En las últimas horas se viralizó una imagen de un chat de WhatsApp donde la sucursal Morón (oeste del Gran Buenos Aires) de la cadena de heladerías Sei Tu le informa a un joven trabajador las condiciones de contratación para el puesto de repartidor.
Tan naturalizado está el nivel de precarización en Argentina que, ante las elementales preguntas de “¿qué horario?” y “¿cuánto pagan?”, la empresa no tiene ningún reparo en informar de entrada que ofrece una remuneración casi indigente. El chat lo dice todo.
La respuesta “más las propinas de los envíos” es otra muestra de la lógica superexplotadora de esta cadena de heladería que amasa fortunas con su extensión territorial (sin mayores requisitos, vende la franquicia a quien quiera abrir un local), pero sobre todo con las condiciones laborales ultrapercarizadas de cientos de empleadas y empleados. Incorporar la propina, aportada a voluntad por la clientela una vez que se hizo la entrega del pedido, como parte de un salario es, cuanto menos, una estafa. Otra de las costumbres (patronales) argentinas.
Una vez viralizada la imagen del chat de WhatsApp, la sucursal Morón Sur de Sei Tu dio de baja su cuenta de Facebook. Y el sitio Minuto Uno informó que se comunicó con la heladería pero que ésta “no respondió los mensajes pese a que se vio el doble tilde del visto”.
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