La mesa chica de la CGT se reunió este jueves por la tarde, en la sede de UPCN, y Héctor Daer le puso fecha a la primera movilización que harán bajo el Gobierno del Frente de Todos. En los 31 meses que lleva Alberto Fernández al frente de la presidencia, la central obrera mantuvo una pasividad total frente al ajuste y la pérdida de poder adquisitivo de la clase trabajadora.
Ahora, frente a la aceleración de la crisis y la inflación descontrolada desde la firma del acuerdo con el FMI (que en junio volvió a subir y en julio será aún mayor), los dirigentes cegetistas resolvieron impulsar una movilización. Sin embargo, la convocatoria roza lo bizarro: para salir a las calles se tomarán un mes más de espera, ya que la fecha anunciada es el 17 de agosto. Se ve que los dirigentes sindicales burocráticos no tienen ningún apuro. Además, la medida se realizará sin paro y tendrá entre sus principales consignas movilizarse "contra la inflación" y el reclamo de "mayor unidad" para enfrentar la crisis.
Según informó Daer, en diálogo con distintos medios, la propuesta será presentada y ratificada por el Consejo Directivo de la central, que se reunirá el próximo jueves 21 de julio. De esa manera, la marcha comenzaría en el Obelisco y terminaría en la Plaza de los Dos Congresos.
La movilización, además de tener como eje central el genérico reclamo contra "la inflación" -sin mencionar responsabilidades políticas- también tendrá un componente de respaldo al oficialismo y el pedido para encontrar mejores "mecanismos de negociación" en medio de la crisis. Según trascendió, en el día de ayer Cristina Kirchner recibió a tres integrantes de la cúpula de la CGT en el Senado: Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (UOCRA) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), del sector de los independientes. La reunión se dio después de que se conociera el encuentro que la vicepresidenta mantuvo con Héctor Daer a fines de junio.
Esos movimientos se inscriben en la lógica de la aparente tregua que selló el oficialismo después de la salida de Guzmán. Y la movilización buscará dar una señal de apoyo político y de "unidad" ante "los formadores de precios y la inflación", que sea un respaldo para un Gobierno seriamente debilitado.
Queda claro que la medida está lejos de ser una respuesta a la altura de la gravedad de la crisis. Por el contrario, y como vienen planteando desde el Frente de Izquierda, el sindicalismo combativo y los movimientos sociales independientes, es más necesario que nunca pelear por el llamado inmediato a paro nacional y a un plan de lucha que enfrente el ajuste en curso. |