Giro del Gobierno y la creciente represión
El giro del Gobierno se inició con el cambio de Gabinete, cediendo paso a paso más y más a la derecha y a los empresarios, que les financió sus campañas a unos y a otros. Y culminó trágicamente con el asesinato del obrero contratista de CODELCO Nelson Quichillao.
En el medio, el Gobierno priorizó la agenda de seguridad propia de la derecha reponiendo disimulada la discusión de la detención por sospecha, cediendo la investigación de la brutal agresión a Rodrigo Avilés a la propia policía uniformada, callando ante las denuncias de torturas de los estudiantes de la UTEM por parte de la misma institución.
El asesinato de un trabajador en medio de una huelga fue el resultado de la decisión de ejercer la represión. El abogado de Derechos Humanos a cargo del caso, Cristian Cruz, declaró que hubo más de 30 disparos con armas de puño y más de 100 disparos con escopetas, superando el uso de bombas lacrimógenas, es decir priorizó el uso de armas de fuego por sobre el material disuasivo, que, además, también habría sudo lanzado al cuerpo de los trabajadores. Recordemos de paso que esto es también práctica habitual, con manifestantes con pérdida de sus ojos por esta decisión.
El repudio fue inmediato. Velatones y movilizaciones, también reprimidas, fueron convocadas el mismo día de la represión. En lugar de llamar a movilizarse y fortalecer el paro, la dirigencia de la CTC y la CUT hizo comunicados, pidió fiscales exclusivos y decretó tres días de luto.
Con esta respuesta, la directiva de CODELCO se sintió tranquila y reafirmó que no negociaría, y que hay que instalar el criterio de la “productividad” diciendo que los contratistas son caros.
La tensión se mantuvo.
La renuncia de Cuevas: una obligación moral
Cristian Cuevas es el dirigente histórico de la Confederación de Trabajadores Contratistas (CTC), militante del PC, funcionario del Gobierno en la Embajada en España como Agregado Laboral.
Ante estos hechos, presentó su renuncia en una carta pública.”He realizado una profunda reflexión política y ética que me obliga moralmente a renunciar a esta responsabilidad que el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet me ha mandatado”, escribió.
Demanda “instalar una mesa de trabajo y negociación entre la Confederación de los Trabajadores del Cobre, CODELCO y las empresas contratistas”, y llama “a la unidad, al pueblo de Chile y en convergencia con las nuevas voces que se levantan en torno a las injusticias históricas de nuestro sector, demandando la negociación ramal sectorial como un primer paso para ir disminuyendo la brecha de la desigualdad social que sufre nuestro país”.
La obligación moral que asumió, no conmueve su decisión política.
La defensa del Gobierno
En declaraciones posteriores criticó a la directiva de CODELCO y al Gobierno: "En este caso fue la intransigencia de Codelco, la cuprífera estatal, y también, en esta caso particular, de la débil decisión política del Gobierno de sentar a las partes a negociar".
Más tarde, en una entrevista, hace la defensa del Gobierno y de la decisión del PC de integrarlo. “yo sigo apoyando la idea de este proyecto de Nueva Mayoría”.
No es sin condiciones. Para eso, Cristian Cuevas y el PC recurren al juego entre conservadores y progresistas.
Conservadores y progresistas
En la Nueva Mayoría hay alas. Están, en general, los conservadores y los progresistas. En la Izquierda Diario informamos del lugar de los progresistas aquí.
Cristian Cuevas renuncia dando cuenta de estas diferencias. Declaró que “la verdad es que los sectores más conservadores del Gobierno están tomando o controlando el escenario y eso no puede ser, porque de lo que se trata acá es de avanzar con las reformas y dar respuestas al mundo social”. Y ante eso, sigue la línea del PC de que “nosotros tenemos que dar una batalla tendiente a que se siga cumpliendo el programa y que no haya vuelta atrás en el proceso de transformación social. Ahora, eso va a depender de la correlación de fuerza que tengamos los ciudadanos y ciudadanas y, por supuesto, que en ese marco. Ahora, como también lo dice Camila (Vallejo), si es que no se cumple el programa ni los ejes fundamentales, obvio que el partido y nuestra juventud tendrán que evaluar en su minuto”.
Lo cierto es que, en este caso concreto, más que una disputa, como también informamos aquí, se trata de un juego político para asegurar el rol del Gobierno de contener las demandas de la lucha de clases puestas en la calle desde el 2011, y de ampliar su base electoral (“el centro y la izquierda”). Así, más que frenar a la derecha, se le permite que se mantenga fuerte, como este giro del Gobierno demuestra.
El PC saca a sus figuras combativas y con discurso más a izquierda, con críticas, para defender al Gobierno, y su giro, aún con un obrero caído en la lucha. |