El presidente Alberto Fernández habló en la mañana de este martes con el periodista Gustavo Sylvestre en Radio 10 sobre varios temas.
En primer lugar, se refirió a su gira de la semana pasada por Europa con el objetivo de buscar apoyo para la renegociación de la deuda tanto con el Fondo Monetario Internacional (FMI) como con el Club del Pais. Explicó que lo que fue a buscar es “apoyo para pedir más tiempo en los planes de pagos”. En el marco de la grave situación económica y social, la preocupación del Gobierno sigue siendo el pago de la deuda.
En el plano nacional uno de los temas que tocó fue la posibilidad o no de que desde el Gobierno nacional se decidan nuevas restricciones. Informó que se descarta la vuelta a Fase 1 “porque no lo resistiríamos”, pero admitió que la situación es muy crítica y que por lo tanto, la política restrictiva seguirá vigente. “Soy respetuoso de las libertades individuales y lo último que hubiera querido es restringir la circulación y el relacionamiento entre la gente, pero no hay otro modo de resolver este problema”.
En este marco, criticó la política del Gobierno porteño de desobedecer el decreto de necesidad urgencia que establecía la suspención de las clases presenciales. “Me criticaron, me llevaron a la Corte y al final, ¿quién tenía razón?” dijo.
Las declaraciones de Fernández demuestran que el Gobierno sigue apostando fuerte como única alternativa para combatir la pandemia a las medidas restrictivas. A medida que avanza la segunda ola, sigue sin plantear medidas de fondo como la centralización del sistema de salud, para que todos los recursos disponibles públicos, privados y de obras sociales, estén al servicio de combatir el covid y la declaración de utilidad pública de los laboratorios que producen las vacunas, entres otras cosas.
También hizo referencia a la decisión gubernamental difundida el pasado lunes a la noche de cerrar por 30 días las exportaciones. “Los precios de la carne crecen sin parar y hay que poner orden”.
Una medida que llega cuando la inflación ya ha golpeado duro el bolsillo de las inmensa mayoría de la población.
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