Entrevistamos a Danni, una trabajadora que vivió en carne propia el acoso sexual en el trabajo. Laboraba en la librería el Péndulo sucursal San Ángel, donde en diversas ocasiones se presentaba un cliente frecuente haciendo comentarios machistas con connotaciones sexuales a ella y sus compañeras.
El viernes pasado decidió defenderse, dicho cliente se quejó de la defensa, que para él era una ofensa. Ella explicó el recurrente acoso, sin embargo, el gerente la regañó frente a él. Danni decide abandonar su turno llena de impotencia y rabia; mediante su cuenta personal de Facebook ella hace una denuncia pública del acoso y llama a las trabajadoras a levantar la voz.
A continuación lo que nos contó:
Era la primera vez que el cliente acosaba a ti o a alguna trabajadora, es el primer caso de acoso en El Péndulo, ¿sabes de algún otro?
No, hay muchos clientes que se quieren sobrepasar con las trabajadoras. Si, conozco 4 casos más que han pasado y no han dicho nada.
¿Cuáles son tus condiciones de trabajo?
Mis condiciones laborales en cuanto a seguridad y apoyo no eran buenas, pues no se tenía la confianza de acercarnos en dado caso de algún problema con los gerentes o jerarquías más grandes.
¿Cuál fue la respuesta de la empresa?
La respuesta de la empresa al principio fue llamarme desde Recursos Humanos y citarme para el día siguiente, sin embargo, no accedí hasta tener asesoría legal para la cita.
El día lunes me presenté a una mesa de diálogo que se tuvo, fue buena, mucho más de lo pensado.
Se habló sobre crear una asociación de trabajadoras del Péndulo con protocolos para poder sentirse seguras de su trabajo y con la confianza de acudir a personas en dado caso de requerirlo, ya sea sobre estrés o acoso laboral o sexual de cualquier forma.
Este comité estará respaldado y formado con personas capacitadas externas de la empresa.
¿Cuál fue la respuesta de tus compañeras y compañeros de trabajo?
La respuesta de los compañeros y compañeras de trabajo fue buena. En cuanto al apoyo que brindaron, se vio su lealtad y más que nada su fuerza para no callar más y seguir exigiendo nuestros derechos laborales. Hubo mucho apoyo en redes sociales.
Porque trabajamos por la necesidad y no se deben de aprovechar los patrones de eso. Nadie merece trabajar en condiciones precarias o de inseguridad.
¿Qué piensas del tema del acoso sexual y la violencia hacia las mujeres en los centros de trabajo, qué debería cambiar?
Pienso que necesitamos como humanidad dejar de normalizarlo, de normalizar las violencias machistas, ya que es un tema sumamente grave. No tenemos por qué dejar que alguien quiera sobrepasarse solo porque estamos dando un servicio, seamos hombres o mujeres.
La violencia machista dentro del trabajo es algo que nosotras como trabajadoras nos aguantamos por necesidad y esto es reprobable. Debemos junto a nuestros compañeros de trabajo empezar a erradicar esto, pero de raíz. ¡¡No somos propiedad de las empresas, no somos cosas, para ser tratadas de una forma machista sin reacción alguna!!
¿Crees necesario que el movimiento de mujeres retome estas demandas de las trabajadoras?
Si, definitivamente. Somos más fuertes e inquebrantables juntas. Nosotras como movimiento podemos hacer cambiar esto. Tenemos que hacer valer cada caso y tema de cada trabajadora.
¿Qué les dices a las mujeres que hoy viven acoso en sus trabajos y que no pueden dejarlo debido a sus condiciones de vida?
Que no tengan miedo, alcen la voz. No tenemos que dejar que nos traten de maneras que para los jefes son cotidianas o nada importantes pero a nosotras nos afectan de muchas formas. No estamos solas.
Les digo, rompe el silencio, nosotras te apoyamos hasta que se haga justicia y tengas un trabajo donde te sientas segura y digno de percibir dinero suficiente. Nadie merece soportar todo ese maltrato por necesidad de sobrevivir.
El acoso sexual en el ámbito laboral es solo una de las expresiones de violencia y opresión hacia las mujeres que aumentan sus condiciones de precariedad.
La Encuesta Nacional sobre la dinámica de las relaciones en los hogares más reciente mostró que el 27% de las mujeres encuestadas dijeron que habían sufrido violencia por razones de género en el trabajo.
Hace poco, la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México publicó el Diagnóstico de hostigamiento sexual y acoso sexual de 2015-2018, donde evalúa la eficacia del mecanismo de reclamaciones por hostigamiento y acoso sexual de la Administración Pública. De acuerdo con el diagnóstico, de enero de 2016 a septiembre de 2018, se registraron 399 casos de hostigamiento o acoso sexual, presentados por 402 víctimas; solo en el 1 % de esos casos se impuso una sanción a la persona responsable.
El caso de Danni no es el único, pues precisamente las patronales se aprovechan de las condiciones de opresión y violencia a las mujeres, para amagar a las trabajadoras, con las peores condiciones laborales.
Esto muestra que el acoso sexual sigue siendo una práctica generalizada en México, siendo precisamente las mujeres trabajadoras las más expuestas a esta realidad en tanto que son amenazadas con despedirlas y perder su fuente de ingreso. Muchas de estas prácticas son ejercidas directamente por los patrones de las mismas empresas.
Por otro lado, el movimiento de mujeres que ha emergido en los últimos años, puede ser un catalizador para visibilizar la realidad de las más oprimidas, es decir, las mujeres más pobres y precarizadas. Dicho movimiento podría fortalecerse con el empuje de las trabajadoras que no solo denuncian la violencia, sino también la precarización como una cara de la misma.
Confiemos en nuestra organización para llamar a más compañeras que han padecido la violencia en total silencio a que sumemos fuerza para hacer efectivo que ninguna de nosotras tenga que vivir la cruda violencia patriarcal en total impotencia e impunidad. Es por eso que no podemos depositar toda nuestra confianza en que la salida vendrá de reformas con perspectiva de género a la ley federal del trabajo, porque esas integraciones se vuelven papel mojado en la realidad, aunque puedan contener aspectos progresivos, son imposibles de demostrar sobre todo cuando nos enfrentamos a la vorágine de la patronal.
Desde Pan y Rosas creemos que es necesario que el movimiento de mujeres retome en su conjunto las demandas de las trabajadoras. Consideramos que la vía para imponer a todos los patrones nuestros derechos elementales, es el impulso de comisiones de mujeres organizadas desde las bases trabajadoras, que, junto con sus compañeros de clase, den salida a los temas de género que violentan a las mujeres en sus centros de trabajo, que pasa no solo por enfrentar la violencia, sino también tener plenos derechos laborales y salarios dignos. |