La Oficina regional de la OMS para Europa hizo esa afirmación, referida a todas las vacunas aprobadas hasta ahora, que son las producidas por los laboratorios multinacionales de países centrales. Las regiones más pobres del mundo continúan con escases de vacunas.
Se trata de las vacunas Pfizer-BioNTech, AstraZeneca, Johnson & Johnson, Moderna y la de origen chino Sinopharm. Tanto la Sputnik V como la Sinovac (también china) serían aprobadas en las próximas semanas.
Hans Kluge, el director para Europa de la OMS de todas maneras advirtió que la amenaza persiste y hay nueva incertidumbres. Si bien ya Europa es plantea incluso abrir los vuelos internacionales, usando una suerte de "pase sanitario", un pasaporte donde conste que la persona está vacunada.
También la funcionaria Catherine Smallwood, responsable de las situaciones de urgencia en la OMS Europa planteó no relajarse porque "la pandemia no terminó".
El problema continúa siendo las zonas más pobres del mundo, como por ejemplo el continente Latinoamericano y países africanos, por ejemplo. En esas zonas las vacunas llegan casi por cuenta gotas en relación a la población que habita esas regiones.
Esta "inequidad" es producto de que para esos laboratorios lo que prima es la lógica capitalista de obtención de ganancias y no la salud del conjunto de la población mundial. Los Estados centrales o más ricos (que fueron los que subvencionaron estudios, conocimiento que permitió producir esas vacunas) acapararon para sí la compra de vacunas, mientras que otras regiones carecían de ellas. Desde noviembre del año pasado, cuando salieron al mercado las primeras vacunas, hasta el día de hoy millones y millones en el mundo todavía no pueden acceder a una vacuna.
De ahí la insistencia de muchos organismos, médicos, etc de liberar las patentes para que en medio de esta pandemia, no primen los negocios capitalistas sino la salud de la humanidad.