Es entre diciembre y enero que, en redes sociales, profesores relatan con tristeza que han sido despedidos de sus lugares de trabajo. Las razones se repiten: Colegios hacen rotar las plantas para que no haya titularidad y así no pasarlos a contrato indefinido, la educación como un negocio que sólo ve números y la poca valoración al docente que trabaja mucho más de lo que sus horas de contrato indican.
Al respecto, el Colegio de Profesores y profesoras ha denunciado 5.000 despidos en educación, producto de la política del gobierno de reducción de plantas en los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) en el proceso de falsa desmunicipalización. Esto luego de un año difícil en términos laborales, producto de la pandemia, con las clases híbridas y condiciones de mayor explotación y donde fueron los mismos docentes quienes aportaban desde sus bolsillos para que las y los estudiantes pudiesen tener acceso a internet.
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La Izquierda Diario consultó con algunos docentes que fueron afectados por esta situación.
Vemos año a año como cientos de profesores son despedidos de sus trabajos. ¿Te ha afectado a ti como docente esa realidad? ¿De qué forma?
Álvaro, profesor de historia comenta:
Claro que me afecta, en un contexto de crisis económica, donde el costo de la vida sube y el gobierno le cierra las puertas al IFE, y a los retiros ¿de donde sacamos ingresos entonces?
Pero por otro lado, esto afecta también a nuestros estudiantes y sus familias, pues la modalidad a distancia hizo mucho más difícil hacer un seguimiento de los procesos pedagógicos, y el gobierno que no le importó si todos tenían conectividad y prefirió gastarse millones en una campaña de vuelta a clases cuando los contagios subían, claramente no fue un aporte. Entonces el gran problema es que todos esos procesos se cortan, ahí se les hace un daño tremendo a los estudiantes y a la educación de conjunto.
En vez de despidos, debiese haber más contrataciones de colegas, porque seguramente habrá que seguir con distanciamiento y los cursos serán más chicos, y para terminar un proceso pedagógicos hay que tener estabilidad laboral, más colegas con titularidad para poder preocuparse de los estudiantes y no donde voy a trabajar el próximo año
Francisca declara:
Sí. En el año recién finalizado tuve la “suerte” de encontrar un reemplazo que duró hasta diciembre, pero el plazo ya terminó y ahora me encuentro buscando trabajo. Mis ex compañeros de pedagogía y yo sabemos que nuestra oportunidad laboral básicamente se basa en cubrir reemplazos, que más encima tienen que ver con licencias por estrés y sobrecarga laboral, que pudiera ser solucionado si tuviésemos una mejor repartición de horas lectivas y no lectivas como el 50/50 y así aseguramos que más profesores encuentren trabajo. También tiene que ver ahí las evaluaciones estandarizadas y el consiguiente punitivismo hacia la labor docente. Cuando me decidí por la pedagogía, tenía en mi mente luchar por una educación pública de calidad, y eso también implicaba luchar por las condiciones laborales como la estabilidad laboral, el sueldo justo o la reducción a 30 horas semanales, etc que son cosas básicas para garantizar un buen sistema educativo.
Las situaciones antes descritas, es la realidad que sufren muchos profesores, sobre todo de las asignaturas como historia y filosofía, que han visto reducidas sus horas dentro del sistema educativo.
La política de despidos tiene su base en las lógicas de la educación de mercado, en donde son privados los que se benefician económicamente de un derecho que debería ser garantizado íntegramente. Así es como se ha antepuesto la reducción de costos a costa de la precarización laboral, con no reconocer las horas no lectivas necesarias para planificar, con problemas en la infraestructura, etc.
Estos problemas no se pueden disociar. Son elementos fundamentales que deben ser resueltos. La estabilidad laboral es imprescindible para una educación de calidad. Los profesores deberían pasar más tiempo planificando y desarrollando nuevas metodologías, en vez de estar pensando si serán o no recontratados.
¿Cómo detener los despidos?
La denuncia que realiza el CdP por los despidos es insuficiente. Es urgente que el Colegio de Profesoras y profesores convoque a asambleas de base, en donde se pueda establecer ahí un plan de acción en contra los despidos.
Es importante una mejor repartición de las horas de trabajo, con la reducción a 30 horas semanales sin reducción de sueldo. Esto permitiría que pudiesen ser contratados un mayor número de profesores. Asimismo, por calidad educativa y condiciones de trabajo, es importante retomar la demanda de 50/50 entre horas lectivas y no lectivas y la reducción de estudiantes por sala, que permitirían reforzar nuevas contrataciones. |