“Alejandro tenía 27 años, y el día 4 de junio por la noche es aprehendido en la estación de Villa Domínico por el supuesto robo de un celular. A las 20,15 lo trasladan en un móvil hasta la Comisaría 7ma de Avellaneda,(…) A pesar de que se desestimó la denuncia ya que la dueña del celular la retiró, porque reconoció a mi hijo y que ella le había prestado el teléfono(…) a las cinco horas mi hijo aparece muerto en el buzón de la comisaría, supuestamente ahorcado con su propio cinturón”,nos relataba Florencia, la mamá de Alejandro en diálogo con La Izquierda Diario.
Fotografía de Alejandro Arenas, de 27 años
Según Florencia, Alejandro apareció ahorcado en el llamado “buzón” (espacio muy pequeño de una comisaría donde alojan detenidos y que no cuenta ni siquiera con baño) de la comisaría 7ma de Avellaneda en donde fue supuestamente hallado por el Oficial Inspector David Nelson Vera y recibió reanimación del Sargento Tomás David Desmalinovich. El Comisario Jorge Omar Benítez fue el que llamó a la ambulancia, además de ser el encargado de realizar las actuaciones.
“Cómo mamá te puedo asegurar que mi hijo no se suicidó, no se ahorcó. Primero porque técnicamente es imposible que una persona se cuelgue de una puerta de rejas (Dos metros de altura, NdR), con un cinto de 86 centímetros… Mi hijo medía 1,74 metros.”,continuó relatándonos la mamá de Alejandro.
En el caso intervienen el Juzgado de Garantías 1 y la UFI 4 del Polo Judicial de Avellaneda, a cargo del fiscal Mario Prieto.
La hipótesis policial y hasta ahora sostenida por la fiscalía es la de suicidio, y contrasta completamente con las fundadas sospechas de la familia. “Al papá lo llamaron recién el sábado alrededor de las 19,30; a mí me habían llamado alrededor de las 18 horas y nos dijeron que estaba vivo, que solo nos teníamos que acercar… A ambos al llegar a la comisaría nos notificaron de la muerte de Ale… Son muchas las irregularidades que quedan en el medio, no cierran horarios, no cierran testimonios… Al padre le dieron una versión primero contraria a la que nos dieron después…”, casi llorando nos relataba Florencia.
“Mi hijo no se suicidó, (…) es muy sospechoso que esté todo tapado, encajonado(…); nos enteramos que aparentemente removieron a los policías implicados, los trasladaron(…); Le hicieron la autopsia el domingo 6 de junio, sin notificarnos! Hasta el día de hoy no pudimos ver el cuerpo, no nos permiten verlo, hay muchas cosas poco claras en el resultado de la autopsia…”, continuó entre lágrimas relatando Florencia.
Este tipo de casos donde los jóvenes son detenidos y luego aparecen “suicidados” en las comisarías es históricamente, junto al gatillo fácil, otra de las formas con las que la maldita bonaerense asesina a los hijos del pueblo trabajador. La gestión de Berni tampoco es en este caso una excepción.
Desde La izquierda Diario y el CeProDH nos pusimos a disposición de la familia y estaremos acompañándolos en el pedido de justicia y por el esclarecimiento del caso.
¡Justicia para Ale ya! |