Las promesas del PSOE y Unidas Podemos de derogar la reforma laboral del PP, que dio carta blanca a la patronal a profundizar aún más la precariedad laboral, quedaron en unos meros retoques de algunos de sus aspectos más lesivos. Frente a esto la respuesta no se hizo esperar.
“Hemos convocado una movilización para el 27 de enero”, nos dice un representante de LAB para Izquierda Diario y, según la valoración de este sindicato hecha el 23 de diciembre de 2021, esta jornada se desarrollará “en los centros de trabajo para rechazar esta reforma laboral”.
Por su parte el objetivo del sindicato ELA es “preparar la acción más contundente posible contra la reforma laboral, en coordinación con todos los sindicatos, antes de que se convalide la reforma laboral en el Congreso”, según declaraciones para Izquierda Diario.
La reforma laboral además de ser una tensión entre el ejecutivo del gobierno de coalición y el bloque de la investidura, es una tensión también con las organizaciones de los trabajadores. No en este caso con CCOO y UGT, mayoritarias a nivel estatal, que dieron su pleno apoyo a la nueva reforma laboral, sino, por ejemplo con la mayoría del sindicalismo vasco que se posiciona en contra.
Las principales fuerzas sindicales vascas han recibido mal el acuerdo alcanzado sobre la reforma laboral. Las fuerzas políticas de Euskadi, PNV y EH Bildu, también han marcado distancias con el acuerdo promovido desde el ejecutivo.
Solo algunos de los artículos más lesivos de la anterior reforma fueron modificados en las negociaciones, manteniendo muchos otros que garantizan la flexibilidad, temporalidad y la precariedad laboral.
Para las organizaciones sindicales de Euskadi, “En relación al acuerdo alcanzado en la Mesa de Diálogo Social de Madrid entre el Gobierno del Estado, los sindicatos CCOO y UGT y la patronal CEOE, queremos manifestar que lo se ha cumplido lo que ha dicho este sindicato desde el principio. Ninguna reforma laboral ha sido derogada.
Para el Gobierno ha sido una prioridad atraer a la CEOE a este acuerdo, por lo que se ha dado derecho de veto a la patronal desde un principio. Los sindicatos estatales rechazan la movilización y han pactado sin presiones una reforma a la medida de la patronal”, señala LAB.
Por otro lado ELA, la organización sindical que tiene más del doble de representatividad que CCOO y cuatro veces más que UGT, señalan que no estuvo nunca contemplada en la discusión la "prevalencia de los convenios de Euskadi respecto a los del Estado", una reivindicación que viene de lejos y denuncia que los elementos principales de la reforma del 2012 como la "flexibilidad interna en las empresas o el despido fácil y barato" siguen en pie y lo harán durante mucho tiempo.
De hecho, tanto ELA, como LAB -el segundo sindicato con más representación- son firmantes de una declaración junto a múltiples organizaciones sindicales de Catalunya, Galicia, Canarias, Valencia, Aragón o Asturias, en el que apuntan precisamente que el acuerdo alcanzado entre otras cosas "no contempla medidas para corregir la estatalización de la negociación colectiva impuesta por las reformas laborales de 2010 y 2012, por lo que los convenios sectoriales acordados en nuestros territorios seguirán subordinados a los convenios estatales.”
Estas organizaciones avanzaron que darán una respuesta “lo más contundente y conjunta posible” en Euskadi.
Mientras tanto, el ex vicepresidente del gobierno y líder de Podemos, Pablo Iglesias, cerró filas con discreción con Yolanda Díaz en el tema de la reforma y le lava la cara a CCOO y UGT sosteniendo que "la correlación de fuerzas es la que es" y que "los propios sindicatos reconocen que era muy difícil llegar más lejos…” cuando ninguna de las dos organizaciones sindicales han hecho nada para modificar esa correlación de fuerzas de la que son en parte responsables. Por otro lado, sugiere a la Ministra de Trabajo negociar con ERC, PNV y Bildu para rearmar el bloque de investidura como forma de dar estabilidad al gobierno.
El PNV, para dar su apoyo a la reforma, pone como condición que se contemple en el acuerdo un marco autónomo vasco de relaciones laborales y confían en poder incorporarlo en lo que resta de trámite parlamentario para su aprobación definitiva.
Por otro lado, desde Bildu, el mismo Arnaldo Otegui remarcó que la desestatalización de la negociación colectiva, junto al bloque que afecta a los despidos, "son cuestiones determinantes" para evitar el "no" de EH Bildu en la votación sobre la reforma.
Como sea, la “relación de fuerzas” se gana más allá de las negociaciones de palacio. En la organización y la lucha de la propia clase trabajadora, en sus triunfos y en sus honorables derrotas, en sus peleas diarias y su defensa y ampliación de conquistas. Y es en este punto donde se hace una necesidad superar a las direcciones sindicales mayoritarias y pelear por un sindicalismo de clase, de base y democrático.
Las únicas conquistas y triunfos que la clase trabajadora conoce, siempre han sido de la mano de la lucha de clases. |