¿Por qué decimos esto? Porque para el Frente de Todos, el ChuSoTo y Juntos por el Cambio es incuestionable la extranjerización de la economía y el dominio que tiene el capital imperialista sobre resortes fundamentales de la economía provincial, como vemos en el petróleo, la pesca, en el campo y quieren hacer con la megaminería.
Porque tampoco conoce la grieta el “consenso” exportador de commodities, que hace de Chubut la 4° provincia exportadora del país, y que todos tienen la intención de avanzar y profundizar con la megaminería con su vuelco masivo de desechos químicos que contaminan el agua, la actividad petrolera y la amenaza del fracking, la pesca, la lana, todo en pos de conseguir divisas Aunque eso traiga aparejado una elevada destrucción del medio ambiente.
Por si quedara alguna duda de este consenso, podemos recordar que entre las iniciativas más propagandizadas desde que asumió Alberto Fernández en materia comercial se encuentra la de la minería, impulsada con consenso de Nación y provincia, aunque en los casos de Mendoza y de Chubut han sido frenadas por la resistencia popular.
Y por último, “Honrar” las deudas, y respetar los acuerdos con el FMI y los acreedores y bonistas extranjeros (con todo lo que eso implica), también se suman los acuerdos entre todos los partidos patronales.
Por eso, desde que asumió, el gobierno de Alberto Fernández y en Chubut, su aliado, Mariano Arcioni, siguió pagando los intereses de la deuda con el FMI legada por Macri y en Chubut legada por Das Neves. Arcioni emulando al gobierno nacional renegoció la deuda con el capital privado para alargar los plazos sin reducir el monto de la deuda privada.
Mientras, mantiene congeladas las paritarias con los trabajadores estatales de la provincia y los jubilados desde 2019, la última paritaria del sector, y en los privados, un año más los salarios pierden frente a la inflación, aumentó la pobreza al 42% y la desocupación llega al 20% en los jóvenes y 29% en las mujeres menores de 30 años en todo el país y en Trelew-Rawson alcanza al 31% la desocupación entre los jóvenes.
Por eso, en estas elecciones y en el escenario político argentino, y chubutense, actual, la verdadera “grieta” es entre quienes expresan distintas variantes para continuar aplicando las exigencias del FMI, las multinacionales y la clase capitalista argentina atada por una mil lazos al imperialismo (Frente de Todos y Juntos, pero también el ChuSoTo) y quienes proponemos rechazar de plano el chantaje y cortar de raíz con las causas de la decadencia.
Esta última perspectiva es la que sostenemos desde el FITU, la única fuerza política que pelea por que la clase trabajadora y el pueblo oprimido impongan su propia salida a la crisis.
Por eso, junto a Nicolás del Caño, Romina Del Pla en Buenos Aires, con Myrian Bregman y Gabriel Solano en CABA y acá en Chubut con Gloria y Martín Saez planteamos, que nos unimos para ser tercera fuerza, en las calles y en el Congreso.
A un mes de las elecciones, la provincia está enfrentando dos crisis, la primera es la crisis hidríca, en medio del calentamiento y el cambio climático que acontece en el mundo. En la provincia hay responsables de esta situación, que secó el lago Colhue Huapi y ha bajado a niveles históricos el lago Musters y los ríos Senguer y Chubut que son el Estado y los gobiernos provincial y nacional y son las petroleras y los terratenientes que secan los lagos y los ríos en pos de aumentar sus ganancias.
Por eso hay que invertir las prioridades y levantar un plan discutido por las comunidades originarias y pobladores de las zonas afectadas para revertir este saqueo del agua, que junto a especialistas definan un plan para enfrentar esta situación.
Y por otro, ante la falta de trabajo, la precarización laboral y la sobrecarga laboral, que hay en la provincia, es necesario invertir las prioridades y plantear las 6 horas de trabajo, 5 dias a la semana, sin reducción salarial, con un salario no menor a la canasta familiar y con plenos derechos para todos y todas.
El reparto de horas entre ocupados y desocupados no solo es una propuesta inmediata y posible para acabar con la desocupación, sino la única realista.
Esta medida implica afectar las ganancias de patronales como las petroleras, las pesqueras o ALUAR, justamente por ello implica la necesidad de poner el pie la fuerza social capaz de imponer en las calles y en el congreso.
Esa fuerza social está en las y los pibes que enfrentan la megaminería, en los miles que luchan contra el ajuste de Arcioni y en quienes no se resignan ante la precarización y las burocracias sindicales traidoras, pero también esa fuerza puede cobrar materialidad concreta en la única fuerza que en estas elecciones pone en debate la necesidad de conquistar las bancas para acompañar esta pelea en el Congreso.
Nuestro objetivo en esta campaña electoral es iniciar una pelea por las 6 horas, una demanda concreta de la clase obrera, para enfrentar la desocupación y la precarización del trabajo y la vida que es un fenómeno en Argentina y en el mundo.
La pelea por la reducción de la jornada de trabajo es una lucha histórica de la clase trabajadora por reducir el tiempo de trabajo, que queremos llevar a millones en esta campaña electoral, pero que no termina en noviembre, sino que va a continuar luego del proceso electoral y que es parte inseparable de la pelea por fortalecer a la izquierda clasista y socialista como una fuerza social y política que se prepara para acontecimientos como los que vimos en Argentina en 2017 contra la reforma previsional de Macri, o la lucha de 2019 en Chile.
Pero frente a la batalla electoral que tenemos en estos próximos meses, queremos llegar a millones con la fuerza de los miles que ya se definieron por apoyar y fortalecer al Frente de izquierda Unidad y pelear la conciencia de decenas de miles para esta pelea a fondo, en un sentido anticapitalista, socialista y revolucionaria.
Este es el desafío del Frente de Izquierda Unidad que integramos desde el PTS, ser tercera fuerza política y social en las calles y en el congreso.
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