Diversas concentraciones se han llevado a cabo por todo el Estado para exigir un convenio sectorial más justo para las trabajadoras y los trabajadores de las conserveras, en el que se contemplen unas condiciones laborales dignas como, por ejemplo, que los salarios se adecúen a la subida del IPC, que se les respete la jornada laboral pactada y que se les asegure el tiempo entre jornadas para que puedan conciliar con sus familias, entre otras reivindicaciones.
Toda esta lucha por un convenio actualizado, se enmarca en un contexto en el que el sector de las conserveras está muy precarizado y feminizado, teniendo, al menos, un 30% de la plantilla contratos temporales y conformado, además, por una plantilla en la que más de la mitad del total de las personas son mujeres.
Desde CCOO y UGT se convocó una primera concentración bajo el lema #HuelgaParaPescarDerechos el día 13 de enero que fue secundada, según fuentes de CCOO, por el 90% de la plantilla a nivel estatal, demostrando, una vez más, la fuerza que tienen las y los trabajadores y que están dispuestos a seguir luchando por sus derechos. Aun así, la patronal se negó a aceptar las exigencias que tienen las y los trabajadores, por eso mismo se convocó huelga para los días 21 de enero, y los próximos 3 y 4 de febrero.
Por su parte, OSTA, CGT y MIT también han apoyado las reivindicaciones, tanto a nivel estatal, como la que están llevando a cabo las trabajadoras y trabajadores de la plantilla de Caladero (ahora Grupo Profand) situada en el polígono Plaza en Zaragoza.
En este centro que cuenta actualmente con una plantilla de 693 trabajadores, la huelga ha sido apoyada por el 80% de la plantilla, según informa CGT en su web, dejando claro que están hartas de que jueguen con su trabajo y con sus vidas.
Además desde el Comité de Empresa de Profand Zaragoza exigen que se derogue el proyecto Mislata, el cual supone una flexibilización de la jornada laboral y su distribución a lo largo de la semana.
Este proyecto está siendo utilizado por la empresa para imponer, de manera unilateral y sin el consenso de los trabajadores ni sus representantes sindicales, el cuarto turno, lo que implica que la plantilla tiene que acudir a trabajar, además, los fines de semana y festivos. De momento este programa de flexibilización está siendo aplicado de manera voluntaria para aquellos que quieran apuntarse, pero, como denuncian los y las trabajadoras, se empieza aplicando de manera voluntaria y acaba siendo obligatorio para toda la plantilla.
Las movilizaciones de las trabajadoras de las conservas que volverán a salir a la huelga el 3 y 4 de febrero, se muestra como un ejemplo auspicioso en medio de un sector famoso por la precariedad, las temporalidad y la brecha salarial que sufren las mujeres trabajadoras.
Por otro lado, estas movilizaciones también se enmarcan dentro de los procesos de lucha que se vive en el Polígono Plaza Logística de Zaragoza, en el que a tan solo 900 metros del antiguo Caladero se encuentra Inditex, que hace bien poco protagonizaron una huelga que además de reclamar mejores condiciones de trabajo denunciaban, al igual que las trabajadoras de conserva, unos salarios que cada vez más se alejan de los precios que pagamos la población trabajadora mientras la patronal sigue llenándose los bolsillos a costa de empeorar las condiciones de las trabajadoras.
La subida de precios que ya escalaron al 6,5% al cierre de 2021, es un problema estatal que padecen las clases trabajadoras mientras que solo 1,2 millones de trabajadores tienen derecho a la cláusula de garantía salarial que actualiza sus salarios respecto al IPC. |