Este jueves se llevó a cabo el cierre de la lista 1A “Renovar y Fortalecer el Frente de Izquierda”. Tras el cierre de los candidatos que intervinieron para una sala repleta de militantes, Myriam se acerca a dos niñas que jugaban y le dice a una: "a vos te conozco, te vi en un video, me gustó lo que dijiste", dirigiéndose a la "Tota" .
La Tota se la queda mirando, sonríe, se la ve emocionada, se sonroja, se muestra tímida y reacciona: "Myriam!", se escucha y se abrazan.
¿Qué pasará por la cabeza de esa niña? Su entorno milita en el barrio, Lugano. Su abuela, sus padres, los amigos de ellos. Ella acompaña, juega con otros niños, hace sus propios murales, le encanta pegar las calcomanías por Lugano, las guarda en su carterita y las reparte a su seño en el jardín, también a sus compañeros, escucha los éxitos musicales de Del Caño. A él y a Myriam los ve por la tele, en afiches en la calle. La Tota ve a Myriam y se emociona.
Interrumpe el abrazo la Tota: "tengo una llave del tesoro, te doy la llave del tesoro y Nico tiene el mapa", descoloca a los presentes "te la regalo, pero acordate que Nico tiene el mapa, hay que decirle" los presentes espectadores del encuentro, que sonreímos.
Myriam, que se enfrenta a verdaderos monstruos como los responsables del último genocidio en Argentina y defiende como abogada a decenas de laburantes contra patronales despiadadas, no tarda ni dos segundos en aceptar entrar a ese mundo de fantasía que le propone la Tota: "Uh! me ayudaría un montón", dice. Y haciendo parte a los que miramos agrega: "no te olvides que cobro como una docente y lo demás lo dono para los trabajadores". La niña la mira y le aclara: "si lo encontrás sí, pero acordate de Nico", otro abrazo y una foto que inmortaliza ese momento.
¿Qué le diré a esta niña años adelante cuando pregunte por esa foto? Me imagino contándole que es una mujer que decidió ponerse al frente de fortalecer y renovar la izquierda en un momento importante para el Frente de Izquierda y que lo hizo con la fuerza de las mujeres, la juventud y los trabajadores. Imagino a mi hija, la Tota, tomando las mismas banderas que su abuela, su madre, las mismas que levanto yo.
Esta historia seguramente continuará, pero ahora los dejo. Son las 4 de la mañana, está lloviendo pero en Lugano, como en todo el país, salimos a pegatinar hasta que nos agarre la veda. Porque en octubre, Myriam y Nico tienen que estar. |