La pandemia agudizó una dura realidad, trabajadores y trabajadoras despojados de todo, sin lugar para vivir decidieron recuperar tierras que eran un basural, para tener un techo. Así comenzó la lucha de los vecinos de Magaldi, que ya lleva un año de organización por tierra y vivienda.
Las familias de Magaldi están en el último tramo de una gran pelea que han dado por tierra con títulos y materiales para la construcción de vivienda. Hoy, luego de un año de una pelea dura para que el Estado reconozca el derecho a la vivienda de familias vulneradas, los y las vecinas del asentamiento siguen en pie de lucha para que respondan sin mas titubeos al reclamo de los lotes con títulos, la baja de los procesamientos y la asistencia a las familias.
El Estado municipal y provincial mantiene una mesa de negociación, que ha llevado meses de discusiones. Mientras tanto, las mujeres del asentamiento, las niñas y niños, los vecinos que allí habitan han pasado ya dos olas de la pandemia, sin agua, con fríos bajo cero, días sin poder comer. Los tiempos no trasncurren por igual para quienes están en esta negociación. Por eso se vuelve urgente que el Estado, que el intendente Javkin y el gobernador Perotti, respondan a las exigencias de las familias que no pueden pasar un invierno mas allí.
Durante este tiempo las familias han recibido un inmenso apoyo de referentes y organizaciones de la ciudad:
El derecho a la tierra para vivir debe ser para todos. La decisión de la toma de tierras, es sin dudas, la demostración más acabada de la desesperación de los excluidos, de los que sin nada que perder, apuestan a esa forma para garantizar un techo a sus hijos y se organizan con asambleas, movilizaciones, piquetes, ollas populares para visibilizar sus necesidades. Y es en ese punto que el Estado no puede demorar más una respuesta y solucionar una demanda por demás justa y contemplada en nuestra constitución Nacional como uno de los derechos inalienables de todo habitante.