El programan En la Mira, de Chilevisión, mostró el testimonio del ex conscripto Fernando Guzmán, que después de casi 30 años rompió el pacto de silencio sobre el caso de Rodrigo Rojas Denegri y Carmen Gloria Quintana, señalando que lo que siempre dijeron Carmen Gloria y otros testigos era la única verdad: fueron quemados vivos por los militares (algunos de ellos hoy en retiro, otros aun trabajando en la institución) y después hicieron un pacto de impunidad y silencio para ocultar su responsabilidad.
Guzmán reconstruyó el día 2 de julio de 1986, cuando en una jornada de protesta nacional, una patrulla militar integrada por dos camionetas y un camión, con cerca de 15 personas en total, detuvo a los dos jóvenes de solo 18 y 19 años y los quemó vivos.
El ex conscripto contó cómo los superiores insistían a los conscriptos que tenían que golpear a los jóvenes, que les decían que estaban en una guerra y había que castigarlos. Recordó también como fueron puestos contra la pared, rociados con bencina y uno de los militares jugaba con un encendedor, mientras otro le decía “quémalos, quémalos”.
Mientras Carmen Gloria recordó como que cuando les prendieron fuego se transformaron en "una antorcha humana". En esos momentos, solo trató de apagar el fuego con sus manos y cubrir su cara. Después perdió el conocimiento. Los militares miraron todo esto, mientras algunos se reían y discutían si los mataban o no para ocultar el caso. Finalmente envolvieron a los dos jóvenes con frazadas, los subieron al camión y los trasladaron, mientras algunos los pisaban y pateaban.
Rodrigo y Carmen Gloria fueron lanzaron a un sitio eriazo en la zona norte de Santiago. Fernando Guzmán acusó a Julio Castañer de ser el responsable de quemar vivos a ambos jóvenes y denunció que fueron amenazados para no hablar y contar la verdad.
Carmen Gloria recordó en su testimonio que despertó junto a Rodrigo, ambos trataron de pararse a buscar ayuda mientras se decían "mira como nos dejaron", con rabia e impotencia. Ellos recibieron ayuda de un grupo de obreros de la construcción, mientras temían que volvieran los militares y los hicieran desaparecer. Sin embargo el dolor era tan fuerte, que cuando apareció un grupo de carabineros, Carmen Gloria pensó que era mejor que la mataran para no seguir sufriendo.
Ambos jóvenes fueron trasladados después de una hora más de agonía a un consultorio, donde fueron atendidos por unas enfermeras; una de ellas aun rememora los gritos que daba Rodrigo diciendo “ayúdenme, por favor ayúdenme”. Ambos estaban con gran parte de su cuerpo quemado. Aún en esas circunstancias y con el fuerte dolor, Carmen Gloria le contó la verdad a una de las enfermeras.
Mas tarde fueron trasladados a la Posta, mientras en el consultorio las enfermaras que los habían atendido recibieron un llamado de una autoridad de Santiago para indicarles que si reproducían las palabras de los jóvenes iban a ser acusadas de comunistas.
El caso generó conmoción nacional e internacional. La respuesta del gobierno, en palabras del propio dictador Pinochet fue que los jóvenes se habían prendido fuego solos. El Ministro Francisco Javier Cuadra, que integró Renovación Nacional muchos años, señalaba que las acusaciones no eran más que una campaña internacional contra el gobierno. Esa era la dictadura, capaz de asesinar, torturar, desaparecer a miles de personas. Dictadura que integraban muchos de quiénes hoy son parte de la derecha.
La respuesta del gobierno de Aylwin
En 1988 fue el plebiscito y un año después Aylwin triunfó en las elecciones, despertando la expectativa de amplios sectores de la población, que creían que la Concertación iba a terminar con años de miedo, de terror, de políticas neoliberales, de fin de conquistas sociales. "La alegría ya viene" era la consigna que muchos pregonaba.
Carmen Gloria Quintana, en el reportaje del programa En La Mira, recordó que en los inicios de la transición se dirigió junto a su pareja a hablar con el entonces Ministro Enrique Correa. Ahí se llevó su “primera decepción” ya que Coorrea les señaló que “acá hay cosas bien claras, se van a hacer justicia con tres caso emblemáticos, el caso Prats, caso degollados y otro” que no recordó, pero si rememora que Correa fue muy seco y tajante con ellos.
Hasta ahí llegaron las esperanzas de Carmen Gloria de conseguir justicia para ella y para Rodrigo. En la actualidad, reflexiona críticamente sobre el “tono conciliador con el que se gobernó el primer gobierno”.
Las palabras de Carmen Gloria son una muestra más de lo que fueron las políticas de impunidad y reconciliación que se impulsaron en la transición pactada a la democracia, de las que fue parte la Concertación de Partidos por la Democracia, integrada por el Partido Socialista, PPD, radicales, democratacristianos; los militares y la derecha. Transición que se llevó adelante manteniendo lo esencial de las políticas de la dictadura, su modelo económico, social y cultural, la Constitución del 80 y tantas otras políticas.
La madre de Rodrigo Rojas, Verónica Denegri, culpa al gobierno de la Concertación por haber guardado silencio, por haber permitido que existiera esta impunidad. También señaló que el silencio se basó en la coacción del propio ejército que ejerce su poder de mando vertical para impedir a los subalternos contar la verdad. Verónica indicó además que ella responsabiliza de la muerte de Rodrigo y otros casos de violación a los derechos humanos a Pinochet como primer responsable, hacia abajo de la cadena de mando, e insiste en que Castañer es quién ejecutó la orden de quemar vivo a su hijo y Carmen Gloria. También recordó haber sido una presa política en los primeros años de la dictadura, pasando por varios centros de detención, en los que fue torturada y violada.
Foto: Museo de la Memoria y los Derechos Humanos |