Hace varios días, el reciente electo presidente Gabriel Boric se ha mantenido en múltiples reuniones protocolares, pero que al mismo tiempo, han venido expresando parte de los centros políticos a los cuales apunta el proyecto político de Apruebo Dignidad (Frente Amplio y Partido Comunista).
En medio de un escenario político, donde se expresan altas expectativas sobre el programa que Boric propuso en su campaña, nos adentramos también a una época que viene vaticinando grandes reajustes que se expresarán como ataques a la clase trabajadora. Tomando como claro elemento, está el presupuesto 2022 que ya fue aprobado y que se enmarca en todo este contexto de ajustes que se pagarán desde el bolsillo de las y los trabajadores.
La expectación también pasa por si frente a todas estas aspiraciones manifestadas con la alta votación por Boric, pero con un gran sector que votó a regañadientes y principalmente contra Kast, podrán dar respuesta a las demandas que quedaron inconclusas de la rebelión, que ya expresaban las históricas demandas en medio de la impugnación al Chile de los 30 años, donde la ex-Concertación jugó un rol central para habilitar la época de grandes privatizaciones de nuestros recursos naturales y nuestros derechos sociales básicos.
Y es que al parecer, en medio de toda la campaña del terror que la derecha buscó instalar durante las elecciones, cooptando los ánimos de las clase trabajadora empobrecida y desesperada, frente a condiciones de miserias y altos niveles de desempleo, el objetivo de Apruebo Dignidad, a través de Boric ha sido instalar un “pacto de gobernabilidad” para buscar la “paz social”, que no es más que la paz para los ricos, quienes a costa de las y los trabajadores, engrandecen sus riquezas, siendo eso más fácil, con mediaciones como Apruebo Dignidad.
Muchas dificultades se dieron para que Boric, durante la campaña se juntará con las agrupaciones de familiares de las y los presos políticos, que incluso se manifestó en múltiples vídeos donde, el candidato en ese entonces, se le exigía la libertad inmediata de las y los compañeros presos. En medio de todo este ánimo, sus primeros pasos han expresado una intención de “moderar las expectativas”, esto se grafica claramente con la reunión reciente entre Boric y el General Director de Carabineros, Ricardo Yañez, quien no es más que la continuación de la dirección de Mario Rozas, quien expresó la cara más brutal de la represión durante la rebelión.
En torno a esto habló de mejoras a la institución de Carabineros y que era un trabajo de conjunto que darían con el nuevo gobierno, garantizándoles tranquilidad ante el tema de las pensiones que tienen principalmente las FFAA, planteando posibles reformas, descartando reestructuraciones o refundación, demanda instalada durante la rebelión, principalmente por el rol que jugaron instituciones como Carabineros, pero incluso también el resto de las FFAA.
Esto expresa la clara intención del futuro gobierno de Boric, mantener el funcionamiento de instituciones represoras como Carabineros y de conjunto a sus privilegios, como un sistema de pensiones que es profundamente desigual al de la mayoría de la clase trabajadora, que al jubilar vive con miserables pensiones bajo la línea de la pobreza. Al mismo tiempo, instalando una idea de que instituciones como las FFAA, que demostraron estar al servicio de los intereses de los grandes empresarios y sus propiedades, puedan ser “reformadas” con mayores habilidades de manejo de situaciones de Derechos Humanos, busca instalar la ilusión de que instituciones como estas están hechas para proteger a la clase trabajadora, siendo un falsedad desde el origen como se piensan el rol de las policías y FFAA.
De la misma forma, todo este “pacto de gobernabilidad” viene de la mano de pactar y trabajar codo a codo, con parte de los partidos tradicionales, los partidos de los 30 años, involucrados en profundos casos de corrupción, como lo es el Partido Socialista, un partido de corte neoliberal con el que Gabriel Boric ya pactó su inclusión dentro del gobierno, moderando cada vez más su programa inicial, para garantizar aún más gradualidad, responsabilidad fiscal, cuidado de la propiedad privada de los grandes empresarios y no intervenir a instituciones como las FFAA.
Mientras en la Convención Constitucional, otro organismo que nace producto del desvío para garantizar la contención de las masas en la rebelión, hoy se ha reducido a pactar constantemente con los partidos tradicionales, desde la derecha hasta la centro izquierda, como la ex-Concertación. Y que en estos momentos, está apostando por las iniciativas populares de norma, como mecanismo de la CC para incluir a la sociedad con una estrecha participación. Se deben juntar 15 mil firmas por iniciativas, que luego pasan a comisiones que deciden si son llevadas al pleno de la CC, dando amplio espacio para que incluso iniciativas genuinamente levantadas desde las demandas históricas de la clase trabajadora naufraguen en este espacio.
Esto expresa que tanto Boric, con sus constantes declaraciones y asimismo la Convención Constitucional, no muestran ni mínimas intenciones de satisfacer nuestras demandas. Todo esto como parte de mantener la estabilidad y la gobernabilidad, que le da un piso seguro a la burguesía para aplicar su plan económico de ajustes y mantener a raya, pasivizadas y contenidas las movilizaciones que han puesto en jaque al Chile de los 30 años, sus partidos tradicionales e incluso cuestionando a estas nuevas mediaciones, como el Frente Amplio.
La clave para enfrentar este escenario pasará por prepararnos y organizarnos desde ya, por organizar y articular a los distintos sectores, que incluso en este corto tiempo, que a pesar que venía cooptado por todo el proceso de las elecciones presidenciales, han salido a movilizarse en contra de distintos ataques en el sector privado y público.
Estar preparados para este escenario es vital, para que la clase trabajadora visualice lo estratégico de su rol, al pensar sus propias demandas elementales, pero también el cómo echar a andar una sociedad, es por eso que incluso mecanismos como las iniciativas populares de normas con la junta de firmas, pueden ser positivas en el sentido de reactivar a los distintos sectores, con el propósito de discutir y establecer nuevamente sobre el tapete las demandas centrales y cómo conseguirlas, no como lo que se busca desde la CC que se reduzca a que los dirigentes sindicales de las grandes centrales de trabajadores, sindicatos, asociaciones y federaciones, hagan propuestas a la Convención o al gobierno, sino intentando construir una alternativa independiente al gobierno de Boric y los partidos tradicionales desde la organización de las y los trabajadores. |