Es una vergüenza nacional. Más de un millón de beneficiarias y beneficiarios de los programas sociales como el Potenciar Trabajo, cobran hoy una suma que equivale al 20% de la canasta básica total, la cifra que el Indec calcula para que una familia no sea pobre. O sea: te alcanza "para ser pobre" 6 días, el resto del mes sos menos que indigente.
Los trabajadores y trabajadoras desocupados y cooperativistas cobran, en su mayoría, la mitad del salario mínimo hoy fijado en 33 mil pesos. O sea: 16500 pesos. ¡550 pesos por día! La cifra vale para quienes tienen que hacer una contraprestación, forman parte de la economía popular o están desocupados.
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Según las organizaciones que participan de las movilizaciones, los trabajadores y trabajadoras que dependen del Salario Mínimo han perdido el 51% de sus ingresos reales en 5 años, contra el acumulado de la inflación de alimentos. Lo muestran en un cuadro inapelable. Para mantener el mismo poder adquisitivo que tenían en enero de 2017, el mínimo debería ser de $45.713 tomando la inflación general, y de $48.407 tomando la de alimentos.
Como nos plantean en un descanso de la movilización de este miércoles: "tené en cuenta que el Potenciar es la mitad de ese Salario Mínimo, y lo gastamos casi todo en alimentos que es lo más urgente. Te dura unos días".
Por eso esta semana hicieron acampes y movilizaciones, reclamando un aumento de los montos y cantidad de los programas, así como asistencia a los comedores y trabajo genuino.
La protesta se realiza en un marco particular: este jueves el Senado espera aprobar el pacto con el FMI, que significará más ajuste, y además se conoció la inflación de febrero, que ya acumula un 8,8% en solo dos meses. Los empresarios, funcionarios y burócratas que se reunirán hoy en el Consejo esperan aprobar un aumento muy inferior a la inflación, en cómodas cuotas. No les importa el hambre y la degradación de miles de familias.
Una vergüenza donde tampoco hay grietas. Como con el FMI: son Todos por el Cambio o el Frente Juntos.
Hay que pelear por trabajo con derechos para todos y todas. Con un plan de obras públicas que resuelva las necesidades de vivienda e infraestructura, con el reparto de las horas entre ocupados y desocupados con un salario que cubra la canasta familiar, con el pase a planta de las y los precarizados. Solo la organización democrática y masiva de las organizaciones piqueteras y de trabajadores ocupados combativas puede conquistar esos reclamos, imponiéndoles medidas a los sindicatos y movimientos sociales que dicen oponerse a ese régimen de precarización y pobreza. |