Dentro del personal académico existen distintas figuras (nombramientos) de contratación: investigador, profesor de carrera, técnico académico, profesores de asignatura, ayudantes de investigador, ayudantes de profesor y otros nombramientos que incluyen profesores e investigadores eméritos e investigadores extraordinarios.
Esto representa un total de 50,794 nombramientos correspondientes a 41,542 personas contratadas. El esquema laboral emblemático de la precariedad es la figura del profesor de asignatura.
De dicho total, 64.45 % (32,736) está contratado bajo la figura de Profesor de asignatura y un 9.41 % (4,781) como ayudante de profesor; es decir, de la plantilla docente cerca del 74 % pertenece a las figuras más precarizadas.
Hay dos tipos de profesores de asignatura, así como ayudantes de profesor: el A y el B. Para 2021 el salario de un profesor de asignatura A es de 420.06 pesos y B 477.04 pesos. Para ayudantes de profesor A 304.08 pesos y B 338.88 pesos.
Veamos algunos datos que al respecto fueron publicados en la revista Contralínea y que muestran los alcances concretos de la precarización laboral docente: un profesor de asignatura A de la materia Algebra Superior, en la Facultad de Ciencias, con 12 años de antigüedad, recibe una remuneración de $ 420.06 pesos por una materia (5 horas/semana/mes).
Ello es igual a un ingreso mensual bruto de $ 1680.24. A esto se suma, por antigüedad, una cantidad de $ 195 pesos. Más un “apoyo” para material didáctico de $ 27.20 pesos. Al finalizar el semestre una ayuda de despensa de $ 1,255 pesos y, de aguinaldo, $ 373.14 pesos. Mensualmente el ingreso de este tipo de profesor es de $ 1 mil 902.44 pesos. Con la ayuda mencionada, al semestre percibe $12 mil 669.64 pesos.
No obstante, este escenario se complica aún más desde que la universidad ha implementado la modalidad de “pago único”. El “pago único” implica que las y los docentes de asignatura pueden durar un semestre entero sin cobrar quincena tras quincena, recibiendo un único pago al final del semestre.
Este tipo de profesor hiperprecarizado es el que lleva la mayor carga académica de la universidad más grande y prestigiosa de México.
Las autoridades universitarias de la UNAM no se cansan de afirmar que es un “privilegio” impartir clases en ella. Una burda retórica que pretende romantizar la precarización laboral docente. Es tan grave esta situación en la UNAM, que en algunas carreras se llega a “pagar” a profesores mediante un simple “reconocimiento” por haber impartido una materia durante un semestre.
En cambio, miembros de la casta dorada de la UNAM como el titular de la Dirección General de Personal, Marco Antonio Domínguez, mensualmente se llevan a sus bolsillos 24 mil 33.37 pesos por salario base, una compensación mensual por antigüedad de 22 mil 67.09 pesos, así como otros ingresos por salarios que ascienden a 94 mil 861 pesos, a esto se le suma una “ayuda para despensa” de 1 mil 255 pesos. En total $ 142 mil 216.09 pesos al mes.
Para que un profesor de asignatura con 20 horas/semana/mes pueda ganar lo que gana Marco Antonio Domínguez mensualmente, tendría que trabajar más de 18 meses, es decir, más de año y medio.
“Goya” por la desigualdad
Una herramienta útil para ayudarnos a dimensionar las condiciones de desigualdad que imperan en la UNAM es el índice de Gini. En él, un valor cercano al cero significa desigualdad nula (distribución equitativa de la riqueza), mientras que, entre más cercano sea el valor a 1, se habla de mayor desigualdad.
Aplicando dicho índice a la realidad laboral de los académicos de la UNAM, el investigador Carlos Guerrero de Lizardi llevó a cabo un cálculo utilizando los datos del portal de transparencia universitario, así como los del portal de estadística UNAM.
Los resultados que obtuvo, basado en comparaciones entre la totalidad de salarios hora-semana-mes de profesores de asignatura y los de la casta dorada, es de 0.65 en el coeficiente Gini. En el Rankin de los países con mayor desigualdad en el mundo, México aparece el décimo lugar, con 0,49. Mientras que el primer lugar lo ocupa Sudáfrica, con un índice de 0.63. Tomando esto como referencia, Carlos Guerrero menciona: “si la casa de los pumas fuera un país, sería el más desigual del mundo”.
Para luchar contra ello es que en febrero pasado nació el movimiento #UNAMnoPaga. Como respuesta, autoridades universitarias despidieron a 10 profesores de la FES Acatlán y a uno de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, a razón de la lucha que en el marco de dicho movimiento impulsaron por basificación y derechos laborales plenos.
Es necesario pelear por la defensa de las condiciones laborales y salariales de los trabajadores académicos y administrativos, no hay educación pública sin condiciones dignas de trabajo para todos.
Frente a estas situaciones que imperan en las instituciones educativas nivel medio-superior y superior de México, es necesario avanzar en la perspectiva de que las universidades deben ser administradas por las comunidades universitarias, es decir, estudiantes y trabajadores, tanto académicos como administrativos, mediante un gobierno tripartito con mayoría estudiantil, para que sea la comunidad universitaria quien decida de manera democrática cómo utilizar los recursos de la universidad para garantizar salarios y condiciones laborales dignas y una universidad al servicio del pueblo trabajador. |