Ha tardado más de noventa días, pero finalmente ha llegado el acuerdo entre las mismas formaciones que han gobernado estos últimos años. Esta nueva legislatura parece que será diferente de las anteriores. Tanto ERC, como JxCat entran claramente por el anillo de la política autonomista que tienen reservado dentro del Régimen 78.
Estos días son de tramitación formal, y el viernes, si la cosa no se estropea, será investido Pere Aragonès como nuevo presidente de la Generalitat catalana. Este cambio dentro del gobierno sacará también un cambio de matiz: pasaremos de la política de gestos independentistas, a la política autonómica de toda la vida. Los dirigentes de ERC y de JxCat esperan que la gestión de las “ayudas” europeas sean la pátina progresista.
Una tabla de diálogo para esconder el 1O
El documento firmado por los líderes soberanistas dejan en el pasado lejano el referéndum del 1O y hablan de un “referéndum de autodeterminación acordado con el Estado español”. Ahora sí que se animan a escribir que abandonan política unilateral. Y que pactarán con el gobierno español un “referéndum”. Sin embargo, el “gobierno más progresista” ha dicho mil veces que no permitirá hacerlo y el gobierno de derechas anterior organizó con el PSOE la aplicación del 155.
ERC y JxCat acuerdan retomar la famosa “Tabla de diálogo” después de meses sin diálogo ni negociación con el gobierno del Estado. Además con la Fiscalía General haciendo todo lo posible para castigar a los líderes independentistas. De esta Mesa difícilmente saquen algo más que los indultos aparentemente esperados para antes del verano (no sé si esto os suena?).
JxCat y ERC se han encargado de sacar al pueblo catalán de las calles. Han contado con la ayuda de la Asamblea Nacional Catalana y de Òmnium Cultural. Faltó el llamamiento de la lucha en las calles y cuando esto no era suficiente, la Generalitat sacó a la calle a los Mossos d’Esquadra para reprimir a la juventud que rechazaba la sentencia o defendían la Plaza San Jaime.
En síntesis, que el embate democrático es un llamamiento respetuoso al presidente del Reino de España a negociar (¿será sin 155 y sin presos?). ¿Qué otra cosa podemos esperar de los que no declararon la república catalana?
“Buenas intenciones” pero con medidas neoliberales
El acuerdo desarrolla de forma ultra general toda una serie de medidas económicas y sociales para desarrollar durante esta legislatura. Se habla de un “plan de choque para la ocupación juvenil”, de evitar los desahucios, de una política para evitar el paro de larga duración, e, incluso de aumentar la contratación del personal sanitario. Medidas que hace años que son necesarias.
Partidas que fueron duramente recortadas bajo el mandato de Artur Mas, “el campeón de los recortes”, con el apoyo del PP al principio y de ERC posteriormente. Recortes que no se han revertido bajo la presidencia de Carles Puigdemont, ni tampoco la de Torra-Aragonès. ¿Por qué tendríamos que creer que ahora lo harán? No podemos olvidar que la Ley Aragonés fue un intento de generalizar la precariedad laboral en las empresas públicas.
El acuerdo menciona otras medidas más concretas como poner 5.000 millones de euros para políticas sanitarias en los próximos cinco años. También habrá una inversión en la Atención Primaria de casi 300 M€ en los próximos tres años. Pero ya sabemos como los herederos de Convergència “gestionan” los presupuestos públicos: ayudando a las empresas privadas.
La única medida de contratación precisa que se detalla es “la contratación de 3.700 profesionales para efectuar la vacunación masiva del país”. Esto quiere decir lo mismo que hicieron con el personal sanitario y de educación que contrataron como refuerzo por la Covid: no renovar el contrato en verano o en cualquier periodo de vacaciones y contratos precarios.
En síntesis, que el plan de “choque” es un plan para traspasar el dinero público a los bolsillos de los empresarios. ¿Qué otra cosa podemos esperar de los herederos de Jordi Pujol i Artur Mas?
La legislatura de Torra-Aragonès ha sido la legislatura para sacar de la calle la demanda democrática de autodeterminación nacional del pueblo catalán. Para hacerlo el gobierno catalán ha hecho muecas, ha gritado y ha hecho declaraciones por la independencia, pero no se ha movido ni un palmo. Y mientras ha estado gestionando el presupuesto autonómico.
Esta legislatura de Pere Aragonès-Jordi Sánchez será la del “peix al cove”, con discursos de independencia (en lugar del catalanismo que hacía el nada honorable Pujol) para favorecer a las grandes empresas catalanas con las ayudas europeas que tendremos que pagar todo el pueblo. Todo esto de la mano del gobierno español de Pedro Sánchez. |