En el marco de la negociación del nuevo convenio colectivo, la empresa automotriz quiere asestar un golpe a los más de 15.000 trabajadores y trabajadoras de la planta. Convocados por CGT en solitario, la plantilla realizó paros este martes 5 de marzo y se esperan nuevas acciones en las próximas semanas.
Sindicatos y empresa llevan meses negociando el nuevo convenio sin alcanzar un acuerdo. En el marco de una crisis inflacionaria sin precedentes en los últimos 40 años y con los problemas de escasez en la cadena de suministros que se arrastra a nivel mundial en los últimos meses, ahora profundizados por la guerra de Ucrania, la empresa busca dar un golpe sobre la mesa.
Mientras CCOO y UGT (sindicato con representación mayoritaria en la fábrica catalana) siguen negociando con la CEOE un acuerdo marco que poder trasladar a las diferentes federaciones sindicales, especialmente en materia de aumento salarial, CGT ha llamado a paros.
De hecho desde las dos centrales sindicales mayoritarias, han acusado a CGT de “dinamitar la unidad de acción a las primeras de cambio”, si bien es cierto que se lleva meses de negociación sin ningún tipo de avance, y que las acciones de estos dos sindicatos más bien se centran en negociaciones a puerta cerrada con la patronal.
La postura de la dirección patronal es un claro ataque a las condiciones de los 15.000 trabajadores y trabajadoras de SEAT. En primer lugar, ponen sobre la mesa una congelación salarial en el marco de una inflación cercana al 10% en este mes de marzo.
Una tendencia alcista de los precios que está lejos de atisbar un final. Una situación que “muerde” el sueldo de las trabajadoras y trabajadores haciéndoles perder poder adquisitivo día a día.
Sumado a este primer punto, la dirección busca dar una nueva vuelta de tuerca a las condiciones de precariedad laboral, poniendo sobre la mesa un aumento de la jornada laboral y horarios más flexibles.
Nada nuevo sale desde los despachos. Sencillamente quieren que la crisis económica agudizada por la invasión Rusa sobre Ucrania y las políticas económicas de los países europeos (entre ellos obviamente el Estado español), la paguen los trabajadores a base de perder poder adquisitivo, aumentar su jornada laboral con el mismo sueldo (y extraer así más beneficio) y flexibilizar la jornada laboral y el volumen de plantilla.
No hay que olvidar que además de toda la coyuntura económica “externa” a la fábrica de SEAT, la marca y el sector del automóvil de conjunto, tienen la reconversión a la producción masiva del vehículo eléctrico.
La empresa de matriz alemana ya calculó en 3.500 los puestos de trabajo que se perderían en la planta de Martorell a raíz de este cambio productivo. Nuevamente quieren que los costes se carguen en los bolsillos de los trabajadores y trabajadoras.
Desde el sindicato alternativo consideran un retroceso absoluto las condiciones que plantea la empresa y por eso este pasado martes 5 de marzo han iniciado paros de 2h en los tres turnos de la fábrica. Como aseguran desde el sindicato, las propuesta de la empresa “han caldeado” el ambiente, y en las próximas semanas se verán más acciones de rechazo a estas propuesta.
CGT reclama un plan industrial que “garantice la actividad”, inclusive para el centro de SEAT Componentes, donde hay 1.200 trabajadores y cuya continuidad corre peligro producto del desfase de las cajas de cambio manuales con la llegada del coche eléctrico.
Como no podía ser de otro modo, el presidente de SEAT y Cupra, Wayne Griffiths, ha criticado la huelga, aludiendo a la “delicada” situación económica. Delicada situación económica que parece no pesar lo mismo a la hora de ofrecer condiciones que solo tienen como resultado un mayor empobrecimiento de las y los trabajadores de SEAT. Un nuevo ejemplo de hipocresía empresarial, haciendo responsables a los trabajadores y trabajadores de los paros y las consecuencias de estos.
La situación de SEAT no es sorprendente ni será la única en el sector, ya que el cambio al modelo de producción del vehículo eléctrico será utilizado por la patronal para despidos, EREs (apoyados en la reforma laboral de Yolanda Díaz) y en una mayor flexibilidad.
Frente a la paz social y negociaciones de salón que imponen las direcciones de los grandes sindicatos, el ejemplo de los trabajadores y trabajadoras de SEAT que han iniciado con paros su rechazo a este ataque, muestra una forma combativa de enfrentar la avaricia patronal y la comunión que esta mantiene con las direcciones sindicales y el Gobierno.
Ante esta situación sería un paso importante recuperar en los convenios las cláusulas de revisión salarial automáticas, para evitar así la pérdida de poder adquisitivo de la clase trabajadora. |