La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) había estimado que en el tercer trimestre del año se podría regularizar la proveeduría de chips para el ramo automotriz, para terminar el año con un alza del 12% en el ensamblaje de vehículos ligeros respecto a la producción del 2020.
Sin embargo, Samsung y Qualcomm han reportado problemas para cumplir con los pedidos de diversas industrias, ya que en medio de la pandemia tras la caída de ventas de automóviles y una enorme alza en ventas de electrónicos como teléfonos, computadoras y tablets, hicieron que los proveedores cambiaran sus líneas de producción.
Posteriormente, en el 2020, las ventas de automóviles se dispararon más rápido de lo previsto, mientras se sostuvo la demanda de electrónicos, lo que generó una mayor demanda de chips que hasta la fecha ha sido complicado satisfacer.
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Un trabajo de investigación del Bank of América surgiere que la escasez de semiconductores podría extenderse hasta el 2022, mientras un fabricante de chips aseguró en entrevista para el Wall Street Journal que “la acumulación de pedidos es tan grande que se necesitarían hasta 40 semanas para cumplir con cualquier orden que un fabricante de automóviles realice hoy”.
Esto tiene un impacto directo en las cadenas automotrices a nivel internacional con su repercusión económica en el terreno nacional. El Banco de México prevé tres escenarios dependiendo de la mayoría o no de la distribución de los semiconductores es un escenario A con una pérdida de 0.71 puntos porcentuales para la tasa de crecimiento del PIB 2021, un escenario B con una pérdida del 0.83 y –si no se recompone la producción automotriz- una pérdida de 0.99 puntos porcentuales.
La crisis en hombros de los trabajadores automotrices
La escasez de semiconductores ha imposibilitado una producción sostenida en la industria automotriz y como siempre, las grandes patronales no están dispuestas a pagar los costos de la crisis y anuncian una serie de paros técnicos con rebajas salariales de entre el 45 y el 50% y descontar días de vacaciones a los trabajadores mientras dura el paro técnico.
Rogelio Padilla, secretario general de la Federación de Trabajadores de Aguascalientes aseguró que habrá una serie de paros técnicos en las empresas de la entidad que impactaran directamente a las plantas de Nissan, afectando a cerca de 14 mil trabajadores que estrían parados entre 8 y 10 días con una disminución del pago hasta en un 65%.
Por su parte General Motors anunció una serie de paros técnicas en las armadoras San Luis Potosí, Ramos Arizpe y Silao dónde el paro de labores podría extenderse por dos semanas. El paro de labores también se realizará en la General Motors Lansing Delta Towship y en Spring Hill Tenessee.
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A este paro técnico se suman firmas como Ford que también recortará su producción desde esta semana, mientras Toyota anunció una reducción de su producción global en un 40% en septiembre.
Los paros técnicos desnudan el verdadero carácter de las patronales, siempre que haya un factor que vulnere sus ganancias, intentan que los trabajadores sean quienes las paguen. Mientras refrendan el rol de las burocracias sindicales de la Confederación de trabajadores de México dónde garantizan que los paros técnicos se realicen sin ningún conflicto, aun cuando los obreros terminen percibiendo hasta el 40% de sus salarios mientras dura el paro técnico.
Esto contradice la política de los sindicatos que se reclaman democráticos agrupados en la Federación de Sindicatos Independientes de las industrias Automotriz, Autopartes. Aeroespacial y del Neumático (FESIIAAAN) de “buscar un equilibrio entre la ganancia de la empresa y el trabajador”. Bajo la premisa de proteger la fuente de trabajo y evitar despidos, los sindicatos como el SITAUDI o el SITUAVW también aceptan los recortes salariales.
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Durante toda la pandemia, las empresas automotrices han exigido y conquistado la reapertura de las plantas, lo que implicó el contagio de cientos de trabajadores y la muerte de decenas, no bastando con esto, cada que hay riesgo de perdidas, recurren al paro técnico afectando el salario y las prestaciones de miles de trabajadores en todo el país.
Esto exige una respuesta combativa desde los sindicatos que se reclaman democráticos en unidad con los trabajadores que cargan con la pesada loza de la CTM para frenar esta criminal política, ningún trabajador debería ver reducido su salario en medio de la pandemia o ser amenazado de despido sino tiene acuerdo con la medida, pero esto solo se puede imponer mediante la organización desde la base y la movilización de los trabajadores. |