Este 1º de mayo encuentra al mundo conmocionado por la guerra entre Rusia y Ucrania. Una muestra más de la irracionalidad capitalista que lleva a la muerte a decenas de miles, el desplazamiento de más de 13 millones de ucranianos y la destrucción de importantes zonas de ese país. Mientras tanto las potencias imperialistas y la OTAN aprovechan la situación para alentar la carrera militarista y aumentar su presencia en Europa del Este.
La guerra está impactando además fuertemente en la economía internacional: las sanciones a Rusia, el aumento del petróleo y otras fuentes de energía, así como de los commodities llevó a un aumento global de precios e inflación; todo lo que trae aparejado nuevas penurias y deterioro de vida para las grandes mayorías de la población mundial.
Frente a este panorama las movilizaciones masivas contra la guerra, la exigencia del retiro de las tropas rusas de Ucrania y el repudio a la presencia de la OTAN son parte de las acciones que las y los trabajadores del mundo pueden poner en marcha para frenar la barbarie guerrerista.
Uruguay: Lacalle y su programa antiobrero
Ingresando en la segunda mitad del mandato y luego de haber superado la etapa de pandemia y el referéndum contra la LUC el gobierno multicolor encabezado por Lacalle Pou quiere avanzar con su programa antiobrero y a favor de los empresarios.
La pandemia fue utilizada como una excusa para bajar salarios, despedir y precarizar aún más a las y los trabajadores. Mientras tanto los empresarios seguían acrecentando sus ganancias, contando con el apoyo permanente del Estado y de las medidas que tomaba Lacalle.
La pandemia tuvo además “rostro de mujer” porque fueron ellas las más afectadas, con una tasa de desempleo que supera la de los hombres, con sectores como los de ventas o servicios, con mayoría femenina y donde hubo masivos envíos al seguro de paro.
El ajustado triunfo del referéndum de la LUC le permite a la derecha contar con un andamiaje jurídico firme que profundiza la criminalización de la pobreza y la protesta; además de sentar las bases para avanzar en la privatización de sectores del Estado (ahora también con la ofensiva sobre el servicio de Gas) y atacar la educación y la salud públicas bajando su presupuesto.
Ahora que el plebiscito quedó atrás ya anunciaron que irán por la reforma de la seguridad social; quieren que trabajamos más años y que nuestras jubilaciones sean aún más miserables. Todo para que las AFAPs se sigan llenando sus bolsillos a costa del ahorro de las y los trabajadores. Mientras tanto todo indica que no tocarán las jubilaciones de privilegios de las Fuerzas Armadas, muchos de ellos cómplices del terrorismo de Estado de la dictadura.
La situación económico-social se vuelve insoportable, la carestía y la inflación se acrecientan en un contexto de falta de trabajo y de flexibilización laboral y contratos chatarra.
El gobierno, obsesionado por bajar el déficit fiscal, solo ha anunciado medidas irrisorias que no resuelven en lo más mínimo la realidad de las familias trabajadoras. Son incapaces de tocar un mínimo de la ganancia de los exportadores o de los grandes empresarios, a pesar que por los altos precios internacionales de sus productos sus ganancias han aumentado considerablemente.
A lo sumo proponen alguna rebaja ínfima de impuestos, renunciando el Estado a contar con dinero y resintiendo la educación o la salud. La falta de horas docentes en liceos, la falta de insumos hospitalarios son consecuencia del bajo presupuesto, producto de la política del gobierno de rebajar las condiciones de vida de los sectores populares para garantizar la ganancia empresarial
¿Cuál es la posición del PIT-CNT?
Es un hecho que el PIT-CNT viene dejando pasar el ajuste que lleva adelante la coalición multicolor y se ha negado a poner en práctica las medidas contundentes que requiere la situación.
Disposición a la lucha hay; lo muestra el activismo popular que casi logra la derogación parcial de la LUC así como las acciones de trabajadores y trabajadoras que han resistido en conflictos puntuales los ataques de las patronales, las pérdidas salariales o los despidos.
Sin embargo se trata de conflictos que son aislados, sin tener el PIT-CNT una política de unificación y coordinación de las luchas que le de masividad y contundencia a los reclamos. Su posición frente al cierre de Casa de Galicia fue aún más lamentable, prácticamente boicoteando a las y los trabajadores de la mutualista que luchaban por mantener la fuente laboral.
Además, los dirigentes de la central han tenido políticas de acercamiento al gobierno (que se iniciaron con los halagos de Pereira a Lacalle antes que asumiera como presidente) o planteos de dialogo social que siembran ilusiones de que “todos tiramos para el mismo lado” y que es necesaria la “unidad nacional” con los mismos empresarios que se llenan los bolsillos, cierran las fábricas o despiden personal cuando caen sus ganancias.
Su estrategia de búsqueda de acuerdos y buen relacionamiento se ha demostrado impotente y sin embargo sus dirigentes siguen sin tomar medidas acordes a la dramática situación que vive actualmente la mayoría de la población.
Se agrega a esto también la subordinación a la estrategia electoralista del Frente Amplio que se limita a críticas parciales a la gestión de Lacalle Pou, pero con la mira puesta en las elecciones de 2024 para volver al gobierno con el menor costo posible, haciendo recaer el peso de los ataques que lleva a cabo Lacalle Pou sobre las masas trabajadoras y pobres.
Paro general y plan de lucha
Este 1 de mayo nos encuentra en el marco del triunfo de la gran lucha en Estados Unidos de las y los trabajadores de Amazon por la sindicalización, que muestra también que algo está comenzando a cambiar y que esto puede convertirse en una ola que se extienda a otras grandes empresas de ese país.
En Uruguay el Pit- Cnt debe romper con esta política entregadora y de búsqueda de acuerdos y se tiene que poner a la cabeza de un plan de lucha discutido democráticamente entre los trabajadores y basado en la movilización popular. Se hace imprescindible un paro nacional de 24 horas ya.
Las penurias de los trabajadores y sectores populares apremian, es hora de poner en pie los métodos de la clase trabajadora para defender un programa que afecte las ganancias del gran capital nacional y extranjero, que han sido los grandes ganadores de esta crisis con sus ganancias extraordinarias, estableciendo impuestos sobre estas grandes fortunas.
Terminar ya con los subsidios, facilidades, exenciones impositivas y otros apoyos (como las zonas francas) que usufructúan los capitalistas nacionales y extranjeros gracias a los políticos que gobiernan para ellos.
Ante la grave situación que atraviesan grandes sectores de la población, algunas medidas urgentes que hay que tomar son:
Terminar con los aumentos de los productos de la canasta básica, basta de especulación de las grandes superficies y supermercadistas. Por un verdadero control de precios, afectando la ganancia de los grandes empresarios.
La prohibición de despidos, garantizar ingresos dignos para todos los trabajadores desocupados y trabajadores informales y el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario. Además hay que suspender los desalojos y los cortes en los servicios esenciales para la población (luz, agua, etc.), asegurando el acceso a la atención en salud y la educación.
El control obrero frente a todo centro de trabajo que cierre, ante el hambre y la miseria de miles la expropiación y el reparto de tierras para los que la trabajan, terminando de una vez por todas con el centenario privilegio de un puñado de oligarcas terratenientes locales e internacionales, la nacionalización de la banca y el comercio exterior para terminar con la fuga de capitales junto con el no pago a la deuda externa.
Viviendas para todos, control de los alquileres y expropiación de las viviendas ociosas junto con un plan nacional de viviendas para todos.
Acabar ya con la casta militar y policial, disolución de las fuerzas represivas del Estado, auto defensas obreras y populares para defender los intereses de los trabajadores.
La crisis social, es consecuencia del desastre del capitalismo, sistema que hunde en la miseria, la enfermedad y la muerte a millones para enriquecer a un puñado de ricos que desprecian la vida de las grandes mayorías y de la naturaleza.
Solo un plan de lucha discutido democráticamente y defendido mediante el combate en las calles por amplias mayorías trabajadoras y populares, puede cambiar el rumbo de este desastre, e imponer una salida obrera y popular frente al desastre sanitario, social y económico del capitalismo nacional e internacional. Como lo proclamaron Marx y Engels en el Manifiesto Comunista y con total actualidad en el momento presente: “Tiemblen, si quieren, las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolución comunista. Los proletarios, con ella, no tienen nada que perder, como no sea sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo entero que ganar ¡Proletarios de todos los Países, uníos!” |