Imagen 1: protesta de obreros de la construcción en Ñuñoa, Santiago de Chile. Imagen 2: paro de profesores en Antofagasta.
En defensa de las condiciones de vida del pueblo trabajador
La situación económica y social de las familias trabajadoras y populares se está volviendo cada vez más insoportables. La carestía de la vida, el precio de los arriendos, la inflación de los alimentos ya sea por factores externos como la guerra e internos, no permiten llegar a fin de mes con trabajos precarios y de bajos salarios, o pensiones de miseria. Mientras las multinacionales y grandes ricos están ganando millones, los que pagamos la crisis somos la clase trabajadora y el pueblo. Esto debe terminar.
Necesitamos defender nuestras condiciones de vida y que no sigamos pagando esta crisis que no hemos generado.
El gobierno de Boric habló de un “plan de recuperación” de migajas que no resuelve estos problemas. El salario mínimo de 400 mil pesos solo va a un pequeño sector de la fuerza laboral, y está muy bajo sobre lo que necesita una familia para llegar a fin de mes. Congelar algunas tarifas con subsidios no terminará con la inflación que golpea a los bolsillos de las familias populares. Las demás medidas solo van en ayuda de comerciantes y empresarios. Siguen las pensiones y salarios de hambre, la precarización y el abuso.
Necesitamos medidas urgentes para defender las condiciones de vida del pueblo trabajador, que parta por:
Aumento general e inmediato de los salarios acorde a la inflación de los alimentos (13,6% anual en febrero) y un salario mínimo de $650.000, para que podamos vivir y no estar bajo la línea de pobreza. IFE universal para las y los desempleados.
Pensión básica de 650 mil pesos. Basta que la tercera edad viva en la miseria. No más AFP. Quinto retiro ahora. No más plata en manos de banqueros y grandes empresas.
Control de precios de los alimentos y arriendos, mediante el establecimiento de comités de pobladores y trabajadores. Basta de usura y abuso.
Basta de dejar la vida en el lugar de trabajo. Reducción de la jornada laboral sin rebaja del salario y reparto de las horas de trabajo entre ocupados y desocupados para que todas y todos podamos trabajar en condiciones dignas. Si dicen que no hay plata, que abran los libros de contabilidad, empezando por las multinacionales y grandes empresas. Fin al secreto comercial.
Estas medidas urgentes y elementales serían un enorme paso para avanzar en todas nuestras demandas en estos 30 años de lucha; como en Educación donde exigimos un aumento a 100 mil pesos la beca BAES a estudiantes. Los 4 mil pesos de Boric alcanzan para un aceite ¡Basta de migajas! Condonación inmediata y total del CAE y fondo solidario. Basta de subsidiar al negocio privado de la educación. Fin a la educación de mercado. Que los liceos vuelvan al Estado. Plan de educación financiado por el estado y gestionado por las comunidades. En salud, basta del negocio privado de clínicas e isapres; aumento inmediato del presupuesto a salud pública. Fin a los 2.3 millones de personas en listas de espera.
Por la libertad a los presos, juicio y castigo a los represores. Disolución de la policía. Derecho al aborto legal y libre. Derecho a autodeterminación pueblo mapuche. Expropiación de las forestales.
¡Que la crisis la paguen los capitalistas, no las y los trabajadores!
Hay que imponer un impuesto progresivo a las grandes fortunas y a los banqueros, para financiar las necesidades la población, en el camino de recuperar todas las riquezas nacionales hoy privatizadas, para que estén al servicio de resolver las necesidades sociales y no las ganancias de unos pocos.
Por un plan de lucha para la movilización unitaria e independiente de la clase trabajadora, los movimientos y el pueblo
Las medidas que planteamos no caerán del cielo por buena voluntad de los empresarios. Tampoco vendrán del gobierno de Boric que no se propone tocar un pelo de las ganancias millonarias de un puñado de ricos. Estas medidas las conquistaremos con organización, movilización y lucha, nuestras únicas armas para conseguir una mejor vida y defender nuestras condiciones de los ataques que nos esperan.
Estaremos en primera fila de la lucha por todos los derechos codo a codo con todos los sectores.
El gobierno de Boric dice que no tiene mayoría parlamentaria para hacer reformas profundas y dependerá de acuerdos con el viejo progresismo neoliberal y conservadores de todo tipo. Será incapaz de garantizar mínimas reformas sin letra chica como en su momento hizo Bachelet, tomando nuestras banderas para contenerlas. La Convención Constitucional por su parte, se mantiene discutiendo en las alturas, alejados y sin responder a las demandas más sentidas del pueblo trabajador, de la juventud y sectores oprimidos, y cada vez se someten más a las reglas del juego de los poderosos capitalistas y de la derecha, manteniendo sus reglas.
Por eso, sin ninguna confianza en Boric ni Apruebo Dignidad ni en que la Convención resolverá nuestras necesidades, solo debemos confiar en nuestras propias fuerzas y en la unidad con otros sectores.
Hay que conquistar la unidad de las filas obreras, esté o no sindicalizada u organizada, sea del sector público o privado, de planta, bajo subcontrato u otra modalidad, sea nacional o inmigrante. Y aunar fuerzas con el movimiento estudiantil que ha sido una fuerza importante estos años y también con el movimiento de mujeres y los pueblos originarios.
Las luchas que hemos visto este año, de estudiantes denunciando precarias condiciones de vida y alimentación y por la libertad de las y los presos; de mujeres por el derecho al aborto y contra la violencia machista; de trabajadores reclamando sus salarios como vimos en la construcción; de las y los profesores que reclaman por educación pública de calidad con el ejemplo de más de 20 liceos en paro en Antofagasta con su asamblea de auto convocados. Todas esas luchas debemos llevarlas a la movilización unitaria, desarrollar la coordinación y la autoorganización. Un pliego común de demandas y un plan de lucha podría sellar la unidad de nuestras luchas y pelear en común para que la crisis no la paguemos nosotros.
Para esto hay que prepararse para recuperar los sindicatos de las manos de la burocracia sindical. El Partido Comunista mientras hace algunas críticas, defiende la colaboración con los grandes empresarios, y promete reformas recién a 5 años como Bachelet. Mientras tanto, dejan abandonadas las luchas, desmovilizan y todo lo llevan a la confianza en el gobierno.
Hay que reagrupar las fuerzas para que no se imponga la pasivizacion social o la desmovilización. Sin nuestra fuerza cualquier reforma será con letra chica. Ello solo beneficiará a la derecha o algún nuevo populismo que irá contra nuestras demandas históricas. Debemos luchar por una salida obrera y popular, y construir en las luchas una alternativa política de izquierda, de las y los trabajadores y que se proponga poner fin a todas las herencias de la dictadura. Hacia un nuevo 1° de mayo, luchamos contra la guerra y el capitalismo, por un gobierno de las y los trabajadores. |