Este #8M "Día Internacional de las Mujeres", diversas organizaciones, colectivos y activistas del movimiento de mujeres y feministas se movilizan a nivel nacional. Compartimos la Declaración de Pan y Rosas. ¡Súmate a las acciones de cada departamento!. En El Alto la marcha en horas de la mañana, sale desde las puertas de la COR-El Alto, Av. 6 de Marzo, y en La Paz esta tarde, a las 16:30 marchamos desde las puertas de la COB en la Av. Montes. ¡Por un gran movimiento de mujeres y feministas en Bolivia y el mundo!
En un contexto turbulento a nivel internacional, que hace a las mujeres doblemente víctimas de las violencias sistémicas que imponen de la mano el capitalismo y el patriarcado, millones salimos a las calles en diversos países del mundo para conmemorar un nuevo 8 de marzo. Alzamos la voz recuperando la historia de quienes hicieron camino por nosotras y allanando nuestro propio destino, porque estamos conscientes de que todo lo que hemos obtenido hasta hoy no fue jamás un regalo del Estado y sus gobiernos, sino conquistas a punta de lucha.
Imágenes de la marcha que se lleva a cabo en El Alto
Este 8M en particular no podemos olvidar que las mujeres vivimos de forma acentuada los contextos de crisis. Por ello, quienes militamos en la Agrupación de Mujeres Pan y Rosas a nivel internacional manifestamos que la guerra en Ucrania es una alarma también para nosotras, país hoy invadido por las tropas rusas de Putin, que nada tienen que ver con un gobierno socialista o mínimamente de izquierda; pero a su vez amenazado por el imperialismo organizado en la OTAN, que ve cualquier hecho como oportunidad para expandir su dominio geopolítico y económico, que lejos está de interesarse por la autodeterminación y soberanía de ningún pueblo del mundo. Decimos ante todo ello: ¡No a la guerra, que hace de las mujeres un flanco acentuado de opresión y violencia!, ¡fuera las tropas rusas de Ucrania!, ¡fuera la OTAN de toda Europa del este!, ¡no al rearme imperialista!, ¡por la unidad internacional de la clase trabajadora y todos los sectores oprimidos y por una política independiente en Ucrania, para enfrentar la ocupación rusa y la dominación imperialista!
Para América Latina y Bolivia, el contexto bélico tampoco le es ajeno. Las guerras y su impacto económico internacional, además de las exigencias de alineamiento político en clave nacionalista —que están lejos de la lógica de la izquierda revolucionaria— nos representan un escenario también de tensión permanente que puede a su vez traer mayor lucha de clases hacia nuestro continente. Ante ello, creemos que el movimiento de mujeres y feministas, de las diversidades y disidencias sexuales, debe prepararse y soldarse cada vez más con el movimiento obrero, campesino, indígena y sectores populares, que desde ya tienen una enorme composición femenina, reagrupando sus fuerzas y fortaleciéndose, para responder ante cualquier escenario potencial de lucha.
El avance regional de grupos de derecha y extrema derecha, que en el país se coronó con el golpe de Estado del año 2019, no deja de ser otra alarma. Estos grupos, directamente opuestos a los derechos de las mujeres y de las diversidades sexuales, que hoy ocupan incluso más espacios parlamentarios como la ultraderechista bancada de CREEMOS, están dispuestos a continuar avanzando también con la venia del MAS, que hasta el día de hoy ignora el clamor de las víctimas de las masacres de Senkata y Sacaba, para quienes no dejamos de exigir auténtica justicia.
La violencia patriarcal, en este contexto permanente de alta descomposición social, nos arroja cotidianamente más y más feminicidios e impunidad. El caso alarmante de Richard Choque, develó a niveles macro lo que las mujeres y feministas venimos denunciando ya desde hace años atrás: la justicia mercantil y patriarcal encubre día a día a feminicidas y violadores. Pero no solo eso: el Estado y el gobierno son responsables no solo por la impunidad que nos rodea desde las instituciones que hoy digita el MAS desde sus múltiples ministerios, sino también ante la total ausencia de políticas efectivas que combatan realmente la violencia contra las mujeres. Por su parte, impotentes y reaccionarias nos resultan las propuestas de mayor punitivismo como ser pena de muerte y castración química, planteadas por la ultra derecha boliviana y coreadas posterioremente por diputados oficialistas, aletandas también por gran parte de la opinión pública cansada de este sistema de (in)justicia: el punitivismo pretende darle una salida individual a un problema profundamente social, y lejos de garantizar la no repetición de estos hechos, le da más armas al Estado para reprimir con mayor vigorosidad.
Desde Pan y Rosas, denunciamos que la comisión instalada por el gobierno del MAS como respuesta a la potente movilización por justicia para las mujeres del 31E —que no es la primera de este tipo tras experiencias fracasadas— no responde a los intereses reales de las mujeres por alcanzar justicia. No confiamos en comisiones instaladas por el Estado y el gobierno, que trabaja de forma aislada a lxs principales involucradxs en la lucha contra la violencia patriarcal (familias y organizaciones de mujeres), conformadas además por los propios agentes que dirigen las instituciones que reproducen la mercantilización y machismo judicial, como protagonistas. Para alcanzar auténticamente justicia, exigimos la instalación de comisiones independientes, conformadas por familiares de víctimas, representantes de derechos humanos y organizaciones de mujeres y feministas, que sean vistas como idóneas, con plena potestad para hacer el seguimiento y la intervención que requieran los casos, siendo financiadas por el Estado y garantizando todas las facultades señaladas. Planteamos su instalación como parte de un Plan de Emergencia que contemple: asistencia familiar mensual, con un sueldo básico acorde a la canasta familiar para las víctimas que intentan salir de estas situaciones; prohibición de despido para las mujeres que denuncian estos hechos; instalación de más y suficientes refugios transitorios y planes de vivienda con tasa cero; entre otras medidas urgentes de salida inmediata para las víctimas, para que se evite llegar al último eslabón de violencia machista, que son los feminicidios. Ello, además de la necesidad urgente de que los hechos de violencia pasen a ser investigados por un ente civil y no por la policía boliviana, institución represiva ultra patriarcal que viene protagonizando impunemente diversos feminicidios en el país.
Las mujeres explotadas, las más precarizadas y vulneradas en sus condiciones materiales, no solo son víctimas acentuadas de esta violencia e impunidad, sino que viven transversalmente la violencia capitalista expresada en la desigualdad salarial, ganando menos que sus pares varones por igual trabajo realizado, siendo el blanco primario de los despidos por su condición de madres, estando reservadas para ellas las condiciones más miserables de trabajo. Pero además, viviendo dobles jornadas de explotación con todo el trabajo no remunerado que constituyen las tareas de cuidado que hacen a toda la esfera de la vida reproductiva, disfrazadas de “amor de hogar”. Es necesario reagrupar las fuerzas de las mujeres trabajadoras junto a todas la clase obrera, para enfrentar todas estas adversas condiciones, y recuperar nuestras instancias de organización sindical expulsando a la burocracia de la Central Obrera Boliviana, hoy a la cabeza de dirigentes como Huarachi, vendidos al mejor postor, desde el MAS hasta el golpismo en determinado momento, y alejados de los intereses del conjunto de las y los trabajadores. ¡Por una COB independiente que esté al servicio de la clase trabajadora y luche contra la doble explotación de las mujeres obreras!
A toda esta violencia patriarcal, se suma la violencia ejercida por el Estado con la penalización del aborto, que en Bolivia termina cobrando la vida de aproximadamente 480 mujeres año tras año, privándonos del derecho básico a decidir sobre nuestros cuerpos y haciendo víctimas a las mujeres más pobres, porque el aborto también tiene caracter de clase: mientras las ricas abortan, las pobres mueren. Es urgente que el movimiento de mujeres y feministas, se organice con mayor fuerza por la exigencia del aborto legal, libre, seguro y gratuito, como una de las consignas prioritarias por la vida de las mujeres.
Sin embargo, esta situación lejos de dejarnos en la pasividad, nos da fuerza para luchar y organizarnos. Por ello apostamos por la construcción de un gran movimiento de mujeres y feministas que se fortalezca mediante la discusión y acción común tras amplias asambleas entre distintas organizaciones y activistas, en alianza con amplios sectores populares, de trabajadores y trabajadoras que nos permita en unidad de acción asestar golpes al capitalismo, patriarcado y todos los sistemas de opresión. ¡El patriarcado no se va a caer, lo vamos a tumbar!
Desde Pan y Rosas nos organizamos y buscamos poner en pie una alternativa política que realmente se enfrente a este sistema, en todos los terrenos. Y luchar por un mundo totalmente diferente, como decía Rosa Luxemburgo, una revolucionaria que en este contexto precisamente recordamos por haber sido asesinada por su oposición a la guerra: “por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y completamente libres”.
¡Organízate junto a nosotras, desde el feminismo socialista en Pan y Rosas!