Antes del mediodía de este lunes, Alberto Fernández arribó al aeropuerto de Tucumán para iniciar una jornada marcada por la campaña electoral. El presidente fue recibido por una comitiva encabezada por el Jefe de Gabinete Juan Manzur, quién viajó previamente, el gobernador Osvaldo Jaldo y la presidenta de la Corte Suprema local Claudia Sbdar.
La agenda presidencial se armó con visitas a diferentes puntos del interior tucumano, evitando la Capital para no motivar movilizaciones opositoras como sucedió en su última visita del 9 de Julio. Fernández visitó una fábrica de chacinados en La Cocha y una de dulces en Simoca. En modo campaña electoral, el presidente convocó a “decirle sí al trabajo y la producción”, aunque lo hizo desde una provincia donde la desocupación creció y es la más alta de los últimos 17 años.
Las referencias del presidente sobre el empleo son parte del nuevo giro discursivo para remontar la derrota de las PASO. El Gobierno habla de crear trabajo genuino pero hasta ahora son beneficios para las patronales con anuncios que se inscriben dentro de un debate más de fondo sobre una reforma laboral. Diferentes referentes de la oposición de derecha ya han planteado una reforma laboral por ley, aunque también la precarización avanza por convenios como el reciente en Toyota. De conjunto, coincide en espíritu con una de las exigencias del FMI. Solo el Frente de Izquierda ha planteado una salida favorable a los trabajadores con la reducción de la jornada laboral a 6 horas, 5 días y el reparto de las horas trabajadas, que si se aplicara a las grandes empresas liquidaría la mitad de la desocupación.
Fernández también quiso dar señales por la demanda de “seguridad” y visitó las nuevas instalaciones que tendrá Gendarmería en Tucumán, donde se instalarán 200 efectivos. “La buena noticia es la puesta en marcha de un escuadrón de Gendarmería que garantiza llevar seguridad al norte, y esto brinda un mayor cuidado para los habitantes de esta parte del país. Vimos unas instalaciones espléndidas que ha hecho la Provincia y las cedió a la Gendarmería”, destacó el presidente sobre una base en Aguilares que fue impulsada por la macrista Patricia Bullrich cuando era ministra de Seguridad.
Esta visita de Fernández es la primera luego de la derrota de las PASO, que derivó en que Manzur —un reconocido lobbista de los grandes empresarios y antiderechos— sea nombrado como Jefe de Gabinete. La partida de Manzur obligó a que su adversario Jaldo asuma el poder Ejecutivo, pese a que venían de un áspero enfrentamiento electoral. La llegada del presidente también viene a disipar esa interna y que se puedan sostener los votos del Frente de Todos en una de las pocas provincias donde el resultado de septiembre les fue favorable.
Mientras el ministro de Economía, Martín Guzmán se encuentra en Washington por las negociaciones con el FMI y Manzur se prepara para acompañarlo, el presidente volvió referirse a la deuda: "A la deuda le decimos que no, al desendeudamiento le decimos que sí".
Lo cierto es que el gobierno nacional ha honrado la deuda peso por peso, en lugar de utilizar esos recursos en beneficio de los más afectados por la crisis económica actual. Recientemente el Indec confirmaba que hay casi 19 millones de personas hundidas en la pobreza, de ellos 4,9 millones son indigentes.
Pero además, el gobierno nacional honra una deuda que el propio presidente calificó como una "estafa". Como dijo Nora Cortiñas, "si el propio Presidente dijo que la deuda era una estafa, las estafas no se pagan”. |