En el máximo consejo de la empresa de capital mixto controlada por el Estado brasileño se pondrá en votación un agresivo plan de privatización digno de la derecha neoliberal. Serán “desinvertidos” 57 mil millones de dólares en 4 años. Ya está planificada la apertura de capital de la subsidiaria BR Distribuidora y hay interminables noticias recorriendo los medios nacionales sobre las ventas de oleoductos, gasoductos, termoeléctricas, fábricas de fertilizantes, barcos, entre muchos otros activos. La entrega de los recursos nacionales alcanzará cerca de 30% de los activos de la empresa.
Una inmensa privatización de la empresa que está llevando adelante el PT y Dilma. Al mismo tiempo sobrevuela sobre el petróleo nacional otras amenazas como el fin de la obligatoriedad de 30% de Petrobras en el Pre-sal como está previsto en el proyecto de ley de José Serra del PSDB.
Mientras se despliegan estas dos amenazas privatistas, miles de tercerizados están siendo despedidos.
Con tantos enemigos y despidos hay un intenso movimiento entre los petroleros, se espera un contundente paro en varias unidades, a pesar del control de la burocracia sindical de la Federación Única de Petroleros que buscará contener la radicalización de los petroleros e intentar dirigir su indignación solo contra el proyecto de Serra. Los petroleros tienen hoy dos enemigos muy claros: Serra y el imperialismo por un lado, pero también Dilma y su privatización. Esta primera batalla de 24 horas y la conciencia que adquieran los petroleros de que también deben enfrentarse a Dilma y el PT, marcarán los próximos pasos en la lucha contra la privatización de la empresa. |