Todo el mundo sabe que Gerardo Morales está lanzado a su carrera presidencial en el marco de la interna en su coalición Juntos por el Cambio. En ese sentido, el gobernador no pierde oportunidad para causar efectos con rimbombantes declaraciones que distan de la realidad. En cuanto a la educación la última escena del relato plantea que Jujuy es la provincia con más inversión en educación.
Se puede desmentir esa afirmación desde muchos aspectos: salarios de pobreza, el cuarto más bajo en el país, escuelas con infraestructuras deplorables, una creciente flexibilización laboral con el avance de contratos precarizadores, monotributo o ITL (intineratos de término lectivo), que ataca la estabilidad laboral, derecho adquirido por Estatuto Docente.
Pero principalmente nos centraremos en la paradoja que se da entre la realidad de miles de docentes que están sin trabajo y miles de estudiantes sin docentes, cuando ya van más de 20 días de inicio de clases en el nivel secundario que es el más afectado por esta situación.
Imagínense si los 20 días de clases “se perdían” por medidas de fuerzas de los trabajadores de la educación, las cosas que se dirían desde el gobierno y sus medios adictos frente al legítimo reclamo de la protesta. Sin embargo, por la responsabilidad gubernamental se llevan perdidos esos días de clases para miles de estudiantes y desde el gobierno y el Ministerio de Educación nada se dice.
Docentes del Colegio Secundario N°65 de Libertador General San Martín, denuncian desde el año 2019 que la escuela se inauguró sin el mobiliario e insumos para salas de robótica, laboratorio, biblioteca necesarios para su correcto funcionamiento. Sería como inaugurar un hospital sin insumos. Queda lindo para la tele, pero no funciona.
El personal de la institución destaca que “las paredes son de cartón. Nos dice la supervisora de que somos una escuela enferma. Enferma de que estamos hartos de seguir sosteniendo nosotros a la escuelas, que el Ministerio salga diciendo de que no hay presupuesto, mientras dicen inaugurar escuelas que son de cartón, solo con paredes porque no hay presupuesto para cubrir los espacios con personal docente. Eso es lo que molesta: ver a los estudiantes con expectativas de tener una formación ligada a nuevas tecnologías y tenés chicos que nunca pudieron hacer una actividad que tenga que ver con robótica o programación o que nunca entraron a un laboratorio para tener experiencia de lo que es la física o que nunca tuvieron profesor de matemáticas. Desde el 2019 los papás están esperando que sus hijos tengan profesores. El Ministerio tenía conocimiento de todas las irregularidades de la escuela, pareciera que quieren que la escuela desaparezca. Para qué inauguran escuelas si luego no se hacen cargo del mobiliario ni la designación de los cargos y horas necesarios para que la escuela funcione”.
El Colegio 65 es uno de los ejemplos en los que no se cubren los espacios curriculares y los estudiantes se quedan sin profesores mientras la desocupación docente crece. Este año por ejemplo ningún estudiante de quinto año tuvo clases hasta el momento.
Otro ejemplo, es la Escuela Normal de Abra Pampa, en la que las familias se movilizaron por la falta de maestros, el poco personal de servicio generales para la cantidad de estudiantes y problemas de infraestructura como también de insumos básicos que solo dependen del aporte de las familias a la cooperadora. Lo que se envía de Ministerio es completamente insuficiente. También en el Nacional N° 3 se registra la misma problemática de falta de docentes como en el Bachillerato N° 17, entre otros tantos colegios.
También en el Jardín de Infantes de la Escuela Kapeluzz de San Pedro las familias se movilizan y reclaman la falta de designación de personal de servicios generales, no tener gas, ni condiciones de limpieza necesaria por lo que exigen el desmalezamiento y el arreglo de los juegos para los niños y niñas.
En cuanto el nivel primario se postergó por irregularidades la entrega de cargos en dos oportunidades y siguen sin salir cargos provisionales en algunas regiones. En nivel superior también existe falta de designación de docentes por el mal funcionamiento de una Junta de Calificación que viola la autonomía de los IES. Es decir, que no es un problema particular de alguna escuela sino que responde a un problema general cuya responsabilidad es del gobierno y el ministerio.
¿Por qué sucede esto? Por un lado, por el teje y maneje que realizó el gobierno durante la pandemia, en la que no sólo sacaron decretos como el 1807 que vulneró derechos adquiridos como el de movimientos y traslados, sino que propagó el otorgamiento de cargos y horas de carácter ITL con fecha de vencimiento (en muchos casos se otorgaron cargos interinos que luego fueron convertidos unilateralmente en ITL). Alrededor de mil docentes que trabajaron durante la pandemia fueron dados de baja y muchos de esos cargos aún no se cubrieron. Como también por la reconversión de planes de estudios que hace a cambios en materias o cantidad de horas cátedras de materias y una reorganización de la planta docente. Así, mientras los estudiantes pierden días de clases, el gobierno se “ahorra” centenares de sueldos que no se pagan.
Muy lejos del relato de Morales, la realidad de la educación en Jujuy es crítica y mantiene lo que se puede llamar la “herencia menemista”. Ahora nos quieren convencer de que esto se puede solucionar con leyes de educación emocional. Una ideología que esconde la problemática estructural de la educación pública poniendo el eje en que la salida está en cada uno de nosotros. Algo más cercano a la autoayuda y el “coucheo” que a la ciencia.
Si de emociones se habla, lo que crece es el malestar y la bronca frente a un maltrato permanente. Eso hay que convertirlo en organización para enfrentar el ajuste en curso. Organizándonos en asambleas por escuelas como venimos planteando y haciendo desde la Agrupación 9 de abril en donde tenemos delegados.
Desde ahí hay que reconstruir un movimiento de lucha docente que tiene que recuperar su tradición combativa. Por eso hacemos un llamamos a los compañeros/as de la Marina Vilte que cuentan con delegados y delegas en las escuelas, a los delegados autoconvocados de distintos niveles, a que organicemos la fuerza desde abajo para imponer a las directivas gremiales un verdadero plan de lucha unitario por todos nuestros derechos, de los estudiantes y las familias. Necesitamos un Congreso Pedagógico para discutir el conjunto de la problemática de la educación pública, con delegados por escuela y por nivel.
No sobran docentes, sino que faltan escuelas con todos los cargos e inmobiliarios necesarios para un correcto funcionamiento. Para terminar con la precarización y desocupación actual, ligado a la construcción de escuelas se necesita: el reparto de las horas de trabajo con un salario igual a la canasta familiar, cumpliendo 4 hs frente a alumnos y 2hs de capacitación; la creación de la jornada extendida y no tener más de 20 ó 25 estudiantes por curso. Esto generaría más puesto de trabajo, que tendrían que ser con todos los derechos enmarcados en el Estatuto Docente, y con titularizaciones anuales. |