La función original de los sindicatos, es y debería ser, la de un instrumento de la clase trabajadora, controlado por ella y que sirva a sus intereses, pero desafortunadamente estos instrumentos de lucha, en la actualidad han sido usurpados por una burocracia corrupta de líderes sindicales que han deformado estas instituciones para convertirlas en organismos al servicio de los patrones y los gobiernos.
En la actualidad la mayoría de los sindicatos están siendo controlados por un pequeño grupo de poder de personas que, en su mayoría, nunca han trabajado en una línea de producción, operado un transporte, expuesto su vida e integridad física para realizar tareas de alto peligro o manejado productos químicos, como todo el personal de salud y trabajadores de las industrias que no pararon durante la pandemia exponiéndose al coronavirus perdiendo su vida, o en el caso de los maestros que han trabajado horas extras para realizar sus actividades.
“Este mal es un cáncer para la clase trabajadora y en lugar de ayudar es un freno y un peligro”.
El negocio de las ayudas por defunción
Las ayudas por defunción es un acuerdo en el cual los trabajadores obtienen ayuda para ese momento difícil y amortiguan un poco el golpe económico, ante la pérdida de un familiar cercano. Pero en este proceso, el trabajador tiene que presentar el acta de defunción para poder acceder a la ayuda y por lógica el representante sindical la tiene que hacer pública, para que todos los trabajadores tengan conocimiento y sea transparente.
Trabajadores de la empresa HYK Internacional han denunciado que el representante sindical Sergio Carrillo Vaca, de la CTM, con su pequeña comitiva, no han hecho el proceso de dar a conocer las actas de defunción, ya que cada semana desde hace un año, han rebajado esta ayuda en el salario. Pero los trabajadores no tienen conocimiento de a quién va el apoyo, y los representantes no han dado explicación alguna; al contrario se hacen los enojados y empiezan amenazar.
De las cuotas de 500 trabajadores en promedio se les rebaja de a 28 pesos por trabajador. Eso da un aproximado de 14,000 pesos por semana y si lo multiplicamos por las 52 semanas hábiles del año, dan 72,8000 pesos, de los cuales los trabajadores no tienen conocimiento en que se gasta ese dinero.
Art 373 LFT: Un artículo que la burocracia sindical no respeta y el gobierno deja en letra muerta
Artículo 373. La directiva de los sindicatos, en los términos que establezcan sus estatutos, deberá rendir a la asamblea cada seis meses, por lo menos, cuenta completa y detallada de la administración del patrimonio sindical.
Pero eso queda en demagogia.
Este claro ejemplo se ha visto en esta empresa, ya que cuando se hizo el paro por cuestión de la pandemia, no se vio que los representantes pusieran a disposición ese dinero, ese soporte financiero hubiera sido de gran ayuda para decenas de trabajadores en esos momentos difíciles, en lugar de ayudar fue al contrario, hubo despidos a los trabajadores que le exigieron cuentas y fue una clara violación de sus derechos laborales.
Es por eso que el delegado Sergio Arellano ,Secretario General del sindicato Felipe Javier Cervantes del STIMM adherido a la CTM, no permite que los trabajadores ejerzan su derecho de democracia sindical, ya que no solo son las cuotas sindicales, también hay un negociazo en las mesas de negoción salariales contractuales, en los acuerdos por los turnos y los días festivos.
Todas estas negociaciones se hacen sin convocar a una asamblea para que los trabajadores lleguen a un acuerdo por medio de un proceso democrático, nada más se les avisa a los trabajadores de los acuerdos que se hicieron entre la empresa y entre comillas el sindicato.
Por eso es necesario de que los trabajadores demos la lucha por recuperar los sindicatos que fueron creados como una herramienta de lucha para proteger a los trabajadores, aunque este pequeño grupo de poder de burócratas sindicales les han dado mal uso con el fin de enriquecimiento y poder político, es por eso que los trabajadores tenemos que emprender una lucha feroz por recuperarlos, ponerlos al servicio de nuestros intereses y echar fuera a los charros.
Porque los sindicatos son un instrumento de lucha para defender derechos laborales, no para enriquecer a un cierto grupo de personas que han convertido el sindicalismo en un negocio personal. |