La Presidenta fue recibida con un despliegue apabullante de gendarmes comandados por Sergio Berni, que desde el martes militarizaron la ciudad de Río Gallegos para intentar silenciar el conflicto de los trabajadores municipales, que llevan más de 120 días de paro reclamando por el pago de sus salarios. Un avión hércules TC-64 llegó a la capital de Santa Cruz el miércoles con efectivos de Gendarmería que ya tenían desde el martes los accesos a la ciudad virtualmente sitiados e intimaron a los trabajadores del SEOM (Sindicato de Empleados y Obreros Municpales) que cortaban la Ruta 3 a levantar el piquete. También se desplegaron efectivos de Prefectura y policía local.
Mientras, la ciudad está paralizada y la bronca de los trabajadores aumenta porque, antes de la llegada de Cristina Fernández, el gobernador Peralta les ofreció nada más que un 40% de lo adeudado. Para completar el panorama, medios locales señalan que “militantes comenzaron a prestar el servicio de recolección de residuos, pero en realidad no se hace en toda la ciudad, sino en el sector donde pasará la comitiva de la presidenta”. De manera alevosa hicieron de rompehuelgas.
Se trata de la segunda vez en menos de un mes que en Santa Cruz, ante la llegada de funcionarios del gobierno o de la propia Presidenta, se realizan operativos brutales de militarización con el objetivo de acallar las protestas de los trabajadores. Ya sucedió el pasado 2 de julio cuando cuando viajaron Daniel Scioli, Carlos Zanini, Alicia y Máximo Kirchner. En esa oportunidad también un Hércules de la Fuerza Aérea desembarcó con 100 efectivos antimotines de Gendarmería y se movilizaron gendarmes de Río Turbio y Calafate para asegurar la realización del acto.
La “inseguridad” y más patrulleros y contra los que luchan
“Hasta la oposición ahora nos da la razón”, ironizó la Presidenta contra Macri y su cambio de discurso. Luego de anunciar la inauguración del Centro Integrador de Salud, tocó el turno de hablar de la llamada inseguridad y la consabida respuesta del gobierno que es la misma que la de la oposición de derecha: más patrulleros, más policías, más militarización de los barrios populares.
De paso, aprovechó el momento para atacar a los trabajadores en lucha, señalando que la seguridad es también no ser “atacado por algún otro que cree que tiene más derechos que ese ciudadano y le quiere pasar por encima. Así que eso también es seguridad, tenemos que aprender a respetarnos, tenemos que aprender a respetarnos profundamente, más allá de las diferencias”, en clarísima alusión a los municipales en lucha.
Cristina Fernández anunció la entrega de una enorme cantidad de patrulleros y camionetas, cerca de 700, para la mayoría de las provincias del país y financiamiento para la compra de más vehículos policiales, junto con los nuevos chalecos para las Fuerzas Policiales y de Seguridad tanto nacionales como provinciales, producto de un acuerdo con Fabricaciones Militares y confeccionados por las cooperativas que dependen del Ministerio de Desarrollo Social (cuyos trabajadores cobran sueldos miserables como lo han denunciado). Esta política, con la excusa de la “inseguridad” ya sabemos qué resultados trae: más “inseguridad” para los jóvenes de los barrios populares.
Citamos sólo breves pero contundentes extractos del Informe 2015 del CELS: “Los registros indican que 154 personas fueron muertas por las fuerzas de seguridad en 2014 en la Región Metropolitana (Conurbarno Bonaerense y Ciudad de Bs As). Desde 2004 no se registraba un número tan alto. (…) La presencia masiva de policías en las calles, los mensajes de promoción o tolerancia de la violencia policial (…) son algunas de las hipótesis que podrían explicar el aumento de personas muertas por efectivos de las fuerzas de seguridad en 2014”.
Días atrás anunciaba Scioli y Cristina saludaba la futura creación de un Ministerio de Derechos Humanos. Una anuncio cínico que se choca con la realidad que es más gatillo fácil y más represión a la juventud y los trabajadores. |