En el estadio Defensores del Chaco, el equipo de Gallardo obtuvo su pasaje a la final en un partido en el que supo hacer valer la ventaja de la ida. Esta noche se definirá su rival entre Inter de Porto Alegre y Tigres de México. Puede clasificar para el mundial de clubes.
Tuvo argumentos sólidos River para llegar a esta final. El receso por Copa América le sirvió al plantel de la banda roja para “barajar y dar de nuevo” luego del flojísimo arranque en la fase de grupos y en cuartos ante Boca. Pero logró un triunfo valiosísimo en el Monumental y ayer jugaba con la ventaja de la tranquilidad. Por el contrario, Guaraní –que supo dejar en el camino nada menos que al Corinthians y al Racing campeón argentino- salió al campo de juego con la desventaja del resultado, los minutos que corrían y sobre todo el tener que encarar una tarea que no es su fuerte: salir a buscar el partido. El equipo paraguayo sabe esperar, reducir espacios y buscar la oportunidad para agujerear las defensas rivales, con la lucidez de Santander (su mejor jugador) y la potencia de Benítez. Pero esta vez las circunstancias lo obligaban a otro planteo.
El primer tiempo se fue en cero y River mostró mejor imagen, sin lucir pero marcando con mucha prolijidad. Kranevitter fue un titán y Maidana sacaba todo lo que se le cruzaba a su paso. Sin embargo cada uno tuvo sus oportunidades: River con un remate de Mora que el arquero Aguilar sacó al córner, otra del Pity Martínez que salió afuera por poquito, Guaraní con un disparo de Benítez y una salvada espectacular de “Trapito” Barovero.
En el segundo tiempo, River tuvo un momento de desconcierto y la laguna le complicó el panorama. Guaraní tomó la iniciativa y en un mal retroceso colectivo del equipo de Gallardo llegó el gol para la ventaja de los paraguayos. El desconcierto del equipo argentino fue tal que un cabezazo al arco dio en el palo, rebotó por detrás de Barovero y de ese rebote vino un centro bajo que Fernández tomó para mandar la pelota a dormir al fondo de la red. Guaraní recuperaba las chances con el 1-0.
Pero River entendió que no podía arriesgar una oportunidad que hace 19 años que no se le presenta y salió con decisión. Salió Lucho González (que todavía está desconocido y necesita adaptarse al plantel) y entró Mayada. Al rato el uruguayo Viudez por el Pity. Ese cambio fue una de las claves de la recuperación. Tras buena jugada colectiva con un pase en profundidad de Viudez, avisó Alario con un cabezazo que salvó con muy buenos reflejos Aguilar.
Y la calidad del uruguayo Viudez se coló de nuevo en otra jugada: un despeje de Funes Mori fue bajado con maestría por el oriental que metió un pase milimétrico para dejar a Alario sólo frente al arquero. El delantero decidió aprovechar el pique para colar la pelota por arriba, para otro golazo que depositaba a River indiscutidamente en la final.
Faltaban poco más de 10 minutos para la finalización del encuentro y Guaraní ya estaba derrumbado, necesitaba tres goles más para aspirar a algo.
River tiene la ventaja de ir de menor a mayor en el trayecto de esta copa y si bien en Asunción no brilló, dejó una buena imagen para la final. Allí lo esperarán Tigres de México o el Inter de Porto Alegre. Tamaña alegría, 19 años después. Pero por si no fuera poco, hoy mismo podría definirse el ingreso de River al mundial de clubes, si es que triunfan los mexicanos (ocupan plaza por la Concacaf y dejarían el lugar al finalista por la Conmebol). Como en el ´86, como en el ´96. River, a un paso de la gloria.