Aciera es la sigla de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina. En las últimas horas, esta institución difundió un comunicado que bordea el pedido de censura. Lo hizo contra la serie El Reino, que se emitió por primera vez hace pocos días y tiene como uno de sus protagonistas al actor Diego Peretti.
La serie sigue la trayectoria del pastor Emilio Vázquez Pena -interpretado por Peretti-, quien es candidato a la vicepresidencia de la Nación. La historia inicia cuando su compañero de fórmula es asesinado en el acto de cierre de campaña y se presenta la oportunidad de convertirse en presidente. La historia narra el conjunto de intrigas que se tejen alrededor de ese eventual camino.
El comunicado de Aciera censura directamente la serie. Aunque explícitamente niega querer que la misma sea censurada, la define como creada “desde la base del odio, para generar rechazo social a un colectivo religioso, es un acto que no realza la belleza de una profesión que se debería caracterizar por la transparencia y pureza intelectual y creativa, y no por usar la actuación para denostar y fogonear el rechazo social a quienes piensan distinto a quien produce esa obra”.
Lo que sigue inmediatamente en el comunicado es un ataque directo a la escritora Claudia Piñeiro, guionista de la serie. Aciera dice que “es sabido el encono que ha expresado la escritora y guionista de esta obra desde su militancia feminista durante el debate de la ley del aborto hacia el colectivo evangélico de la Argentina, representado por millones de ciudadanos que no coincidían en su posición respecto del tema”.
Lo que es verdaderamente “sabido” es el encono con la cúpula de las iglesias evangélicas y católica defendieron el aborto clandestino durante décadas, siendo cómplices de la muerte de miles de mujeres como resultado de esa dramática situación. También “es sabido” su activa intervención para fomentar el odio y el desprecio hacia quienes son parte de la comunidad LGTBI.
Alabando la “calidad de los actores argentinos” y su “brillante actuación”, esa asociación lo que se propone es dictar aquello que debe ser considerado correcto o incorrecto en el terreno del arte o de la producción cultural.
El comunicado afirma que El Reino usa “el arte para inventar una ficción con el fin de crear en el imaginario popular la percepción de que quienes lideran esas comunidades religiosas solo tienen ambiciones de poder o de dinero”. La realidad, en muchísimas ocasiones, no hace más que confirma lo que la ficción presenta. Esto, obviamente, no implica absolutizar dichas cuestiones. Pero, en muchísimos casos, la realidad está más cerca de la ficción que presenta la serie que del relato de Aciera.
El comunicado intenta, como es lógico, intenta amalgama a quienes profesan estas creencias que quienes encabezan las iglesias y, en muchos casos, han cimentados verdaderas empresas. Dice el comunicado que “se busca una representación simbólica en la percepción popular que estereotipe a los de una religión en particular, “la evangelista” (…) Se busca desde ese pensamiento ideológico tratar de segregarlos, marcarlos en listas, señalarlos como peligrosos, fundamentalistas, separarlos del resto para que, aislados, se debiliten y desaparezcan”. Aciera no tiene prurito en decir que esto es “un comportamiento de tipo fascista”.
Los rechazos a este intento simulado de censura.
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