La llegada del Papa se produce mientras la bonanza económica que vivió Bolivia en la última década empieza a llegar a su fin, y el ajuste a los trabajadores y el pueblo se pone a la orden del día. El Estado boliviano es laico, pero la Iglesia Católica tiene un fuerte peso en el país. Por ello, millones de dólares fueron destinados a preparar la visita papal, mientras el gobierno impulsa una racionalización en Huanuni, los despedidos en la empresa Enatex y una búsqueda de engrosar los ingresos estatales aumentando los impuestos.
Recientemente, incluso, el gobierno oficialista del MAS emitió un decreto que le permite un incrementar su control sobre las organizaciones sindicales, con la complicidad de la burocracia sindical de la COB (Central Obrera Boliviana) y de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB). Todos ellos han mostrado mucho entusiasmo ante la llegada de Bergoglio.
Evo Morales y el Vaticano demostraron que buscan consolidar el giro conservador y fuertemente presidencialista del actual régimen “plurinacional”, al tiempo que la Iglesia persigue acrecentar su influencia en toda la región.
¿Beatificación de Luis Espinal? Un cinismo sin precedentes
Se ha afirmado que Bergoglio rendiría homenaje a este Sacerdote catalán asesinado por bandas paramilitares meses antes del golpe de estado de 1980, e incluso se rumorea una eventual beatificación. Espinal fue uno de los que encabezó, junto con un grupo de mujeres mineras, la huelga de hambre de 1977 que condujo a la caída del Dictador Banzer. Espinal era un luchador social, demócrata y simpatizante de la teología de la liberación.
En un acto de hipocresía, el gobierno de Evo Morales, el Partido Comunista de Bolivia y otros personajes de la política, camuflan que Bergoglio fue funcionario eclesiástico en momentos en que la dictadura argentina “chupaba” y asesinaba a trabajadores y estudiantes. Por esa razón, a raíz de la desaparición de dos curas, el ex arzobispo de Buenos Aires fue incluso llamado a declarar.
Hoy este “lobo con piel de cordero” no tiene ningún inconveniente en apelar a una retórica popular y ecologista, y hasta usar la figura de Espinal para objetivos reaccionarios: fortalecer el patriarcado, poner un manto de “olvido” a la cuestión indígena, y coadyuvar al ajuste contra los trabajadores en todo el continente. Además, la visita pretende terminar con el fallido debate sobre el derecho al aborto, llevando una agenda que tiene como fin consolidar el machismo y la homofobia presentes en la sociedad boliviana, y que caracterizan a sus gobernantes y funcionarios –como ha demostrado el mismo Evo Morales con sus declaraciones-. |