En la ciudad de Berisso se encuentran los coipos, que como los carpinchos, se ven obligados a irse de su hábitat por la destrucción y contaminación del humedal donde viven. Los vecinos denuncian al Municipio como principal responsable.
Hace unos días volvieron a ser noticias los carpinchos. No por su simpatía (que la tienen), sino por la queja de vecinos y vecinas del barrio privado Nordelta. Noticia que fue levantada y fogoneada por medios como La Nación, en una cruzada anti carpincho.
Todo para beneficiar a ese sector privilegiado que vive con lujos mientras los barrios populares sufren las consecuencias, como inundaciones recurrentes. Recordemos que este barrio se construyó sobre su hábitat, los humedales, y lo que hacen estos simpáticos animalitos es volver, lógicamente, porque no tienen donde ir y es su medio de vida donde consiguen su alimento.
¿Qué pasa en Berisso?
Fabián Cagliardi, que gobierna el municipio de Berisso, tiene contravenciones en su contra, llevada a cabo por vecinos, y hasta demandas penales por no cesar la deforestación y destrucción de espacios verdes y humedales. El Canal Génova es un humedal donde habitan los coipos, pero funciona como vertedero de desechos y residuos cloacales sin ningún tipo de control. Ni el municipio ni organismos que deberían encargarse de controlar, dan alguna solución. Y los vecinos denuncian que al limpiarlos sin ningún tipo de recaudo, terminan afectando a gran parte de la diversidad biológica de mismo.
En Nordelta los carpinchos, en Berisso los coipos. Unos y otros se ven afectados por los negocios inmobiliarios y la complicidad de los gobiernos. Pero ¿Quiénes son los coipos?
Los coipos (Mycastor coipus), también conocidos como nutria o falsa nutria, es un roedor herbívoro nativo de Sudamérica. La distribución de los coipos estuvo positivamente asociada a las pasturas usadas para la ganadería que contribuyen una fuente de alimento para estos roedores, el tipo de vegetación característica de estos pastizales naturales se desarrollan en parcelas lindantes a los ríos.
La expansión del monocultivo, en especial de soja, modificó todo esto, alterando el equilibrio ecosistémico. Esta modificación del ambiente confronta a los organismos con un amplio rango de condiciones nuevas, afectando las condiciones climáticas y la disponibilidad de alimento. En la actualidad en su área de distribución y dado que la abundancia de las poblaciones de muchos de sus predadores disminuyeron drásticamente gran parte de la mortalidad es causada por perros, y por el hombre.
Coipos en Canal Génova
Pero no todos tenemos la responsabilidad en la modificación de su hábitat. El extractivismo no sólo genera pobreza y desigualdad, porque mientras se fugan dólares a costa del saqueo de recursos y se paga la deuda, nada llega a los miles de desocupados y precarizados que hay en el país, sino que también genera un gran impacto ambiental destruyendo la biodiversidad y profundizando la crisis climática.
Canal Génova
Vecinos denuncian que la aparición de coipos muertos se debe a que la limpieza del Canal Génova llevada adelante por el Municipio destruye toda la diversidad biológica de dicho humedal, provocando la muerte o huida de estos animales ante la falta de resguardo y alimento.
Ante la destrucción de su hábitat, los coipos aparecen en las casas de los vecinos, asustados y sin lugar donde ir, dando cuenta de las consecuencias que sufren por la acción de empresas extractivistas y contaminantes, que el gobierno avala con su política de recaudar más dólares.
Por eso es que el reclamo por la ley de humedales que se viene expresando en las calles por ambientalistas y diferentes organizaciones políticas se hace cada vez más urgente. El pasado miércoles miles de personas se movilizaron al Congreso, convocados por la Multisectorial de Humedales de Rosario y la Coordinadora Basta de Falsas Soluciones para que se trate la ley, cajoneada por los distintos gobiernos y por el lobby de mineras, por los sojeros de los agronegocios y por los especuladores inmobiliarios.
Unidad de todas las luchas
Ante la avanzada extractivista y el aval del gobierno que sólo le importan los dólares que esas prácticas le proporcionan para cumplir con el FMI y sus vencimientos, debemos seguir movilizados de manera independiente del Gobierno y los partidos patronales que, a pesar de sus discursos "verdes" de campaña, vienen demostrando que no van a detener la destrucción ambiental.
Es urgente terminar con todo tipo de extractivismo y destrucción de los hábitats naturales, en vías a restaurar los lugares dañados, para que animales como el coipo y los carpinchos vuelvan a su hábitat.
Dicha restauración debe hacerse conjuntamente con trabajadores y vecinos de la zona que son los principales interesados en salvar nuestro ambiente de la depredación capitalista, afectando las ganancias de los grandes empresarios que vienen amasando fortunas a pesar de la crisis económica y la pandemia.
Sólo la unidad de ambientalistas, vecinos y trabajadores pueden ponerle un freno a las empresas que destruyen el planeta y garantizar mejores condiciones de vida para humanos y animales de la zona.
El Frente de Izquierda Unidad, viene siendo parte de estas luchas y buscando ser una tercera fuerza que lleve las demandas ambientales a los consejos y al congreso, para fortalecer dichas peleas, en defensa de los carpinchos de Nordelta, de los coipos en Berisso y por una vida que merezca ser vivida.