La reunión por el XX aniversario de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) dejó en claro los planes de los dueños del país contra el pueblo trabajador y sus exigencias al Gobierno de más ajuste para las mayorías y ganancias para los ricos.
La muestra más grotesca fue la frase de Federico Braun, a esta altura replicada en todos los medios de comunicación y compartida por miles en redes sociales. El dueño de la cadena de supermercados La Anónima se hizo el gracioso diciendo que frente a la inflación lo que hace su empresa es "remarcar precios todos los días". La impunidad con la que se manejan hasta para hablar públicamente es solo comparable a las fortunas que adquirieron durante la pandemia, mientras millones caían en la pobreza.
Durante la semana, varios de los representantes de la burguesía se pasearon por esos sillones dejando en claro cuál es su programa político: Héctor Magnetto, titular del Grupo Clarín se quejó de que "No solo suben los impuestos distorsivos sino también ahora uno confiscatorio", en referencia al proyecto de renta inesperada en agenda en estos días. No les preocupan los impuestos en general: sobre el IVA que recae sobre el pueblo trabajador en cada compra de alimentos no se escuchó una palabra. Lo que les preocupa es la posibilidad de perder un solo peso.
La oposición de derecha intenta hacerle honor a los capitalistas. Por ejemplo, a las habituales declaraciones de personajes como Javier Milei, esta semana se sumó Patricia Bullrich, quien salió a presentar su programa para el 2023, prometiendo sacar los planes sociales en seis meses, más mano dura que la que ya tuvo en su paso por el ministerio de Seguridad entre el 2015 y 2019 y ataques a los trabajadores estatales. En síntesis, un ajuste en shock. Con variantes sobre los ritmos, muchos en la oposición de derecha piensan parecido.
El Gobierno, por su parte, sigue esperando "contar con los empresarios", como dijo Alberto Fernández en la apertura de la reunión de la AEA. Siguen hablándole con el corazón a una clase capitalista que nunca pensó ni pensará en otra cosa que su bolsillo. El kirchnerismo, desde adentro del oficialismo, hace críticas pero sigue siendo parte del Gobierno y no plantea ningún plan alternativo. Allí donde dirigen el Estado, como en la provincia de Buenos Aires, siguen ajustando.
Mientras tanto, la inflación sigue subiendo y se estima que este año llegue al 70%, por encima de cualquier paritaria. Hoy en Argentina más de la mitad de quienes tienen trabajo están por debajo del límite de pobreza, y tantos otros hacen jornadas de 10 o 12 horas, o tienen dos trabajos para llegar a fin de mes. La mayoría de los nuevos puestos de trabajo que se crean son precarios.
Fuerzas para enfrentar esta realidad, hay. Lo vienen demostrando los trabajadores del neumático (SUTNA), que esta semana fueron al paro por quinta vez porque las empresas del rubro, que ganan millones, se niegan a aceptar el reclamo de pagar las horas del fin de semana al 200%. También salieron a la calle en los últimos días docentes de distintas provincias (Chubut, La Rioja, Corrientes), municipales de Córdoba, repartidores de Rosario, rurales de Jujuy y trabajadores de prensa, entre otros. También lo demostró la Marcha Federal algunas semanas atrás, que mostró a miles de desocupados en las calles exigiendo empleo genuino y aumento de los planes miserables con los que no alcanzan ni para cubrir lo mínimo elemental para quienes no tienen trabajo.
Todas estas demandas vienen siendo acompañadas en las calles por sectores del sindicalismo combativo y la izquierda clasista.
Sin embargo, la CGT sigue inmovil. Héctor Daer, Gerardo Martínez y Andrés Rodríguez, desde suiza, en una cena con empresarios de la Unión Industrial Argentina (UIA), dijeron que "no es momento para conflictos". A esta altura cabe preguntarse si existirá ese "momento" digno de conflicto alguna vez para estos dirigentes. Por su parte, los dirigentes kirchneristas de los sindicatos (UOM, UTE, Bancarios, Suteba, Subte, Telecomunicaciones) hablan de que hay que recuperar el salario y hasta llegan a criticar al plan económico de palabra, pero tampoco hacen nada. Además no dicen nada del 20% del poder adquisitivo que perdimos en los últimos años. Algunos se limitan a prometer que este año no perderemos con la inflación, firmando paritarias del 60 % en cuotas (aunque se espera una inflación mayor).
Si los empresarios se reúnen, discuten y se organizan, los trabajadores, con nuestras organizaciones y centrales sindicales a la cabeza, deberíamos tener nuestro plan de lucha para enfrentarlos. La CGT y la CTA tienen que terminar con la subordinación al Gobierno y convocar a un Paro Nacional por el salario y por el empleo. Los sindicatos con conducciones kirchneristas que critican medidas del gobierno o dicen apoyar las luchas (como Moyano), deberían ser los primeros en impulsar este necesario Paro Nacional.
Desde el Movimiento de Agrupaciones Clasistas, se viene planteando sobre el paro y el plan de lucha:
"Sabemos que habrá que imponérselos poniendo en juego todas las fuerzas que sean posibles. Un primer paso es unir al movimiento de trabajadores desocupados independientes que organizó la Marcha Federal, a los sectores en lucha, al sindicalismo combativo y antiburocrático y la izquierda. Hoy tenemos una oportunidad para dar un paso importante en esa pelea: el conflicto del Neumático es seguido con atención por las patronales pero también por parte de la clase trabajadora. Vienen de realizar una jornada de paro y movilización de las tres grandes plantas. Además este jueves 9/6 está convocada una nueva movilización de la Unidad Piquetera que conducen los compañeros del Polo Obrero, MTR y decenas de organizaciones. También habrá esta semana acciones del FOL, MTD y otras agrupaciones. Millones podrían ver en los grandes medios esa unidad y ese reclamo. Las conducciones tendrán que dar una respuesta, o confirmar su complicidad con el ajuste. Vamos por la unidad en las calles de ocupados, precarios y desocupados. Por salario, trabajo con derechos y por el triunfo de todas las luchas en curso". |