Este último año hemos vivido el asesinato de Samuel por el que se salió a las calles para exigir que no se debe permitir ni una muerte más de ninguna persona del colectivo, aún siendo un momento de exigencia de derechos y una protesta en contra de la LGTBIfobia, el gobierno más progresista de la historia no dudó ni un momento en mandar a las fuerzas del Estado para reprimir a los manifestantes.
Comentando sobre represión, ayer mismo a un los colectivos Crida LGTBI y Sororitrans de Barcelona se les mandó un grupo de antidisturbios para dispersar una protesta en frente de una famosa cadena de librarías donde se celebraba la publicación del libro de tintes tránsfobos “Nadie nace en el cuerpo equivocado”. A la firma de libros asistió incluso el presidente de VOX Barcelona para blanquear los discursos de ultraderecha como académicos, lógicos y válidos.
Asimismo, las últimas semanas hemos visto un total de ocho asesinatos en Bilbao, todos a hombres del colectivo, pero no son ni serán los últimos y debemos recordarlo este 28 de junio, Orgullo crítico, para también salir a las calles por ellos igual que lo hicimos por Samuel.
Según el Observatori Contra l’Homofòbia de Barcelona las agresiones físicas contra el colectivo han crecido un 70% este último año, provocado esencialmente por la crecida exacerbada de la ultraderecha que con sus discursos del odio crean una división completa de la clase trabajadora en contra de sí misma, generando un ambiente de polarización hacia posiciones reaccionarias y conservadoras.
Pero el crecimiento de la ultraderecha no es casualidad, sino que está causado por la ineptitud de los partidos reformistas y neoliberales como PSOE, Unidad Podemos, el PCE… que con políticas que implantan la agenda de la patronal le ponen la alfombra roja a la ultraderecha que se alimenta de la LGBTIfobia, el racismo, el machismo y el resto de opresiones.
Este gobierno progresista que tanto se abandera de defensor del colectivo propuso una ley trans insuficiente que sigue medicalizando y psiquiatrizando a las personas trans, que no reconoce a las personas no binarias y que ni siquiera permite el acceso a los tratamientos de reasignación ni procesos legales a les migrantes. Para les migrantes de hecho su primera medida en el gobierno fue abrir un nuevo CIE, en los que hasta 2019 murieron casi 20.000 personas.
Parece que hoy debería ser un día en el que alegrarnos de existir, de disfrutar nuestra sexualidad y nuestra expresión como más nos guste, pero por el contrario vivimos una época de terror para el colectivo, especialmente las personas más precarizadas dentro del propio colectivo como lo son les migrantes y personas trans.
Entonces, recordando la primera pregunta, ¿tenemos algo que celebrar? No, no existe nada en este momento histórico que celebrar, pero si tenemos mucho por lo que luchar. Tenemos que luchar por frenar los asesinatos y ataques LGTBIfóbicos, tenemos que luchar porque se dejen de perpetuar discursos del odio, tenemos que luchas para que partidos que se aprovechan de nuestras luchas sigan ganando votos para luego apuñalarnos por la espalda, tenemos mucho por lo que luchar.
Pero la esperanza de una lucha conjunta que rescate las necesidades de la clase obrera en su conjunto no está perdida. La generación U (de Union, sindicato en inglés), como se le conoce en EE.UU., está comenzando una lucha por los derechos laborales de les trabajadores más precaries, siendo llevada esta lucha por personas LGTB y racializadas. Este es el ejemplo a seguir, unir luchas, no separarlas, porque son la misma, la lucha por la liberación de toda opresión del conjunto de la clase trabajadora. Como dijo Marx, no tenemos nada más que cadenas que perder pero un mundo que ganar. |