muestra el compromiso hasta el cuello de la que se afirma como el “ala izquierda” de la antigua mayoría (la “Contrecourant”) en el acuerdo electoral más escandaloso, el de Occitanie [2] , un acuerdo considerado incluso por algunos miembros de la antigua mayoría como una muestra de “electoralismo sin principios”.
Este viraje a derecha se produce tras el fracaso rotundo de la antigua mayoría de dirección frente a los desafíos de la lucha de clases en los últimos años. Un fracaso que más allá de los desacuerdos que hemos podido manifestar, constituye un retroceso importante, incluso de cara a la historia del NPA y de la LCR (Liga Comunista Revolucionaria). Para los revolucionarios, la cuestión de cómo un partido o una dirección supera o no las pruebas centrales de la lucha de clases constituye una brújula. ¿Cómo seguir considerando en este contexto que basta que el NPA tenga un candidato, el que sea para preservar la unidad del partido? ¿Unidad entorno a qué? ¿Para hacer qué?
Es solo en esta situación que se puede comprender nuestra iniciativa de lanzar la pre-candidatura de Anasse Kazib, de la cual informamos a los camaradas de la izquierda del partido antes de introducirla en los debates del Consejo Político Nacional del NPA, y después hacerla pública. En un partido donde el conjunto de debates internos se encuentran profundamente estancados; donde nadie puede afirmar hoy si habrá y cuando tendrá lugar el congreso; y donde la antigua mayoría hace su política de forma pública, sirviéndose de la totalidad de las herramientas del partido ( como atestigua el caso del préstamo por valor de 150.000 euros contraído para financiar las listas con la LFI, sin que nadie en la dirección haya sido informado), era para nosotros la única manera de hacer una política alternativa a la antigua mayoría y de imponer que el debate tenga lugar.
Independientemente de lo que penséis, la realidad es que si actualmente una parte de la antigua mayoría se ve obligada a proponer una candidatura NPA (matizando que esta se podría retirar en favor de otra, más unitaria); mientras que la otra se ve obligada a asumir que no desea ningún candidato, es en gran parte gracias a la precandidatura de Anasse y a la acogida favorable que ha recibido en algunos sectores de nuestra clase.
Sin embargo, se trata aún de una decisión táctica tomada en un contexto muy particular que nos ha sido impuesto. El debate de fondo va más allá de la cuestión de las presidenciales y concierne al futuro y al proyecto en sí del NPA. Como sabréis, defendemos desde hace años la idea de desbordar o refundar revolucionariamente el NPA, en conexión con la emergencia de una nueva generación obrera y militante forjada por las luchas que se han producido desde 2016. Estamos convencidos de que es la única salida positiva tras el fracaso de la experiencia del NPA, que nadie puede negar y que será la única manera de “conservar las conquistas del NPA” como sabemos que es vuestra preocupación.
Sabemos igualmente que la perspectiva de implosión del NPA puede aterrorizar ya que constituye a pesar de sus numerosos defectos, un marco político común donde militantes anticapitalistas y revolucionarios de diferentes tradiciones han podido a lo largo de los años juntarse, en ocasiones llevar a cabo políticas común, y construir, cada uno según su orientación, la organización. Pero la realidad es que la aceleración de la crisis del NPA es un producto puro de la propia aceleración de la situación política y la lucha de clases. Y el partido que necesitamos para intervenir en los acontecimientos del próximo periodo que se viene es algo completamente distinto a un partido-zombi, débilmente implantado en nuestra clase y ambiguo en su carácter revolucionario y de independencia al respecto del reformismo.
Con toda modestia, si desde 2016 hemos pasado de ser una pequeña corriente de unas pocas decenas de militantes, con una mayoría aplastante de estudiantes, a varias centenas actualmente, con el comienzo de una seria implantación en el movimiento obrero, es en gran parte gracias a que hemos aparecido, a través de Révolution Permanente y por nuestra intervención en la realidad, como una cosa sensiblemente distinta, más radical y en línea con las tendencias actuales de la lucha de clases que el NPA “oficial”. Y si Révolution Permanente ha podido en algunos momentos contar con varios millones de visitas mensuales y si el discurso muy radical de Anasse ha podido encontrar eco en ciertos sectores de nuestra clase, también muestra las posibilidades de influencia y construcción revolucionaria en este periodo.
Estamos convencidos que el surgimiento de una organización abiertamente revolucionaria y que tenga como centro de gravedad la lucha de clases, después de décadas de que no exista una alternativa revolucionaria en Francia como consecuencias de las derrotas simétricas de LO (Lutte Ouvrière) y la antigua mayoría del NPA, podría entusiasmar y sacar del escepticismo a numerosos trabajadores decepcionados tanto por la izquierda institucional como por las direcciones sindicales, a las que desgraciadamente la extrema izquierda ha terminado por adaptarse. Es un debate que desearíamos continuar con vosotros.
Más allá de eso, nuestras respectivas corrientes han colaborado en conjunto en determinados momentos. Cuando la antigua mayoría lanzó un proceso hacia una escisión el verano pasado, la alianza principalmente entre camaradas de L´Etincelle, Anticapitalisme et Révolution, Démocratie Révolutionnaire y Révolution Permanente, pudo derrotar el intento por parte de la antigua mayoría de evitar que la totalidad de militantes que habían integrado el partido alrededor del conflicto contra la reforma de las pensiones pudieran tomar parte en las votaciones. Un intento de no admitir que habían perdido una mayoría que era ya relativa [3] a la que obtuvo en el Congreso de 2018, donde la suma de votos de las tendencias de izquierda rozó el 50%.
Sin embargo, no fuimos capaces de traspasar este bloque defensivo al terreno de las propuestas en positivo y de un proyecto real de partido capaz de hacer salir al NPA de la crisis que lo corroe desde hace una década. Hemos sin embargo mantenido un marco regular de reuniones, notablemente con los camaradas de A&R y DR, los camaradas de l´Etincelle han rechazado la invitación a participar, salvo en momento puntuales, con la excusa de que no querrían entrar en una lógica de “bloque contra bloque”, que no podría sino acelerar la implosión del NPA. En este marco hemos tratado por nuestra parte de formular numerosas propuestas de hacer avanzar las discusiones y de converger nuestros puntos de vista: una reunión nacional común, una revista o boletín de discusión, tribunas…
La fecha de una conferencia nacional sobre las presidenciales antes del congreso nos ha sido no obstante actualmente impuesta y consideramos que es nuestra responsabilidad común de tratar de dotarnos de los medios, conjuntos, de poner en minoría la orientación encarnada hoy en día a través de las listas para las regionales en Occitanie y en Nouvelle-Aquitaine y ofrecer una perspectiva a centenares de militantes del NPA que no comparten esta última orientación.
En este sentido lamentamos que hayáis decidido rechazar que tomásemos parte de la tribuna que apareció en L´Anticapitaliste al respecto de las regionales, a pesar de que estamos de acuerdo sobre la cuestión, así como vuestra negativa a adoptar en ciertos comités mociones, aunque sean mínimas, oponiéndose a nuestra expulsión. Esto atestigua para nosotros que existe una cierta adaptación a la presión que ejerce la antigua mayoría para aislarnos, y expulsarnos. Y que existe una tentación de colocaros como una especie de “bloque de centro”, equidistante en los hechos de los “dos demonios” que representarían la antigua mayoría y Révolution Permanente. A pesar del hecho de que, tras nuestra salida, vuestra propia expulsión no sería más que una cuestión de tiempo, nos parece que tenemos delante la posibilidad de constituir, juntos a pesar de nuestras diferencias, un bloque para deshacer la orientación de la antigua mayoría e imponer una candidatura revolucionaria y de la lucha de clases a las presidenciales.
Es por lo que, al contrario de los reproches de una “personalización” que nos ha lanzado la antigua mayoría (que en cambio, ella, usa y abusa para sus políticas de peso las personalidades de Besancenot, y posteriormente de Poutou), no haremos de la precandidatura de Anasse un obstáculo para que podamos, juntos, oponernos a la línea actual de la antigua mayoría, de acercarse a la LFI, una línea independiente, revolucionaria y de la lucha de clases, cuya principal preocupación sea dialogar con las aspiraciones de obreros y jóvenes, y con formas de radicalidad expresadas en las luchas de los últimos años, más que con la izquierda institucional.
Desde este punto de vista, estando convencidos de que Anasse, en tanto que obrero joven combativo y racializado y una de las principales figuras que han surgido en la lucha de clases en los últimos años, es probablemente el mejor camarada para encarnar esta orientación, estamos abiertos a discutir cualquier proposición de candidatos con un perfil parecido o similar, y de llevar adelante dicha candidatura.
Pero esto requiere por vuestra parte reconocer que no hay posibilidad de un candidato consensuado por todo el NPA. La antigua mayoría se ha visto obligada ya a afirmar que quiere un candidato del NPA (algo que no quiere una parte de sus militantes y dirigentes), pero no aceptará jamás un candidato que no salga de sus filas. En realidad, sus precandidatos están ya elegidos. En campaña este momento en Occitanie y Nouvelle-Aquitaine, se llaman Philippe Poutou y Pauline Salingue, lo que implica que sean cuales sean las discusiones y textos aprobados antes del verano, si una de estas dos candidaturas es adoptada, llevará el signo del acercamiento (apertura dirían los camaradas de la antigua mayoría) al respecto de la LFI y una ruptura por derecha con las limitaciones, ya insuficientes, del NPA de cara a la izquierda institucional. Una candidatura, que no por casualidad será encabezada por los camaradas más escisionistas del NPA, y será una herramienta para la construcción de otra cosa que no es el NPA, al menos en su definición actual. Es la verdadera amenaza sobre el futuro del NPA, más que la precandidatura de Anasse.
Además, entre el aplazamiento indefinido del congreso (¡algunos en el seno de la antigua mayoría hablan de aplazarlo hasta después de las presidenciales!) y las amenazas permanentes de escisión y exclusión, las condiciones para movilizar al conjunto de la organización para ir a la búsqueda de patrocinios de alcaldes serán más que precarias y fracasarán seguramente. La única perspectiva positiva que podría salir de la próxima Conferencia Nacional sería en este contexto que las corrientes que representamos hagan bloque, a pesar de nuestros desacuerdos, por imponer, con otra mayoría numérica, una línea política (encabezada por un candidato), opuesta a la llevada a cabo actualmente por la antigua mayoría.
Sin ilusión de superar de un plumazo el conjunto de nuestros desacuerdos, sería un primer paso para tratar de poner en común todas las cuestiones en las que estamos de acuerdo [4] y no permitir que los 12 años de existencia del NPA concluyan con la adaptación de la antigua mayoría a la izquierda institucional y una implosión en pequeños trozos de la izquierda del partido, lo que dejaría a numerosos camaradas desamparados y sin perspectiva militante. Hay un espacio para buscar organizar políticamente, más allá de nuestras respectivas corrientes, a una parte de los sectores más conscientes de la clase obrera y que esta nueva generación militante ha comenzado a forjarse en las luchas desde 2016. Esta política podría ser mayoritaria dentro del NPA y constituiría un paso adelante muy importante en la perspectiva de prepararnos a todas y todos, sin espíritu sectario, a los sucesos convulsivos a los que la crisis actual nos va a lanzar más pronto que tarde. La pelota está en vuestro tejado.
Les proponemos por nuestra parte una reunión común, para discutir todo esto, antes del Consejo Político Nacional del 22 y 23 de mayo que registrará las plataformas para el proceso de toma de decisiones al respecto de las presidenciales que se tendrá antes de las vacaciones de verano.
Nuestros mejores saludos revolucionarios. |